martes, 14 de julio de 2020

Clafoutis de cerezas

Hola de nuevo. 
Hoy por fin he sacado un hueco para sentarme delante del ordenador y así poder compartir con vosotros una receta muy rica y propia de esta época de finales de primavera y principios del verano, pues lleva como ingrediente principal las cerezas, y es en esa época cuando están en temporada. 
Ahora a mediados de julio todavía las encontraréis en los mercados pero pronto se acabarán así que o me daba prisa por compartir ya la receta o sino iba a quedar un año en borradores esperando la nueva temporada de esta deliciosa fruta. 
La receta que hoy os presento es una tarta conocida como clafoutis de cerezas, la cual es originaria de la antigua región francesa de Limosín, que ocupaba la parte occidental del Macizo Central.
Clafoutis proviene del verbo “clafir” que significa rellenar, en este caso sería rellenar la masa con cerezas.
La masa de la clafoutis se elabora con huevos, harina, mantequilla, leche ó nata (para mi gusto muchísimo mejor nata) y azúcar. Es de consistencia parecida a la de las crepes, es decir, bastante líquida, y se cuaja durante la cocción, de manera que se desaconseja el uso de recipientes desmoldables para hornearla porque se podría derramar parte del líquido durante la cocción. 
Se puede tomar fría y también tibia, y las cerezas aunque mucha gente las deshuesa tradicionalmente se emplean con hueso, porque así la cereza conserva sus jugos y evitamos que la masa se “humedezca”, y también porque según los muy sibaritas al cocer en el horno el hueso, éste le aporta un agradable sabor a la tarta. Respecto a esto último, he de decir que la he hecho varias veces tanto con huesos como sin ellos, pero mi paladar no ha apreciado diferencias sustanciales, salvo en la presentación, dado que el contraste de color entre la masa y las cerezas es más intenso, sino los jugos de las cerezas tiñen de color oscuro la masa y para mi gusto no queda tan bonita, pero bueno, son gustos y cada uno tiene los suyos.
Y ya sin más paso a detallaros la lista de
Ingredientes:
-80gr. de harina de todo uso
-80gr. de azúcar
-40gr. de azúcar vainillado
-30gr. de mantequilla
-3 huevos
-250gr. de nata 35% M.G.
-cerezas (las necesarias para cubrir la base del molde)
-azúcar glas para espolvorear por encima (opcional)
Preparación.
Si optáis por retirar los huesos de las cerezas esa sería la primera labor a realizar. Si le dejáis el hueso, se le saca el rabito, se lavan bien bajo el grifo, luego se escurren y se cubre con ellas la base del molde, previamente untado con un poco de mantequilla y espolvoreado con harina (la mantequilla y la harina para el molde no figura en la lista de ingredientes)
Lo siguiente es preparar la masa, para ello echamos en un recipiente los huevos, el azúcar normal y el vainillado, la harina, la mantequilla a temperatura ambiente y la nata. Con la batidora batimos bien toda la mezcla, y vertemos sobre las cerezas solo con que las cubra, y luego llevamos al horno, que habremos precalentado a 180º y la dejamos hasta que la masa cuaje y coja un bonito color dorado por encima.
Como veis más fácil de preparar imposible, y el sabor es exquisito. El contraste del dulce de la  masa con el ácido de la fruta es irresistible. Por algo su popularidad traspasó fronteras y hoy es una tarta mundialmente conocida.
Espero que os haya gustado mi receta de hoy, y si es así que os animéis a prepararla. Todavía quedan cerezas pero no os despistéis que pronto se acaban y luego toca esperar todo un año ;)
Un saludo. Hasta pronto

martes, 30 de junio de 2020

Empanada de xoubas con masa de maíz

Estamos en plena temporada de sardinas y xoubas (es el nombre con el que conocemos en Galicia a las sardinillas  frescas), así que es el momento ideal de presentaros esta empanada tan típica en algunas zonas de Galicia.
Esta empanada hace relativamente poco tiempo que la preparo, pues yo vivo en el interior y es más típica de las zonas costeras, quizás entre otras cosas sea debido a que el relleno que mejor le sienta  es el de productos del mar, no solo está rica con xoubas, también con mejillones, berberechos y zamburiñas entre otros.
Es una empanada un tanto laboriosa, porque la masa con harina de maíz es difícil de estirar, de hecho no suelen utilizarse rodillos para tal menester, sino que se hace cogiendo pequeñas porciones de masa con las manos, se estiran un poco y por último se colocan en la bandeja del horno como si fueran pegotes, pero eso os lo muestro más abajo en fotos para que lo veáis más claro.
De momento para preparar esta afamada empanada necesitáis los siguientes
Ingredientes:
Para la masa
-500gr. de harina de maíz amarilla
-200gr. de harina de trigo de fuerza
-10gr. de levadura fresca de panadería
-450ml de agua
-sal
Para el relleno
-1kg. de xoubas bien frescas
-4 cebollas grandes ó 6 medianas
-1 pimiento rojo
-1 pimiento verde
-1 tomate bien maduro
-sal
-aceite de oliva virgen extra
-1 cucharadita de pimentón dulce
Preparación:
En primer lugar echamos en el vaso de la amasadora la harina de maíz amarilla y añadimos 450ml de agua hirviendo (debéis poner más agua a hervir de la necesaria, pues durante el proceso de ebullición parte se evapora, yo siempre pongo medio litro y la añado toda, debido a que después de hervir ya prácticamente quedan los 450ml que pide la receta). Amasamos durante 3 ó 4 minutos.
Después dejamos que la masa enfríe un poco hasta que esté tibia, y añadimos la sal, la harina de trigo y la levadura de panadería desmenuzada con las manos, y amasamos de nuevo 10 minutos. Dejamos reposar en el vaso durante 15 minutos, y de nuevo amasamos 10 minutos más y otra vez la dejamos reposar pero en esta ocasión durante 1 hora.
Mientras la masa reposa procedemos a preparar el relleno, para ello cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen extra, y cuando esté caliente añadimos los pimientos cortados en trozos medianos. Rehogamos unos minutos.
Después añadimos la cebollas picadas no muy finamente, salamos y seguimos rehogando el conjunto durante unos 20 minutos.
A continuación añadimos el tomate picado y rehogamos unos diez minutos más. Rectificamos de sal, retiramos del fuego, dejamos enfriar un par de minutos, añadimos el pimentón, removemos bien y reservamos.
Por último antes de ponernos a preparar la empanda tenemos que limpiar muy bien las xoubas, para ello debemos sacarle la cabeza y la espina central con las manos. Es muy fácil, primero sujetáis la cabeza, y luego con la ayuda de los dedos vais tirando de ella y separando la carne de la espina y las vísceras. Si tenéis algún problema mirad algún tutorial en interet que más vale una imagen que mil palabras. Finalmente salamos las xoubas y reservamos.
Con el relleno preparado y las xoubas limpias, esperamos a que la masa cumpla la hora de reposo y luego empezamos a formar la empanada, para ello cogemos pequeñas porciones de masa entre las dos manos, las vamos estirando un poco y colocamos en la fuente sobre papel de hornear. Para facilitar la labor, conviene mojar las manos con frecuencia en un cuenco con agua fría.
Continuamos con el proceso según podéis ver en la imagen de abajo.
Hasta cubrir toda la base.
Después añadimos la mitad del sofrito de la sartén, al que le habremos escurrido el exceso aceite, y lo repartimos bien.
Colocamos las xoubas
Cubrimos con la otra mitad del sofrito
Por último colocamos la parte de arriba de la empanada. Ésta es un poquito más difícil de colocar que la de abajo, pues no podéis hacer fuerza sobre el relleno sino se desbordaría, así que para ayudaros mojar con frecuencia las manos en un cuenco con agua fría, y armaros de paciencia. Es un poco latoso y lento, pero no imposible. Es más la maña que la dificultadad, eso sí, el truco de mojarse las manos en agua con frecuencia es fundamental.
Una vez que tenemos la parte de arriba totalmente cubierta de masa, la pincelamos ligeramente con aceite sobrante del sofrito, y luego con un cuchillo la cortamos en porciones individuales antes de ir al horno. No hay que introducir el cuchillo hasta el fondo, es decir, no hay separar las porciones, solo marcarlas para que luego sean más fáciles de cortar.
Por último la llevamos al horno precalentado a 180º, la colocamos en la parte central del mismo, y dejamos que se haga durante unos 45 ó 50 minutos, hasta que coja un bonito color dorado como el que podéis ver en la primera foto. 
Recién salida del horno la pinceláis de nuevo ligeramente con aceite sobrante del sofrito, y en cuanto enfríe ya estará lista para dar buena cuenta de ella, aunque para mí gusto está mejor pasadas unas horas, pues la masa se reblandece un poco y se asientan los sabores.
Bueno, pues espero que os haya gustado mi receta de hoy. Dentro de unos días volveré con una nueva propuesta. 
Hasta entonces. Un abrazo

viernes, 5 de junio de 2020

Tostas de queso rulo de cabra y pimientos caramelizados

El verano está ya a la vuelta de la esquina, aunque aquí en Galicia estos días nadie lo diría, de hecho en casa hoy incluso encendí la chimenea. Hemos pasado de una ola de calor días atrás, a un frío inapropiado para esta época del año. Es lo que tiene el norte, pero con todo prefiero esto a achicharrarme con el calor sofocante que hace en otras regiones.
El caso es que en verano nuestros hábitos alimenticios cambian, en parte porque cuando hace calor no apetece pasar tanto tiempo entre fogones pues el buen tiempo anima más a salir de casa y hacer actividades al aire libre.
También desde el punto de vista fisiológico existen razones que explican esos cambios alimenticios durante esta época, y es que la necesidad energética para regular la temperatura corporal disminuye, y todo esto hace que los guisos contundentes, cocidos etc. del invierno, ceden su protagonismo a las ensaladas, las sopas frías, las tostas,... Platos todos ellos mucho menos elaborados y que resuelven perfectamente una comida, como ocurre en casa con la tosta que hoy os presento.  Con una pieza de fruta de postre, esta tosta constituye muchas veces nuestra comida del mediodía. Pero es también una opción excelente para formar parte de los entrantes de un día de fiesta, como por ejemplo en Navidad, obviamente en este caso de un tamaño inferior a la de la imagen.
Si os gusta el contraste dulce-salado os encantará seguro, de modo que os dejo con la lista de ingredientes y el desarrollo de la receta por si os animáis a prepararla.
Ingredientes(para 4 personas):
-4 tostas de pan
-200gr. de queso rulo de cabra (el mío Président)
-2 pimientos rojos
-4 ajos
-2 cucharadas de azúcar
-1 cucharada de vinagre balsámico de Módena
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En primer lugar debemos caramelizar los pimientos, para ello comenzamos lavándolos bajo el grifo a conciencia, para eliminar cualquier resto de pesticida que puedan traer. Después los secamos con papel de cocina y los colocamos sobre las brasas en una parrilla tipo barbacoa hasta que se hagan por un lado. Después le dais la vuelta  y dejáis que se hagan por el otro lado, y luego se retiran a una fuente y se dejan enfriar. Cuando estén fríos se les retira la piel que se desprende con suma facilidad, y con las manos se rompen en tiras y reservamos junto con el jugo que sueltan.
En caso de que no tengáis parrilla, sirve también el horno para asar los pimientos,  los barnizáis primero con aceite de oliva con la ayuda de un pincel de cocina, y luego se colocan en la bandeja del horno en la parte central del mismo, el cual estará precalentado a 180ºC.
Incluso si queréis podéis saltar el paso de asar los pimientos que sin duda hace la receta mucho más laboriosa, y compráis un bote de pimientos en conserva (en ese caso os aconsejo mejor pimientos del piquillo), con las manos los rompéis en tiras y guardáis un poco del líquido del bote.
A continuación ponemos una sartén al fuego, cubrimos la base con aceite de oliva virgen extra, y añadimos los dientes de ajo picados, removemos  a fuego bajo durante unos dos ó tres minutos para que perfumen el aceite, seguidamente añadimos los pimientos, el vinagre y el azúcar y seguimos con la cocción a fuego bajo hasta que se consuma el líquido, dejamos enfriar y ya están listos para utilizar.
El proceso de preparar los pimientos se puede realizar con antelación, incluso podemos procesar los pimientos y luego embotarlos y se conservan durante mucho tiempo si hacemos el vacío de los botes correctamente.
Por último solo queda montar la tosta, para lo cual tostamos el pan en una plancha o una sartén sobre el fuego, o bien en la tostadora.
Aparte cortamos dos lonchas de queso de rulo de cabra de 1cm. aproximadamente por comensal y la colocamos en una plancha o en una sartén durante un par de minutos, luego damos la vuelta para que se haga por el otro lado un par de minutos más, y las colocamos sobre la tosta de pan. Encima del queso ponemos los pimientos caramelizados, y ya tenemos la tosta lista para servir y disfrutar de un contraste de texturas y sabores absolutamente delicioso.
Dado que esta tosta nos gusta mucho en casa y la preparamos con cierta frecuencia os cuento un secreto, y es que después de probar varias marcas, el queso de rulo de cabra que más me gusta para hacer a la plancha es de Président Saint Maure, porque se mantiene sin deformarse con el calor y se crea en la superficie una ligera costra que está deliciosa. Es un queso más caro que otros que hay en el mercado de formato similar, pero el resultado es infinitamente mejor, no sólo por la facilidad de trabajo en la cocina, sino también por el sabor.
Y con esto termino por hoy. Espero que mi propuesta haya sido de vuestro agrado. Dentro de unos días volveré con una nueva receta. Hasta entonces
Feliz fin de semana a tod@s

martes, 19 de mayo de 2020

Croquetas de cocido

Hoy en mi tierra hace un tiempo maravilloso, el cielo está totalmente despejado, luce un sol radiante y la temperatura es muy agradable, pero no hace mucho, la cosa era muy distinta, no paraba de llover y hacía frío, de modo que todavía apetecía un cocido, y fue lo que hice hace unos días, porque tenía un repollo en la nevera y no sabía muy bien qué hacer con él, y como era pequeño al final decidí comprar otro para acompañarlo en un cocido, que  por cierto,  nos supo a gloria, quizás porque pocas veces lo preparamos y cuando lo comemos nos encanta.
Pese a que estaba muy rico, ya sabemos lo que pasa con los cocidos, siempre quedan restos, y la mejor manera de reciclarlos es incorporarlos a unas croquetas.
Y qué croquetas... A mí me gustan todas, pero las de cocido son de mis favoritas.
Si nunca las hicisteis, y os apetece intentarlo, a continuación os detallo la lista completa de los ingredientes y el proceso de elaboración tradicional y en thermomix, para que veáis cómo las preparo yo. Animaros, repetiréis muchas veces, estoy segura.
Ingredientes:
-800gr. de leche entera a temperatura ambiente
-120gr. de mantequilla
-190gr. de harina de todo uso
-1 cucharada de nuez moscada molida
-1 pizca de pimienta negra molida
-sal al gusto
-80gr. de cebolla
-50gr. de aceite de oliva
-restos del cocido
Para el rebozado:
-harina
-huevo batido
-pan rallado
Preparación tradicional:
Lo primero que haremos será poner  una sartén al fuego,  cubrimos el fondo de la misma con aceite de oliva virgen extra, y añadimos la cebolla picada finamente, rehogamos duarte unos minutos hasta que la cebolla coja un color transparente, después añadimos los restos del cocido también picados lo más finamente posible, mezclamos bien durante un par de minutos y reservamos.
Aparte hacemos la bechamel, para ello fundimos la mantequilla en una sartén  o en una olla, cuando esté derretida, añadimos la harina y con una cuchara de madera, removemos sin parar durante unos minutos para que se cueza y  no quede un engrudo.
Cuando la harina esté bien rehogada, vamos añadiendo la leche poco a poco sin dejar de remover hasta que nos quede una masa sin grumos y muy cremosa. En el momento de añadir la leche, incorporamos también la sal, una cucharada de nuez moscada molida  y una pizca de pimienta negra molida.
Por último cuando tengamos la bechamel hecha, mezclamos los restos del cocido que habíamos rehogado junto con la cebolla y teníamos reservados, integramos todo bien, y lo pasamos a un tupper, dejamos que enfríe un poco, y luego lo guardamos durante 24 horas en el frigorífico para que cuaje bien y nos sean fáciles de hacer las croquetas.
Por cierto, ¿sabéis cómo se denomina el proceso de formar las croquetas? Pues recibe el nombre de LIAR, así que ahora que ya tenemos la masa de las croquetas bien fría, vamos a liarlas.
Pero ojo, queremos liar las croquetas, no queremos liarla en la cocina, y un problema que tiene mucha gente cuando va freír las croquetas es que se le abren en la freidora. Para evitarlo os doy unos consejos.
-Mejor darle un rebozado doble, así la superficie en contacto con el aceite es más resistente, a continuación os detallo cómo lo hago yo.
-Si las congeláis (congelan perfectamente), tenéis que dejarlas descongelar antes de freírlas.  
-La temperatura del aceite es importante, conviene que esté a una temperatura constante tirando a alta, para ello os aconsejo que friáis las croquetas en pequeñas tandas, yo nunca frío más de cuatro croquetas juntas, porque si se añaden muchas de una vez la temperatura del aceite baja.
Dicho esto, ahora sí, vamos a liar las croquetas, para ello tomamos porciones de masa con la ayuda de dos cucharas (yo lo hago directamente con  las manos bien limpias, es más rápido y quedan mejor, más regulares) y le damos forma de croqueta, luego las pasamos por harina, escurrimos muy bien, y a continuación las pasamos por huevo batido y luego por pan rallado, y si como yo queréis darle doble rebozado, de nuevo un baño en huevo batido y luego otra vez pan rallado, y ya están listas, o bien para freír en el momento, o para congelar.
Preparación en Thermomix:
Si tenéis thermomix, esta receta es mucho más fácil, no porque por el método tradicional sea difícil, pero sí que es mucho más laborioso y más lento, de modo que si tenéis este robot mágico para esta receta es ideal. Yo desde que lo tengo, hace ya unos años, hago muchísimas más croquetas que antes.
Os dejo con los pasos sin más dilación
1-Ponemos los restos del cocido en al vaso y los picamos programando Turbo a 1 segundo/5 veces consecutivas. Si no están bien picados repetimos la operación. Luego retiramos a un bol y reservamos.
2-Sin lavar el vaso, añadimos la mantequilla, la cebolla y el aceite, y troceamos 2 segundos /velocidad 5, luego bajamos los restos al fondo con la espátula, y repetimos la operación las veces necesarias hasta que la cebolla esté bien picada en trozos regulares.
3-Sofreímos programando 4 minutos/temperatura 120º/velocidad 1
4-Añadimos la harina y sofreímos 4 minutos/120º/velocidad 2
5-Incorporamos la leche, la nuez moscada, la pimienta molida y la sal, y mezclamos programando 10 segundos/velocidad 6
6-Agregamos dos cucharadas de los restos del cocido que teníamos picados, y programamos 8 minutos/120º/velocidad 4
7-Retiramos todo a un recipientes amplio y no muy alto, y con la ayuda de la espátula o de una cuchara añadimos todos los restos del cocido que nos quedaban, mezclamos bien, dejamos enfriar un poco, y luego cubrimos con papel film para que no forme costra, dejamos en la nevera mínimo 8 horas para que esté la mezcla bien fría y sean fáciles de formar las croquetas, y el resto del proceso es el mismo que por el método tradicional, es decir, rebozar en harina, huevo y pan rallado, y después freírlas o congelarlas.
Llegados a esto punto, solo deseo que la propuesta de hoy haya sido de vuestro agrado. Dentro de unos días volveré con una nueva receta. Que seáis muy felices mientras tanto.
Un abrazo

martes, 12 de mayo de 2020

Dorada al horno


Después de un par de propuestas dulces, hoy os traigo una receta salada. En este caso de pescado, en concreto la dorada, que además de rica es muy económica, si es de piscifactoría, claro está...
Sobre si es preferible el pescado de piscifactorías o el “salvaje”, a mí a estas alturas cada vez me ofrecen más confianza los productos de acuicultura. No es lo mismo comer un pescado criado en estas instalaciones, que comer un pollo de granja. Los peces tienen más libertad de movimientos, y en cuanto a la alimentación se supone que está muy controlada, con lo cual problemas como el anisakis, o el mercurio presente en determinadas especies marinas, desaparecen.
 En nuestros tiempos la acuicultura resulta de vital importancia para la sostenibilidad marina, sin la cual  algunas especies se verían en peligro, no solo por la actividad humana, sino también por otras especies con las que convive.
Las doradas procedentes de piscifactoría suelen ser de ración, más pequeñas que las pescadas en el mar, de todos modos con los demás ingredientes que lleva la receta, creo que media dorada por comensal es suficiente, por lo que necesitareis dos doradas para cuatro comensales.
Os detallo a continuación la lista completa de los
Ingredientes(4 personas):
-2 doradas de ración
-4 patatas
-1 pimiento rojo
-1/2 pimiento verde (yo en esta ocasión no lo puse porque no lo tenía)
-2 cebollas 
-2 dientes de ajo
-1 tomate
-1/2 limón
-sal
-aceite de oliva virgen extra
Preparación:
Yo le pido al pescadero que me limpie las doradas, sino lo tenéis que hacer en casa, y luego desescamarlas. Esto último  para mí  es fundamental, pues no me gusta nada encontrar escamas del pescado en la comida.
Una vez que tengamos las doradas limpias y descamadas, las salpimentamos y reservamos.
Aparte echamos abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén honda, la ponemos a fuego fuerte, y cuando el aceite está caliente echamos las patatas (en dos tandas) cortadas en rodajas un poco gruesas, y cuando empiecen a dorarse las echamos en una fuente apta para el horno. Salamos y reservamos.


Bajamos el fuego de la sartén y en el mismo aceite en el que hemos freído las patatas, añadimos los pimientos cortados en tiras longitudinales, los pochamos durante unos cinco minutos, y luego añadimos los ajos cortados en láminas y las cebollas cortadas en juliana fina, salamos el conjunto, y seguimos pochando pimientos, ajos y cebollas, removiendo de vez en cuando, hasta que las cebollas adquieran un color transparente.


Con una espumadera pasamos los pimientos y cebollas a la fuente sobre las patatas.


Encima colocamos un tomate crudo bien lavado y cortado en rodajas muy finitas, y encima de todo ponemos las doradas, a las cuales previamente hacemos tres cortes transversales en la parte de arriba y en cada corte colocamos media rodaja de limón.
Por último regamos con parte del aceite sobrante,  y llevamos la fuente al horno, en la parte central, con fuego arriba y abajo a unos 180º  durante unos 20 minutos aproximadamente.


Como veis es una receta muy sencillita, y muy rica. En casa la preparo con mucha frecuencia, porque nos encanta a los tres.
Y con esto termino por hoy. Dentro de unos días volveré con una nueva receta. Hasta entonces, que seáis muy felices.
Un abrazo.

jueves, 30 de abril de 2020

Donuts caseros con glaseado


Hace unos días subí las fotos a facebook e instagram de unos donuts que me pidieron y llevaba años sin hacer, y a raíz de eso varias personas me pidieron la receta, de modo que aunque tengo más de cincuenta recetas pendientes en la carpeta de borradores esperando a ver la luz, y no tenía pensado publicarla por el momento, hoy le toca a los donuts.
 No solo os voy a  dar la receta, sino que visto el interés que despertaron mis donuts, al final os daré una serie de consejos para que nada quede fuera de control en el caso de que os animéis a prepararlos y que el resultado no sea el esperado por vosotros, sino que sea mucho mejor del que podáis esperar, porque os aseguro que si seguís los consejos lograréis unos donuts caseros que os sorprenderán, tan tiernos como los comprados, e incluso más ricos y lógicamente más sanos, así que paso ya a detallaros la lista de
Ingredientes:
-250ml de leche entera
-500gr. de harina de fuerza
-70gr. de azúcar
-1 huevo
-50gr. de mantequilla
-25gr. de levadura fresca de panadería ó 9gr. de levadura deshidratada de panadería
-una pizca de sal
-cáscara de media naranja
-cáscara de medio limón
-1/2 vaina de vainilla o 1 cucharada de vainilla líquida
-4 vainas de cardamomo (opcional)
-aceite de girasol para freír.
Para la glasa:
-250gr. de azúcar glas
-6 cucharadas de agua (ver consejos y observaciones al final)
-1cucharada de zumo de limón
Preparación:
La masa de los donuts la podéis preparar en la panificadora, en la amasadora, en la thermomix, e incluso a mano. Yo en esta ocasión la hice en la panificadora, pero os indicaré también cómo hacerlos en la thermomix y cómo hacer para amasarlos a mano.
Independientemente de dónde amasemos, lo primero que debemos hacer es aromatizar la leche, para ello ponemos al fuego 300ml de leche (no me he equivocado, he puesto en los ingredientes 250ml porque esa es la cantidad que realmente necesitamos, pero debemos echar algo más porque al hervir se evapora y si echamos la cantidad justa luego no obtendremos los 250ml que nos hacen falta) junto con las cáscaras de naranja y limón, la media vaina de vainilla abierta por la mitad longitudinalmente, y las semillas de cardamomo. Tan pronto como levante el hervor, apartamos del fuego y dejamos enfriar.
Para preparar la masa en la panificadora, colamos la leche para retirar las cáscaras de los cítricos, la vainilla y el cardamomo y echamos 250ml en la cubeta, junto con el azúcar, la sal, el huevo, la harina y la levadura por ese orden. A continuación seleccionamos el programa de amasado con fase posterior de levado, que en mi máquina es el número 7, y tiene una duración de 1hora y 30 minutos, de los cuales los primeros 20 minutos son de amasado y los restantes de levado. Finalizado el programa, retiramos la masa de la cubeta a una superficie untada con aceite de girasol, desgasificamos y con ayuda de un rodillo de cocina estiramos la masa dejándola con un grosor de aproximadamente 1cm. Después cortamos los donuts de un diámetro aproximado de 10cm. para ello hay unos cortadores especiales, pero si no los tenéis os podéis ayudar de un vaso por la parte del borde, y para el hueco central podéis emplear un tapón de una botella como el de la coca cola por ejemplo. Después los vais colocando sobre cuadraditos de papel de hornear  untados también en aceite de girasol. Cuando los tengáis todos cortados y colocados sobre los trozos de papel de hornear, los cubrís con film transparente, y dejáis que vuelvan a subir un poco, al menos 30 minutos si la temperatura ambiente es alta, sino necesitarán más tiempo, incluso hasta 1 hora.
Seguidamente ponéis un cazo alto y estrecho con aceite de girasol al fuego, dejáis que coja una temperatura ni muy alta ni demasiado baja, y vais echando los donuts de uno en uno en el aceite, cogiéndolos por el papel de hornerar, dejando que se doren primero por una parte y luego le dais la vuelta y los dejáis dorar por la otra. A continuación los vais retirando a una fuente sobre papel absorbente.
Al terminar de freír todos los donuts, se prepara la glasa para ello en un cuenco mezclamos el azúcar glas, el agua y el zumo de limón, y después con un pincel de cocina pintamos todos los donuts con la glasa, y dejamos secar sobre una rejilla entre 15 y 30 minutos, y listos ya para degustar. 
Así, recién hechos, es como mejor están, porque con el tiempo se resecan, para ello es importante meterlos en una lata o sino cubrir el recipiente en el que estén con papel film, para que no entre aire y se mantengan frescos el máximo posible, y aun así no aguantan mucho. Al día siguiente de hacerlos ya no saben igual, es lo malo que tienen. 
Si en lugar de la panificadora optáis por amasar a mano, que sepáis que no tiene ninguna dificultad, en ese caso tamizamos la harina y la echamos en un cuenco,  la mezclamos junto con la sal y el azúcar. Luego hacemos un hueco en el centro como si se tratase del cráter de un volcán, y en él añadimos la levadura disuelta en la leche, el huevo ligeramente batido y la mantequilla a temperatura ambiente, y mezclamos bien con una cuchara o una espátula de madera hasta que ya no se pueda seguir trabajando la masa con ella.
En ese momento espolvoreamos una pizca de harina en la encimera y seguimos amasando durante aproximadamente unos 10 ó 15 minutos, hasta conseguir una masa lisa, sin ningún grumo, y que no se pegue a la superficie de trabajo.
Después pasamos de nuevo la masa al  cuenco en el que se inició el amasado, tapamos con papel film, esperamos a que doble el volumen, lo cual dependerá de la temperatura ambiente, y cuando eso suceda, desgasificamos, estiramos con el rodillo, los cortamos, los dejamos levar nuevamente tapados con papel film, y después los freímos y finalmente los pincelamos con la glasa de la misma manera que comenté más arriba.
Para preparar la masa en la amasadora,  simplemente añadimos todos los ingredientes en el vaso, dejamos amasando entre 10 ó 15 minutos, luego esperamos a que leven hasta que doblen el volumen, después desgasificamos, estirarmos la masa con el rodillo, cortamos los donuts, los dejamos tapados para que vuelvan a levar y luego freimos  y pincelamos con glasa.
Por último si optáis por la thermomix para prepararlos debéis seguir los siguientes pasos:
1- Echamos la leche en el vaso, y programamos 1minuto/ temperatura 37º/velocidad 1
2- Añadimos la levadura y programamos 30 segundos / velocidad 3
3- A continuación echamos en el vaso el resto de ingredientes: el azúcar, la mantequilla, el huevo, la harina y la pizca de sal y programamos 3 minutos/ sin temperatura/ velocidad espiga. Al terminar dejamos que la masa leve hasta que suba por el bocal.
4- Cuando la masa asome por el bocal, programamos de nuevo 1 minuto/ sin temperatura/ velocidad espiga para desgasificarla
5- Sacamos la masa del vaso y la echamos sobre la encimera untada con aceite de girasol, la extendemos con un rodillo, y seguimos con la secuencia ya descrita que consiste en cortar los donuts, dejar que leven de nuevo, freirlos y por último  pincelarlos con la glasa.
Consejos y observaciones:
-En la lista de ingredientes os hablo del cardamomo para perfumar la leche. Esta especia muy utilizada en la cocina hindú, no es fácil de encontrar en las tiendas de alimentación, pero imagino que en las herboristerias lo encontraréis sin dificultad, pues tiene varias propiedades medicinales.
En todo caso en la sección de gourmet del Corte Inglés la tienen porque en alguna ocasión las compré allí. También en internet están a la venta. Las que tengo ahora en casa las compré por Amazon.
Es verdad que esta especia le da un aroma especial a los donuts, pero no es imprescindible en absoluto, eso sí, en caso de que no la utilicéis os aconsejo que en lugar de emplear la cáscara de media naranja y de medio limón para perfumar la leche, echéis la cáscara completa de cada uno de ellos.
-Respecto a lo de perfumar la leche, a mí parecer, es lo que marca la diferencia entre unos donuts ricos, y unos donuts irresistibles. Si no perfumamos la leche, no aportamos aroma, y al final el donuts no dejará de ser una masa dulce tierna y esponjosa pero sin más.
Respecto a este mismo tema, en la lista de ingredientes os menciono las vainas de vainilla o bien la vainilla líquida. A los más puristas nos gusta más el producto natural, es decir la vainilla en vaina, pero la esencia de vainilla también le aporta mucho aroma. Lo único que en caso de optar por esta opción la añadáis a la leche una vez que haya hervido con las cáscaras de los cítricos y haya enfriado.
-En el desarrollo de la receta os hablo de ir colocando los donuts una vez cortados sobre cuadraditos de papel de hornear untados con aceite (cada donut en un cuadradito) Esto se hace para que al trasladarlos hasta  el aceite donde los vamos a freír, como han estado levando han crecido, y si los tocamos con las manos pierden volumen y se deforman.
Se trataría de coger el donut en el papel, y  volcarlo sobre el aceite con cuidado de no quemarse. Si os da miedo que os salte aceite y os podáis quemar, echad el papel también dentro, luego con una pinza de cocina cuando le vayáis a dar la vuelta al donut para que se dore por la otra parte, lo retiráis.
-Respecto a la glasa con la que se pincelan los donuts, necesitáis 6 cucharadas de agua si se utiliza azúcar glas del comprado porque ese contiene almidón, pero si utilizáis azúcar blanco normal del que teneis en casa y lo pulverizáis vosotros con la thermomix u otro robot de cocina, entonces en lugar de 6 cucharadas, poned sólo 4.
-Por último, para freír los donuts os aconsejo que utilicéis un cazo estrecho y hondo por dos motivos. Primero porque así es más económico ya que vais a utilizar menos aceite, y segundo y  fundamental, porque es conveniente freir los donuts de uno en uno, pues así la temperatura del aceite se mantiene constante y es más fácil de controlar, ya que la temperatura del aceite es fundamental porque si está muy alta, se dorarían muy pronto por fuera pero quedarían sin terminar de hacer por dentro, y si está muy baja, absorben aceite y no quedarían bien. Los donuts deben resultar tiernos, esponjosos, pero nada aceitosos. De hecho el aceite de la fritura apenas baja después de haberlos freído todos.


Mirad cómo queda el glaseado, y en la foto del corte que podéis ver abajo se aprecia perfectamente la esponjosidad
Bueno, pues con todos estos consejos espero que si os animáis a prepararlos no tengáis ningún problema, pero si os surge alguna duda me escribís un correo en el formulario de contacto, y en cuanto me sea posible gustosamente os responderé.
Y por hoy nada más, feliz fin de semana. Hasta la próxima

martes, 14 de abril de 2020

Monas de Pascua 2020

Después de un parón inesperado, vuelvo de nuevo para enseñaros las monas de Pascua que preparé este año, que ha sido tan atípico para todos.
Muchas cosas han pasado por mi cabeza desde que edité la anterior entrada hace algo más de un mes, porque también muchos han sido los cambios que se han producido desde entonces.
De repente el mundo se paró, el peligro aparecía por todas partes, y actividades tan cotidianas y necesarias como salir a hacer la compra se han vuelto peligrosas, y en mi caso que vivo con mi madre que es dependiente y está diagnosticada de demencia, reconozco que el miedo se apoderó de mí y por momentos me sentí bloqueada. 
Por un lado me hubiera gustado ser de otra manera, que las cosas no me afectaran tanto, pero por otra parte me gusta ser así, mi lema en la vida podría resumirse en el título de la canción del  cantautor argentino León Gieco, “Sólo le pido a Dios que la vida no me sea indiferente”
No quiero que me sea indiferente el dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos estos días sin poder acompañarlos en su final ni darle una despedida como se merecían, no quiero que me sea indiferente la muerte de nuestros mayores por mucho que  por su edad tengan el ciclo vital completado, no quiero que me sea indiferente la injusticia, el abuso al más débil, el abandono y maltrato de animales, y tantas y tantas cosas... Como me dice mi pareja: “no se puede ir por la vida como vas tú, sin piel, porque así todo te roza, todo te hace daño”  y es verdad, tiene razón, pero para mí no es un signo de debilidad en contra de lo que puedan pensar algunas personas.
Los estúpidos son felices casi a tiempo completo, y cuando no lo son, tampoco sufren, porque no sienten y por ello no sufren. Aunque casi mejor que no sientan, porque si un estúpido siente algo, será siempre algo malo, será envidia, el gran mal de nuestro tiempo. De lo que no se dará cuenta nunca un estúpido es que la envidia hace daño a quien la siente, no a quien va dirigida.
Pues lo dicho, yo no quiero ser estúpida, y mucho menos envidiosa, quiero continuar sintiendo la vida con intensidad, eso me hará llorar de dolor y tristeza en muchos momentos, pero también de emoción en muchos otros, como cuando veo una película o escucho una canción bonita, o cuando releo los poemas que Rosalía de Castro le dedicó a su madre, o las nanas de la cebolla o la elegía a Ramón Sijé que escribió Miguel Hernández, en definitiva, quiero seguir disfrutando de todo eso que un estúpido y un envidioso nunca entenderán.
Y por supuesto, quiero seguir cocinando que me encanta y me relaja. Resulta curioso que debido al confinamiento mucha gente se ha metido entre fogones, y las redes están llenas de imágenes que ilustran el resultado, en cambio yo estos días no he sido capaz de preparar ninguna receta nueva, he cocinado solo lo justo, y eso que tengo una amplia lista de recetas pendientes. Como afortunadamente tengo también una larga lista de recetas esperando a ser editadas, confío en al menos ir sacando algunas a la luz.
De momento en esta entrada no os muestro ninguna receta, como os dije más arriba os voy a enseñar las monas de Pascua que preparé este año. Espero que os gusten.
Como novedad este año hice una mona de Pascua de galletas, con unos cortadores de la marca Tescoma que compré hace años, los cuales simulan un jardín de hierba verde. En el centro como podéis ver en la foto de arriba puse unos caramelos y encima de ellos más galletas con forma de mariposas, huevos, conejos y pollitos, y tambíén puse dos huevos de plástico que llevaban dentro una sorpresa monetaria ;)
Las galletas que van dentro me hubiera gustado decorarlas también con glasa blanca, pero dejé todo para el último momento, y como se me echaba el tiempo encima al final no lo hice, una lástima porque hubiera quedado mucho más bonita.
Esta mona me la encargó una amiga para regalarle a su ahijado y al hermano de éste, y quería algo nuevo, diferente, así que me acordé de esos cortadores que tenía todavía sin estrenar, y por lo que me contó le gustó mucho a ella y también a los agasajados.
La receta que utilicé para hacer las galletas es la misma que en su día utilicé para hacer unas galletas con motivos navideños, y la podéis ver pinchando aquí 

Y luego, como este año no he podido salir y comprar chuches como otros años, me limité a hacer la típica Rosca de Pascua (imagen superior), que es igual que el Roscón de Reyes, pero decorado con motivos de Pascua, como pollitos, plumas, etc.
Para hacer la Rosca de Pascua utilicé mi receta favorita que podéis ver pinchando aquí

Una vez hechas solo queda envolver en papel de regalo, si es con motivos de Pascua mejor, atar con una cinta y listo para hacer entrega a los ahijados y mostrarles con ello el afecto y al tiempo cumplir con la tradición.
Y por esta ocasión nada más, nos vemos dentro de unos días, al menos  eso espero, y será con una nueva receta, pero antes de despedirme quiero agradeceros las visitas que durante este tiempo no solo no han disminuido sino que han aumentado. ¡Muchísimas gracias!
Un abrazo

martes, 3 de marzo de 2020

Huevos rotos con patatas fritas y jamón


Para el primer post del mes de marzo he elegido un plato conocido por todos, de elaboración sencilla y origen humilde, pero que pese a ello merece un lugar privilegiado en cualquier blog gastronómico, y el mío, en sus casi cinco años de andadura todavía no contaba con él, así que por fin le ha llegado su hora.
Como podéis ver por el título del post, se trata de los huevos rotos con jamón y patatas fritas, un plato que nos saca de un apuro en más de una ocasión pues se prepara en un abrir y cerrar de ojos, y dado que utiliza ingredientes muy básicos que casi siempre tenemos en la despensa, pues es fácil tirar de él cuando llega alguna visita inesperada a casa, o cuando no tenemos ganas pasar mucho tiempo preparando otra cosa, o simplemente porque nos apetece, pues los huevos con patatas fritas y jamón son un auténtico manjar.
Personalmente no conozco a nadie que no le gusten, y si se utiliza materia prima de calidad, es imposible que salgan mal.
En lo que a calidad de la materia prima se refiere, la verdad es que en mi caso puedo presumir de tener la mejor, y no es para menos, pues dudo que haya unas gallinas más felices que las mías en toda la comarca, dado que disponen de una amplia parcela vallada para su exclusivo uso y disfrute y cuando se cansan de estar fuera o llueve pueden ponerse a cubierto... Ellas deciden si estar dentro en el gallinero o fuera en la finca, en la cual no le faltan hierbas y semillas para complementar el alimento que le proporcionamos. Mirad y juzgad vosotros mismos.


¿Cómo no van a ser ricos los huevos de unas gallinas que viven en estas condiciones? 
La ventana de la cocina da a esta parte de la finca así que puedo verlas con frecuencia, y a veces me quedo ensimismada mirándolas... Desde siempre me ha resultado  muy relajante y entretenido observar a las gallinas: ver cómo toman sus baños de tierra, cómo escarban, escuchar sus cacareos... Y si se trata de una gallina con pollitos entonces todavía disfruto más.
Bueno, me enrollo, así que sin más dilación paso a detallaros la lista de ingredientes de la receta de hoy, que en este caso es para tres cazuelitas individuales, es decir, para tres personas,
-3 huevos de mis gallinas felices
-3 patatas
-3 lonchas finitas de jamón ibérico o en su defecto jamón serrano (mejor que tenga algo de tocino)
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En una sartén freímos en aceite de oliva las tres patatas previamente peladas y cortadas en bastoncitos. Una vez que estén  fritas, las repartimos entre las tres cazuelitas y salamos ligeramente por encima. A continuación  colocamos en cada cazuelita una loncha de jamón sobre las patatas calientes.
Mientras se fríen las patatas en otra sartén aparte freímos los huevos procurando que la yema no llegue a cuajarse, después colocamos un huevo en cada cazuelita sobre el jamón, y con la ayuda de un tenedor, rompemos los huevos, para que se rompa la yema y se desparrame sobre el jamón y las patatas, las cuales deberán estar  todavía muy calientes, para que termine de hacerse la yema, evitando así cualquier riesgo de intoxicación.
Para finalizar solo comentaros por qué os recomiendo que si en lugar de usar jamón ibérico (el cual de por sí  tiene grasa infiltrada y eso lo hace más jugoso al paladar ) usáis  jamón serrano que es más económico, procuréis que tenga algo de tocino, y es porque las lonchas de jamón si  tienen tocino, al entrar éste en contacto con las patatas fritas recién salidas de la sartén, el calor de éstas hará que el tocino se derrita y eso junto con el huevo roto y las patatas fritas se convierte en un bocado absolutamente delicioso.
Y esto es todo, el resto en este delicioso plato lo hace un buen pan de pueblo, acompañado de un  buen vino (el que lo tome, que no es mi caso), y ya solo queda disfrutar.
Espero que os haya gustado mi propuesta de hoy. Nos vemos dentro de unos días.
Hasta entonces. ¡Que seáis muy felices!

viernes, 21 de febrero de 2020

"Orellas" de Carnaval (con levadura química)


Inmersos ya en pleno Carnaval, os traigo la receta de un dulce muy típico de estas fechas aquí en Galicia, las “orellas”.
Ya tenía una receta de “orellas” publicada en el blog, cuyo enlace os dejo al final de este post, pero hoy os muestro otra para que comparéis y  quedéis con la que más os guste.
De entrada os digo que las dos están deliciosas, a mí por sabor me costaría decantarme por una u otra receta, si bien en textura son muy diferentes. Las que tenía ya publicadas, recién hechas quedan finitas pero al mismo tiempo muy tiernas. Tienen el inconveniente de que conforme pasa el tiempo van perdiendo la frescura del principio.
En cambio, las que os presento hoy, son unas “orellas” con una textura crujiente y quebradiza que me recuerda en cierto modo al hojaldre.  A diferencia de las otras no pierden con el tiempo, ni en lo referente al sabor ni a la textura.
Esta receta es de una amiga, Tere Rico, del blog un momento dulce, lo cual en sí mismo ya es garantía absoluta de éxito, y si encima os digo que con esta receta su autora recibió por dos ocasiones el primer premio en el concurso de la “Orella” del Corte Inglés, ya no hará falta que os siga convenciendo de que es una receta que merece muchísimo la pena, así que paso a detallaros la lista de
Ingredientes:
-1 kg. de harina de todo uso
-1 sobre de levadura royal (16gr.)
-5 huevos caseros
-200ml de anís La Asturiana o El Mono
-10 gotas de esencia de anís de buena calidad (la mía de la marca Arconsa, que compro en la farmacia del pueblo)
-100ml de vino blanco
-2 cucharadas de azúcar
-1 cucharadita de sal
-ralladura de 1 limón
-ralladura de 1 naranja
-200gr. de manteca cocida de  vaca
-aceite de oliva suave o de girasol para freír las “orellas” aromatizado con la piel de 1 limón y un trozo pequeño de canela en rama.
Preparación:
Para preparar la masa de las “orellas” en mi caso utilizo la panificadora, porque me ahorra mucho trabajo (tranquilos,  más abajo os indico cómo amasarlas por el método tradicional)
En primer lugar comienzo por rallar muy finita la piel de un limón y de una naranja. Después añadimos a la cubeta de la panificadora los ingredientes comenzando por los cinco huevos ligeramente batidos, a continuación añadimos las ralladuras de limón y naranja, los 200ml. de anís, la esencia de anís, el vino blanco, la sal y el azúcar, y seleccionamos el programa de solo amasado, que en mi máquina es el número 11 y dura veinte minutos.
Al terminar este tiempo, volvemos a programar de nuevo el mismo programa, y poco a poco vamos añadiendo a la bola de masa que se había formado en la cubeta de la panificadora, pequeñas porciones de manteca de vaca, procurando que se vaya integrando en la masa muy lentamente, y seguimos amasando hasta que esté toda integrada y la masa resultante no se pegue a las paredes. En mi caso opté por programar una tercera vez el programa de solo amasado, pero mereció la pena porque al final quedó una masa con aspecto excelente, que al estirarla era tan finita que casi se podía ver el día a través de ella, no es para menos, pues el proceso de amasado duró exactamente 1 hora 10 minutos, algo casi impensable si se trata de amasar a mano.
Una vez que la masa esté lista la dejamos reposar como mínimo un par de horas, en mi casa la dejé toda la noche en la nevera, y al día siguiente por la mañana la parto con las manos en pequeñas porciones y con un rodillo de cocina las voy estirando y friendo en aceite de girasol o de oliva suave aromatizado con la cáscara de un limón y un trocito pequeño de canela en rama. 
Cuando están doradas por un lado les damos la vuelta para que se hagan por el otro lado, y luego las escurrimos y  las retiramos a una fuente sobre papel absorbente haciendo varias capas e intercalando más papel entre cada una de ellas.
Finalmente cuando estén frías, las espolvoreamos con azúcar glass y las colocamos en una bandeja.
Esta masa también la podéis preparar en la amasadora tipo Kitchendaid o similar, utilizando la pala de amasar, y sino por el método tradicional de siempre, es decir con las manos,  para ello tamizáis la harina junto con la levadura sobre una superficie de trabajo, hacéis un huevo en el centro como si fuese el cráter de un volcán, y en él echáis los huevos ligeramente batidos, la sal, el azúcar, las ralladuras de limón y naranja, la esencia de anís, el licor de anís, y el vino blanco. Vamos amasando hasta formar una bola. En ese momento vais añadiendo la manteca de vaca en pequeña porciones y la vamos integrando poco a poco a la masa. Continuamos amasando con las manos,  hasta que quede una masa lisa que no se peque a la superficie.
Después se deja reposar como mínimo durante un par de horas, y a partir de aquí se procede de igual modo que indico más arriba.
Y para finalizar, antes de despedirme os dejo el enlace a la receta de otros dulces típicos de Carnaval que tengo publicados en el blog.


Finalizo por hoy, vuelvo dentro de unos días. Mientras disfrutad mucho de este fin de semana carnavalero. 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Botelo con grelos y patatas


El tiempo pasa muy deprisa, y ya tenemos a la vuelta de la esquina el Carnaval (Entroido como lo llamamos aquí en Galicia)
En nuestra tierra esta época se vive muy intensamente, también en lo referente a la gastronomía, y es ahora cuando los cocidos con verduras de la huerta (generalmente grelos y en menor medida repollo) y los productos de la matanza del cerdo (lacón, orella, chorizos, botelo, androlla, etc.)  tienen más demanda.
El cocido que os traigo hoy tiene como ingrediente principal un embutido que recibe el nombre de botelo, y que es muy típico de localidades como la lucense de A Fonsagrada, y sobre todo  la orensana de O Barco de Valdeorras. En esta última celebran todos los años en el mes de enero la fiesta gastronómica del botelo, cuya finalidad es exaltar las virtudes gastronómicas del producto estrella de esta tierra,  el cual cuenta con la distinción de “Indicación Geográfica Protegida de Botelo de Galica” desde el año 2009, y cuya fiesta de exaltación ha ido creciendo en aceptación y número de visitantes desde su primera edición allá por el año 2001, lo que le ha permitido en el año 2014 ser reconocida como “Fiesta de Interés Turístico de Galicia”
Para los que sois de fuera de Galicia y no conocéis este embutido, deciros que se elabora a base de piezas troceadas del despiece del cerdo, fundamentalmente costillas, condimentadas y embutidas en el estómago del animal, que luego es ahumado y semicurado.
Y después de esta breve introducción, paso a detallaros los ingredientes que necesitáis para preparar este rico cocido con botelo. Son los siguientes:
-1 botelo de 1kg. aproximadamente
-1  trozo de carne salada de cerdo (en esta ocasión utilicé costilla)
-1 manojo grande de grelos frescos (con la cocción merman mucho) ó 1 repollo mediano
-1kg. de patatas
Preparación:
Ponemos el botelo y la carne, previamente desalada, en una olla bastante grande y alta, y cubrimos con agua hasta que falten como tres dedos para el borde. Llevamos al fuego y dejamos cocer lentamente por espacio de unas dos horas aproximadamente.
Entretanto limpiamos bien los grelos enteros (si usamos repollo, cortado en hojas) bajo el grifo del agua fría (vigilando que no se cuele ningún intruso, jeje...) y reservamos.
Aparte pelamos las patatas, las lavamos y las reservamos enteras.
Transcurridas las 2 horas, tanto la carne como el botelo ya deberían estar cocidos, de manera que los retiramos a un plato y retiramos también  parte del agua de cocción de las carnes y el embutido a una olla más  pequeña y ponemos al fuego.
En la olla grande añadimos los grelos limpios y enteros, y  encima le ponemos el botelo para que le haga peso y no suban a la superficie.
En la olla pequeña añadimos la patatas que teníamos peladas. Se añaden enteras y se deja hervir al fuego, tanto la olla de las patatas como la de los grelos hasta que estén perfectamente cocidos. En los últimos minutos de cocción comprobamos la sal tanto de la verdura como de las patatas, y después retiramos a unas fuentes, y vamos sirviendo las patatas por un lado, los grelos por otro, y  la carne junto con el botelo, previamente abierto por la mitad, por otro.
En casa nos gusta prepararle un sofrito con un par de dientes de ajo fileteados y aceite de oliva. Cuando el ajo empieza a tomar color retiramos la sartén del fuego, le añadimos  una cucharadita de pimentón dulce de calidad, removemos bien, y ese sofrito se lo echamos a la verdura y a las patatas por encima.  
En la foto apenas se aprecia el sofrito, pero tened en cuenta que no se trata de hacer un gran sofrito que le reste protagonismo a los grelos y a las patatas, sino de enriquecerlos.
En esta ocasión como me sobró caldo de la cocción del botelo y de la carne para después cocer la verdura y las patatas, ese caldo que me sobró lo puse en otra olla, la puse al fuego, y cuando comenzó a hervir le añadí unos fideos finos, y así de primero tomamos una rica sopa, que cuando hace frío sienta muy bien y sabe a gloria.


Realmente en este tipo de plato nos se desaprovecha nada, pues al día siguiente como nos sobró carne y botelo, pues solo somo tres personas en casa, piqué bien las sobras y con una bechamel hice unas deliciosas croquetas de cocido, pero esas os pondré la receta en otra ocasión.
Y poco más, espero que os haya gustado mi receta de hoy, y si tenéis la oportunidad de conseguir un botelo no dudéis en ponerla en práctica, en caso contrario si venís de visita a Galicia  en época de cocidos os aconsejo que no os vayáis sin probar esta exquisitez.
Un beso, nos vemos dentro de unos días. Mientras tanto sed felices.

domingo, 2 de febrero de 2020

Brazo de naranja (Torta de laranja portuguesa)


Así como quien no quiere la cosa, ya se terminó el primer mes del año, y para la primera entrada de febrero he elegido una receta cuyo ingrediente principal es la naranja, una fruta que está ahora en plena temporada.
Esta receta es típica de Portugal, y aunque yo la denomino Brazo de Naranja, pues al tratarse de un bizcocho enrollado me recuerda al Brazo de Gitano, en el país vecino se conoce como “Torta de Laranja”, y pese a tratarse de un dulce tan popular allí, yo no lo conocía hasta las pasadas navidades.
Fue una noche que estaba viendo en la televisión autonómica gallega, la TVG, un programa de cocina que se llama “Larpeiros”, vocablo que en Galicia significa goloso, amante de lo dulce.
Cuando vi cómo lo preparaban de entrada me sorprendió lo rápido que se hace, después me conquistó por su aspecto, con una consistencia e medio camino entre un flan y un pudin ... Total que al día siguiente ya lo estaba preparando en casa, pues otra de las ventajas que tiene es que los ingredientes que lleva son tan básicos que la mayoría los tenemos a diario en nuestra despensa. 
Por último cuando lo probé, su textura y su sabor terminaron de convencerme, tanto que creo que voy a tirar mucho de esta receta cuando tengamos invitados en casa, porque es un postre que se prepara en un santiamén, y resuelve a la perfección una situación como esa, en la que hay otras cosas que hacer en la cocina y no queda tiempo para preparar una postre muy elaborado.
En fin, espero que con todo esto que os he contado os animéis a prepararlo, ya veréis como repetís.
Los ingredientes que vais a necesitar son los siguientes:
-8 huevos
-250g. de azúcar (yo puse 200)
-80g. de mantequilla fundida (yo puse 60)
-zumo de 2 naranjas
-ralladura de 2 naranjas
-15gr de harina de todo uso
-1 cucharadita de levadura tipo Royal
-1 pizca de sal
-50g. de azúcar para espolvorear por encima
Preparación en modo tradicional:
Empezamos por rallar la piel de dos naranjas, y luego a esas mismas naranjas les exprimimos el zumo y lo colamos para eliminar posibles pepitas que nos hayan podido caer, y reservamos el zumo y la ralladura.
Fundimos la mantequilla y reservamos. Mezclamos la harina con la levadura y reservamos.
Seguidamente batimos con unas varillas los huevos con el azúcar y la pizca de sal hasta que blanqueen y doblen el volumen. Después añadimos los restantes ingredientes mezclando con cuidado con movimientos envolventes para no eliminar el aire que introducimos en los huevos al batirlos.
A continuación, vertemos la mezcla resultante (queda una mezcla muy líquida, no os preocupéis, es así) en un molde rectangular de aproximadamente 40x26cm, forrado con papel de hornear, y llevamos al horno previamente precalentado a 180º durante unos 30 minutos con calor arriba y abajo, hasta que se dore por arriba.
Por último retiramos del horno, y en caliente espolvoreamos con una pizca de azúcar sobre la superficie dorada, después colocamos encima otro trozo de papel de hornear o un paño de cocina, y enrollamos sobre sí mismo como si se tratase de un brazo de gitano, y listo ya para servir a la mesa, pues es un postre que no necesita ser refrigerado, lo ideal es tomarlo a temperatura ambiente o incluso algo tibio.
Preparación en Thermomix:
1- Al igual que por el método tradicional, empezamos por rallar las naranjas y exprimir su zumo, reservando éste y la ralladura. Fundimos la mantequilla y reservamos. Mezclamos la harina con la levadura y reservamos también.
2- Colocamos la mariposa en las cuchillas, y añadimos los huevos, el azúcar y la sal y programamos 7 minutos/ temperatura 37º/ velocidad 3 y ½. Terminado el tiempo volvemos a programar otros 7 minutos/ sin temperatura/ velocidad 3 y 1/2
3-Añadimos al vaso el zumo y la ralladura de las naranjas y la mantequilla fundida y programamos 20segundos/velocidad 2 y 1/2 y con la máquina en marcha vamos añadiendo por el bocal la mezcla de harina y levadura.
4- A partir de aquí vertemos la mezcla en un molde rectangular de aproximadamente 40x26 cm. y procedemos de la misma manera que por el método tradicional explicado más arriba..
Aunque parece mucho rollo os aseguro que es muy sencillo y se tarda muy poco en hacerlo.
En cuanto a la presentación lo podéis presentar así entero como el de la foto, o en porciones individuales. Por ejemplo queda muy bonito cortarlo en rodajas y servirlo en moldes de papel alargados de los que se emplean para hacer las magdalenas valencianas.
Y con esto finalizo por hoy. Feliz semana a tod@s

sábado, 25 de enero de 2020

Guiso de calamares y patatas


Esta receta hace ya tiempo que la tengo en borradores a la espera de ser editada, y el otro día visitando el blog de una compañera he visto que ella publicó una parecida, y me acordé que la tenía ahí pendiente desde hace mucho, y entre eso y que ahora estamos en temporada invernal, me pareció el momento ideal para que viera la luz y compartirla con todos vosotros, porque estos guisos de cuchara cuando más apetecen es cuando hace frío.
Como soy del interior de Galicia, en mi casa este guiso siendo pequeña no se preparaba, sin embargo forma parte de mis recuerdos de infancia porque en el comedor escolar nos daban guiso de calamares con patatas una vez por semana, y me gustaba tanto que ese día para mí era fiesta.
Después cuando fui creciendo he ido buscando recetas, y aunque no era tan fácil como ahora porque entonces aun no existía internet, entre lo que fui encontrando hice experimentos, y poco a poco logré dar con una receta que es la que más me recuerda a la que comía en el colegio, y desde entonces es la  que sigo preparando en casa, no una vez por semana como cuando era niña y comía en el comedor escolar, pero sí con bastante frecuencia.
Os dejo ya con la lista de ingredientes, son los siguientes:
-850gr. de calamares
-1kg. de patatas
-1 pimiento verde italiano
-1 cebolla grande
-4 dientes de ajo
-2 cucharadas de pulpa de pimiento choricero
-1 tomate rallado
-1 cucharadita de pimentón dulce de calidad
-120ml de vino blanco
-agua
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En primer lugar limpiamos los calamares, retiramos las vísceras,  separamos el cuerpo de los tentáculos, cortamos el primero en trozos y los tentáculos los cortamos por la mitad. Reservamos
Pelamos las patatas, las cortamos en trozos medianos con un cuchillo y casi al llegar al final rompemos (las chascamos) para que de esa manera las patatas cuando las añadamos al guiso suelten más fécula y nos quede una salsita más espesa.. Reservamos
Picamos finamente la cebolla y los  dientes de ajo,  y el pimiento en trozos pequeños.
A continuación cubrimos el fondo el una olla con aceite de oliva virgen extra y la ponemos al fuego, cuando el aceite esté caliente echamos el pimiento verde troceado, rehogamos unos minutos y luego añadimos la cebolla y los ajos picados, rehogamos unos minutos más todo junto hasta que la cebolla coja un color transparente. En ese momento apartamos la olla del fuego y añadimos una cucharadita de pimentón dulce. Removemos bien fuera del fuego para que no se nos queme el pimentón, y cuando esté todo bien mezclado volvemos a colocar la olla en el fuego, añadimos un tomate rallado, y dos cucharadas de pulpa de pimiento choricero. Mezclamos todo bien  y  seguimos cocinando durante unos minutos, a continuación añadimos los calamares, mezclamos y cuando se consuma el líquido que sueltan, subimos el fuego al máximo y añadimos el vino blanco, después de unos minutos cuando se consuma el alcohol, añadimos las patatas, cubrimos de agua, salamos  y dejamos cocer durante unos 45 minutos aproximadamente.
Después de ese tiempo, miramos si los calamares están bien hechos y en caso afirmativo retiramos la olla del fuego, la mantenemos tapada y en reposo durante unos 30 minutos aproximadamente para que se asienten los sabores, y listo ya para servir a los comensales.
Como veis es un guiso muy fácil de preparar, lleno de sabor,  que sienta de maravilla, y muy sano y nutritivo.
Un beso. Feliz domingo