sábado, 30 de septiembre de 2017

Tarta tres chocolates

Como prometí en la anterior entrada, hoy vengo con una propuesta dulce: la tarta tres chocolates, una delicia para los amantes del chocolate, entre los que me incluyo.
El secreto de esta tarta está en elegir un chocolate de calidad, porque por lo demás no tiene ninguna dificultad, básicamente solo se trata de mezclar ingredientes y dejar reposar  la mezcla en el frigorífico.
No es precisamente un postre light, pero una porción la podéis tomar sin remordimientos, y teniendo en cuenta que con estas cantidades salen de 10 a 12 porciones, es la tarta ideal para cuando tengáis invitados en casa y queráis preparar un postre rico sin complicaros la vida. Con la ventaja añadida de que se hace el día anterior, de modo que libera carga de trabajo a última hora.
Os dejo ya con la preparación de la receta, por los dos  métodos, el  tradicional y en thermomix
Ingredientes (para un molde redondo de 22cm. de diámetro):
-250 gr. de galletas (tipo digestive)
-70gr. de mantequilla
-200gr. de chocolate blanco
-200gr. de chocolate con leche
-200gr. de chocolate fondant (en torno a un 70% de valor en cacao)
-750ml. de leche entera
-750ml. de nata para montar 35% M.G.
-3sobres de cuajada Royal (yo utilizo 4, uno para cada capa, y el que sobra lo reparto entre las tres capas, porque así queda una tarta con la consistencia ideal para mi gusto)
-40gr. de azúcar (opcional)
Preparación tradicional:
En primer lugar preparamos la base, y para ello trituramos las galletas o bien con un robot de cocina, o sino metiéndolas en una bolsa de plástico limpia y aplastándolas con un rodillo, después las echamos en un cuenco y añadimos la mantequilla derretida, mezclamos bien, y luego echamos esta mezcla en el molde, cuya base habremos cubierto con papel de aluminio, extendiéndola bien y presionando con el dorso de una cuchara hasta que quede una lámina compacta, luego reservamos en el frigorífico mientras continuamos con la elaboración de la tarta.
Una vez hecha la base, preparamos la primera capa de chocolate, en mi caso la de chocolate blanco, para lo cual disolvemos 1 sobre de cuajada en 100ml de leche, reservamos y a continuación vertemos 250ml de nata y 150ml de leche en un cazo, lo ponemos al fuego y cuando esté caliente añadimos el chocolate blanco troceado, removemos hasta que se disuelva y seguidamente añadimos la mezcla de cuajada y leche que teníamos reservada, continuamos removiendo hasta que empiece a hervir.
Después echamos la mezcla en el molde, vertiéndola muy despacito pues hay para evitar que caiga de golpe y rompa la base de galletas, para ello os podéis ayudar del dorso de una cuchara, o bien directamente pero muy poco a poco. Reservamos en la parte baja del frigorífico, mientras elaboramos la siguiente capa.
Para la segunda capa, disolvemos 1 sobre de cuajada en 100ml de leche, reservamos y a continuación vertemos 250ml de nata y 150ml de leche en un cazo, lo ponemos al fuego y cuando esté caliente añadimos el chocolate con leche troceado. Cuando el chocolate se haya disuelto en la mezcla, echamos la cuajada que habíamos disuelto en leche, y seguimos removiendo hasta que empiece a hervir.
A continuación sacamos el molde del frigorífico y con la ayuda de un tenedor rallamos la capa de chocolate blanco (esto se hace para que las dos capas se adhieran una a otra y a la hora de desmoldar la tarta o de cortarla no se deslice una sobre la otra) y echamos la mezcla del cazo encima, muy lentamente, evitando que caiga de golpe. Después dejamos de nuevo en el frigorífico y mientras preparamos la  última capa.
Para la preparación de la capa de chocolate fondat, disolvemos 1 sobre de cuajada en 100ml de leche, reservamos y a continuación vertemos 250ml de nata y 150ml de leche en un cazo, lo ponemos al fuego y cuando esté caliente añadimos 40gr de azúcar y el chocolate fondnt troceado. Una vez disuelto el azúcar y el chocolate añadimos la mezcla de leche y cuajada, y removemos constantemente hasta que comience a hervir.
Seguidamente sacamos el molde del frigorífico, rallamos con un tenedor la capa de chocolate con leche, y después vertemos encima muy suavemente la mezcla de chocolate fondant.
Por último la llevamos de nuevo al frigorífico y la dejamos al menos 6 horas (yo suelo dejarla de un día para otro). Finalmente  solo nos resta desmoldarla y decorar al gusto.
Preparación en thermomix:                                                     
1-Echar las galletas en el vaso y triturar 15seg. /velocidad 8
2-Con la espátula bajar las galletas hasta el fondo, añadir la mantequilla y mezclar 3 min./50º/velocidad 3. Verter la mezcla en el molde, extendiéndola y presionando con el dorso de una cuchara para que quede una lámina bien compacta y reservamos en el frigorífico.
3-Cortamos el chocolate blanco en trozos pequeños y lo añadimos al vaso. Añadimos también 250ml de nata, 250ml de leche y 1 sobre de cuajada y programamos 7min./90º/velocidad 5. A continuación vertemos la mezcla en el molde dejándola caer sobre el dorso de una cuchara para que caiga lo más suavemente posible y evitar que se rompa la base de galletas. Reservamos en el frigorífico
4-Cortamos en trozos pequeños el chocolate con leche y lo añadimos al vaso de la thermomix junto con 250ml de nata, 250ml de leche y 1 sobre de cuajada y programamos 7min./90º/velocidad 5. A continuación retiramos el molde del frigorífico y con la punta de un tenedor rallamos la superficie de la primera capa para que se unan bien. Después añadimos la mezcla de chocolate con leche, y volvemos a reservar en el frigorífico.
5-Echamos en el vaso el chocolate fondant cortado en trozos pequeños, 40gr de azúcar, los restantes 250ml de nata y 250ml de leche y1 sobre de cuajada programando de nuevo 7min./90º/velocidad 5. Rallamos la superficie de la segunda capa con la punta de un tenedor, añadimos la mezcla que tenemos en el vaso y dejamos reposar en el frigorífico al menos 6 horas antes de desmoldar. Por último desmoldamos la tarta y decoramos al gusto.
Esta ha sido mi propuesta de hoy, espero que haya sido de vuestro agrado. En unos días nos vemos de nuevo. Mientras os deseo como siempre que seáis muy felices.
Un saludo


martes, 26 de septiembre de 2017

Pisto manchego con huevos

Por fin puedo decir que he terminado de envasar todos los productos de la huerta, y es que aunque se trata de una actividad que me encanta, todo en exceso termina cansando, y no penséis que nuestra huerta ocupa una parcela grande, todo lo contrario.
 Dentro de poco comenzaré con el membrillo, además este año con especial ilusión porque los dos membrilleros que planté en la finca en febrero del 2014 han dado frutos este año por primera vez, además en abundancia, de hecho días atrás el viento rompió una de las ramas que terminó cediendo con el peso L
Pero bueno, lo de los membrillos aun debe de esperar unos días más, todavía es algo temprano para recolectarlos, permitiéndome así descansar un poco del ajetreo de la semana pasada con la preparación de conservas y la congelación de verduras del huerto, lo cual se convirtió estos días en la actividad principal en mi cocina.
Una de las conservas que preparé fue el pisto manchego, porque el pisto lleva una variedad de verduras que permite aprovechar de una vez buena parte de los excedentes de la huerta, y uno de los días que lo preparé, parte del mismo lo envasé y otra parte lo consumimos en el momento acompañado de unos huevos fritos con patatas. Un plato humilde pero delicioso, cuya receta os traigo hoy.
El pisto es muy socorrido en la cocina, está exquisito así solo, acompañado de unos huevos fritos con patatas, con unas lonchas de jamón, con un pescado blanco a la plancha, con un arroz blanco, con pasta, etc.
Hay muchas variantes del pisto, casi tantas como cocineros, ésta es la que yo preparo, variando si acaso ligeramente las verduras en función de las que tenga disponibles en ese momento, pero sin que falten  en ningún caso los pimientos y el tomate. Os dejo ya con la receta sin más dilación
Ingredientes (para 4 personas)
-8 tomates (la variedad “pera” es la ideal)
-1 pimiento rojo grande ó 2 más pequeños
-2 pimientos italianos verdes
-3 calabacines medianos
-2 cebollas
-2 dientes de ajo
-1 zanahoria
Preparación:
En primer lugar lavamos los tomates, les hacemos un corte en forma de cruz y los echamos en agua hirviendo durante dos minutos, después los retiramos a una fuente, los dejamos enfriar para sacarles la piel y después los troceamos lo más fino posible.
Paralelamente picamos el resto de verduras, comenzando por los pimientos y la zanahoria. Cuando éstos estén picados los echamos en una olla que habremos puesto al fuego con aceite de oliva virgen extra hasta cubrir la base. Mientras los pimientos y las zanahorias se van rehogando, picamos la cebolla, y al cabo de unos 15 minutos aproximadamente la añadimos a la olla. A continuación picamos finamente los ajos y los incorporamos también.  Seguidamente hacemos los mismo con el calabacín, lo picamos en taquitos y lo añadimos a la olla, salamos el conjunto y dejamos que se rehogue todo junto a fuego lento durante una hora y media o dos horas, removiendo de vez en cuando.
Cuando veamos que las verduritas están ya bien pochadas, es el momento de añadir el tomate, retirando antes el exceso de aceite de la olla si fuera necesario, y seguimos cocinando a fuego bajo durante un hora  aproximadamente, hasta que veáis que el conjunto ha reducido considerablemente y el aceite de la preparación sube a la superficie, en ese momento rectificáis de sal, y ya tenéis el pisto listo para servir, acompañado de un huevo frito por persona como hice yo en esta ocasión.
El que os sobre, lo podéis envasar al vacío en botes de cristal, los cuales debéis esterilizar primero, tanto los tarros como las tapas, sumergiéndolos en agua hirviendo durante 15 minutos. Luego los retiráis, los secáis bien con papel de cocina, y rellenáis los botes con el pisto bien caliente. Después con un papel de cocina limpiáis los bordes de los mismos, se coloca la tapa, y los introducís en una olla con agua hirviendo durante 20 minutos. Transcurrido ese tiempo, retiráis los botes del agua y los dejáis boca abajo sobre la encimera hasta que estén totalmente fríos (yo los dejo de un día para otro), y con esta técnica de envasado se conservarán durante más de un año manteniendo todo su sabor y propiedades.
Nada más por hoy, volveré dentro de unos días, esta vez con una receta dulce que ya hace mucho tiempo que no publico ninguna. 
Hasta entonces, sed felices!!!

viernes, 8 de septiembre de 2017

Pimientos italianos rellenos de jamón y queso

En esta época de finales del verano y principios del otoño la huerta nos ofrece frutos en abundancia, y por eso estos días estoy muy atareada preparando conservas para aprovechar los excedentes y surtir la despensa de cara al invierno: fritada de tomate, mermelada de tomate, tomate frito, pisto, conserva de judías troceadas, conserva de cebolla caramelizada, de pimientos asados..., en fin, que estoy entretenida.
Aparte de las conservas algunos productos como la coliflor y el brécol los escaldo y luego los pongo a enfriar y los congelo. Es mucho trabajo, lo sé, pero luego  poder consumir a lo largo del año esos productos que hemos visto crecer día a día en la huerta que con tanto mimo hemos cuidado durante la primavera y el verano, es algo que me produce una satisfacción inmensa.
Bien, pues en medio de todo este jaleo, la semana pasada se presenta en casa la madre de mis primos Vanesa y Toni con una bolsa grande llena de pimientos italianos (en mi huerta sólo puse los de Padrón), y claro, había que darles salida antes de que se estropearan, y una de las formas que escogí para prepararlos fue rellenarlos de jamón y queso. No era la primera vez que preparaba esta receta, y sin duda no será la última, porque es muy sencilla y muy rápida que era lo que pretendía, y el resultado es muy satisfactorio. Os cuento cómo los preparo yo por si os animáis.
Ingredientes (para 4 personas)
-8 pimientos italianos
-8 lonchas de jamón (sirve jamón york, cocido, curado, braseado, o incluso baicon, lo que prefiráis)
-8 lonchas del queso (el que más os guste)
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En primer lugar lavamos bien los pimientos bajo el grifo, seguidamente cortamos la parte del tallo, retiramos las pepitas, y después los secamos con papel de cocina.
Aparte ponemos  una sartén al fuego con aceite de oliva virgen extra hasta que cubra la base y cuando el aceite esté caliente freímos en él los pimientos. Cuando veamos que  están bien fritos por los dos lados, los retiramos a una bandeja, esparcimos un poco de sal por encima y los dejamos enfriar.
Mientras los pimientos enfrían, vamos preparando el relleno, para ello colocamos una loncha de jamón y encima de ella ponemos una de queso. Enrollamos y después introducimos cada rollito de estos en el interior de los pimientos. Por último o bien los llevamos al horno unos diez minutos aproximadamente para que el queso se derrita y se mezclen bien los sabores, o sino los ponemos al fuego en una plancha (sin nada de aceite porque ya tienen suficiente de la fritura) durante un par de minutos por cada lado.
Esta receta existe también la posibilidad de prepararla de otra forma ligeramente distinta, consistiría en rellenar los pimientos en crudo (para ello tenéis que utilizar pimientos que tengan una forma regular sino es imposible introducir en su interior el relleno), luego colocarlos en una fuente de horno, echar un chorro de aceite de oliva por encima, salar ligeramente y hornearlos hasta que veamos que están hechos.
A la hora de servirlos los podemos acompañar por ejemplo de una  base de tomate frito casero  y si añadís un huevo frito por persona ya tenéis un plato de lo más completo.
Como veis una forma rápida y distintas de preparar los pimientos.
Y llegados a este punto ya solo me  queda despedirme, no sin antes daros las gracias a todos los que me seguís. Nos vemos dentro de unos días, mientras que seáis muy felices.
Un saludo

Codornices en escabeche

Para mi primer post de esta nueva temporada he elegido una receta muy apropiada para la época del año en la que estamos, pues aunque el tiempo aquí por el norte ha refrescado bastante, todavía estamos en verano, y yo personalmente es cuando más disfruto de un buen escabeche. Digo escabeche, porque la receta elegida ha sido la de codornices en escabeche.
Las codornices en escabeche son muy versátiles, lo mismo se pueden tomar en frío que en caliente, por lo que también en invierno podemos disfrutar de este delicioso plato. Se pueden tomar solas o por ejemplo formando parte de una ensalada. A propósito de esto, una de mis ensaladas preferidas es la que incluye entre otros ingredientes trozos de codorniz escabechada (u otro tipo de ave como perdiz o incluso pollo), lechugas variadas y lascas de foie gras de pato. Es una verdadera delicia, a ver si la próxima vez que la prepare la fotografío y la subo al blog.
El escabeche en origen era una técnica culinaria empleada para la conservación de los alimentos que consistía en guisar éstos en vinagre. Actualmente se utiliza con otros fines que están más relacionados con la textura y el sabor que el escabechado le aporta a los mismos.
Los alimentos más empleados en los escabeches son determinados pescados y algunas carnes, principalmente de caza, aunque he de reconocer que las codornices que empleé para elaborar esta receta no eran silvestres sino compradas en el supermercado, es decir de granja, aun así estaban deliciosas. Sin más dilación os dejo con la receta.
Ingredientes (para 4 personas):
-8 codornices
-2 zanahorias medianas
-1 puerro
-1 cebolla
-1 cabeza de ajos
-1 hoja de laurel
-3 ramitas de tomillo
-20 granos de pimienta
-750 ml. de agua
-200 ml. de vino blanco
-150ml. de vinagre
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En primer lugar debemos limpiar bien las aves, y con un soplete de cocina retirar los posibles restos de plumas que puedan tener.
Seguidamente colocamos una cazuela grande al fuego (conviene que sea más ancha que alta, de manera que quepan todas las codornices una al lado de la otra porque luego emplearemos esta misma cazuela para preparar el escabeche) y cubrimos la base con un aceite de oliva de primera calidad. Cuando el aceite esté caliente doramos bien en él las codornices por todas partes y cuando estén las retiramos a una plato y reservamos.
Mientras se doran las codornices aprovechamos para limpiar bien las hortalizas y cortar las zanahorias y los puerros en rodajas, la cebolla en juliana, y la cabeza de ajos le retiramos la piel externa y luego la cortamos por la mitad. Después de dorar la carne, añadimos las hortalizas a la cazuela junto con el tomillo y el laurel. Cuando estén bien rehogadas reincorporamos las codornices, añadimos los granos de pimienta, el vino blanco, el vinagre y el agua. Salamos al gusto, y dejamos hervir por espacio de 30 minutos aproximadamente, hasta que comprobemos que las codornices están hechas.
Finalmente dejamos enfriar la cazuela a temperatura ambiente, y por último la guardamos en el frigorífico. Cuando las vayamos a consumir las sacamos del frigorífico una hora antes.
Si en vez de consumirlas frías queremos tomarlas calientes, ponemos  de nuevo la cazuela al fuego y una vez que levante el hervor lo apagamos y ya las podemos tomar.
Como veis el escabechado es muy fácil de preparar, así que os animo a que lo preparéis en casa.
Y por hoy termino. Nos vemos dentro de unos días. Feliz fin de semana a tod@s