domingo, 17 de octubre de 2021

Revuelto de gambas y espárragos trigueros

Me encantan los revueltos, porque además de ser muy ricos, se preparan en un abrir y cerrar de ojos, y resuelven una comida sin apenas trabajo.

Los preparo con muchas cosas, pero el que os traigo hoy es de gambas y espárragos trigueros.

Sé que no estamos en temporada de espárragos, pero en la actualidad los encontramos en el supermercado en cualquier época del año, así que esta receta que llevaba tiempo en la carpeta de borradores, ve hoy a la luz.

Los ingredientes que necesitaréis para preparar este delicioso revuelto son los siguientes:

-8 huevos de corral

-1 manojo de espárragos trigueros

-300gr de gambas peladas

-4 dientes de ajo o bien un manojo de ajos tiernos

-aceite de oliva virgen extra

-sal

-pimienta negra recién molida (en mi caso una mezcla de 5 pimientas)

Preparación:

Antes de nada, aclararos que en la lista de ingredientes menciono 4 ajos, o bien un manojo de ajos tiernos, y la razón es que hay gente que no le gusta un sabor tan pronunciado a ajo, y en este caso una opción es sustituirlos por un manojo de ajos tiernos, o sino, añadir los cuatro ajos cortados por la mitad, y luego antes de añadir los huevos, retirarlos. De esta manera el aceite se impregna del sabor del ajo, y nos aseguramos de no encontramos el ajo en la boca.

Aclarado lo anterior, lo primero que debemos hacer es cubrir el fondo de una sartén con aceite de oliva y colocarla al fuego. Cuando el aceite esté caliente añadimos las gambas, le damos un par de vueltas por ambos lados y reservamos.

En el mismo aceite añadimos los ajos cortados en láminas, cuando empiecen a dorarse, bajamos el fuego y añadimos los espárragos trigueros limpios y cortados en trozos. Si optamos por añadir ajos tiernos, los añadimos también después de retirar las gambas, los dejamos durante un par de minutos, y acto seguido añadimos los espárragos. Mantenemos el fuego bajo, removiendo el contenido de la sartén con frecuencia.

Cuando los espárragos estén tiernos, añadimos las gambas que teníamos reservadas, mezclamos, salpimentamos el conjunto, y añadimos los huevos ligeramente batidos. Seguidamente removemos, estando muy atentos a retirar del fuego, cuando los huevos estén cuajados,  pero sin que queden secos. 

Se sirven en caliente acompañados de un buen pan artesano a ser posible.

Y con esta sencilla receta me despido por hoy. Espero que os haya gustado. Dentro de unos días nos vemos con una nueva receta.

Hasta entonces, un saludo.

domingo, 10 de octubre de 2021

Canutillos rellenos de crema pastelera

Hoy vengo con una receta dulce que es un poco laboriosa, pero el resultado final hace que merezca la pena el esfuerzo.

Tiene como ventaja que estos canutillos se pueden preparar con unos días de antelación, guardándolos en una lata de galletas, y en el último momento se rellenan.

Otra ventaja que tienen es que la masa una vez preparada congela perfectamente, de modo que si nos sobra masa, la guardamos en el congelador y en otro momento que nos apetezca preparamos más canutillos. Yo tuve una congelada durante más de un año, y os doy mi palabra, que cuando la descongelé e hice los canutillos, no noté ninguna pérdida de sabor,  ni tampoco me dio problemas para trabajar la masa a la hora de formar los canutillos.

Para preparar estos canutillos, también conocidos como cañas rellenas, se necesitan unos utensilios tubulares que hay a la venta en muchos bazares y ferreterías, sino en internet se encuentran con facilidad.

Estos canutillos se utilizan exclusivamente para tal fin, aunque hace años nuestras abuelas utilizaban cañas de cáñamo, que reservaban de una vez para otra, tanto que en algunas familias, estos canutillos artesanos, pasaban de generación en generación.

No es mi caso, pues esta receta en mi casa no se hacía, hasta que probé las cañas en un viaje a Zamora donde son muy típicas, y también en La Mancha y en la localidad orensana do Carballiño. Me gustaron tanto, que buscando recetas, la que os muestro hoy es la que más me gustó, así que os dejo con la lista de ingredientes y el proceso de elaboración, por si os animáis a prepararlos.

Ingredientes:

-1 vaso de aceite de girasol

-1 vaso de zumo de naranja

-1 vaso de vino blanco

-1 chupito de licor de anís

-1 pizca de sal

-la corteza de una naranja y de un limón

-harina la que admita hasta que quede una masa que se despegue de las manos y forme una bola pero que no esté demasiado dura.

-aceite de girasol para freír

-azúcar y canela molida mezclados para espolvorear por encima de los canutillos

Para la crema pastelera

-500ml. de leche entera

-2 yemas de huevo

-100gr. de azúcar

-40gr. de maicena (más bien que pase 2 ó 3 gramos a que falten)

-cáscara de ½ limón

-un trozo de canela en rama

Preparación:

En primer lugar ponemos una taza de aceite al fuego con la corteza de una naranja y la de un limón. Cuando las cortezas empiecen a dorarse, apartamos del fuego, retiramos las cortezas,  y dejamos enfriar.

Cuando el aceite esté frío, lo añadimos a un cuenco, añadimos también el zumo de naranja, el vino blanco y el licor de anís, mezclamos y añadimos una pizca de sal, removemos para integrar, y luego vamos añadiendo harina poco a poco.

La cantidad de harina no os la pongo porque va a depender del tipo de harina que utilicéis, pues no todas las harinas absorben la  misma cantidad de líquidos, pero lo que hay que conseguir es una masa que se despegue de las manos, y que no esté muy dura.

Al principio para amasar os ayudáis de una cuchara de madera, y luego cuando se despegue de las paredes, ayudaros de las manos hasta que se forme una bola blandita.

Una vez hecha la masa de los canutillos, hay que darles forma, para ello untamos con aceite de girasol la encimera de la cocina, luego vamos cortando pequeñas porciones de masa con que nos llegue para cubrir un rodillo. 

Cuando tengamos la masa alrededor del canutillo, lo hacemos rodar sobre la encimera para que se sellen bien los bordes y reservamos. Así hasta terminar con todos los canutillos.

Aparte echamos abundante aceite de girasol en un cazo, y lo ponemos a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente, añadimos los canutillos de uno en uno, sin añadir el siguiente mientras no se retire el anterior, así hasta freír todos los canutillos y que queden con un bonito color dorado por todos los lados.

A medida que se van retirando del aceite, se les saca el canutillo en caliente, con la ayuda de una servilleta o un paño de cocina, porque si dejamos que se enfríen, luego no se desprenden.

Una vez fritos los canutillos, los rebozamos ligeramente en una mezcla de azúcar y canela molida, y reservamos en una lata de galletas o un recipiente hermético hasta la hora de rellenarlos. Se guardan perfectamente durante unos días o una semana incluso.

Para el relleno, normalmente se utiliza crema pastelera, y para prepararla  ponemos un cazo al fuego con la leche, la cáscara de limón y la canela en rama, cuando levante ebullición tapamos y dejamos infusionar hasta que enfríe. Colamos la leche para retirar la corteza de limón y la canela, y nos aseguramos de que tenemos 500ml. de leche,(mejor antes de hervirla echar un poquito más porque en el fuego parte se va en el vapor)

Cuando la leche haya enfriado, reservamos un vaso y la restante la ponemos de nuevo al fuego junto con el azúcar y llevamos a ebullición, (si utilizamos el mismo cazo debemos lavarlo bien sino luego se adhiere a las paredes y le da mal sabor).

Mientras, al vaso de leche que reservamos le añadimos las dos yemas, y la maicena, mezclamos bien con un batidor de varillas o con un tenedor hasta obtener una mezcla homogénea, y cuando la leche que tenemos al fuego esté a punto de entrar en ebullición, añadimos esta mezcla de huevos y maicena, y removemos sin parar con el batidor de varillas, hasta que espese. En ese momento retiramos del fuego, tapamos con papel film para evitar que haga costra, y dejamos que enfríe. Después la guardamos en el frigorífico hasta el momento de rellenar los canutillos.

Para rellenar las cañas o canutillos, introducimos la crema pastelera en una manga, luego introducimos la boquilla por un extremo del canutillo y apretamos, y luego hacemos lo mismo por el otro extremo, y  listo para servir.

Estos canutillos son una delicia, ideales para un desayuno tardío de domingo, o de un fin de semana de puente como este del Pilar, son perfectos también para una merienda acompañando un café con leche o una infusión, y por supuesto como postre con un rosetón de nata como acompañamiento o un coulis de frutos rojos por ejemplo.

Y por hoy nada más, nos vemos dentro de unos días con nueva receta. Hasta entonces.

Un abrazo.

domingo, 3 de octubre de 2021

Tortitas de Camarones


Hoy os traigo una receta típica del Sur de nuestro país, que está para chuparse los dedos, me refiero a las tortitas de camarones.

Aquí por el Norte es muy complicado encontrar camarones frescos, que sería lo ideal, pero sirven también los camarones cocidos o congelados.  Los que yo utilicé eran congelados, y la cabeza se la retiré, lo cual no debe hacerse, pero a mí me da repelús ;)

La primera vez que probé estas tortitas fue en un bar en Valladolid, y me gustaron tanto que después en cuanto conseguí los camarones la puse en práctica.

La receta la saqué de la red, pero no recuerdo de dónde y ahora no la encuentro, por eso no cito lo fuente, pero fue de las recetas consultadas la que más me convenció, y después de probar el resultado  comprobé que la intuición no me había fallado, porque estaban exquisitas, mucho más ricas todavía que las que probé en aquel bar de Valladolid.

Creo que la diferencia en buena parte radica en utilizar harina de garbanzo recién molida, y eso lo conseguimos moliendo los garbanzos en un robot de cocina, yo lo hice en la thermomix. Mejor esto que comprar la harina de garbanzos en el supermercado.

Cuánto más líquida sea la masa, más se expandirá en la sartén y más finas y crujientes saldrán las tortitas, pero también absorben más aceite y resultan más indigestas. Estas ni son muy finitas ni muy gruesas, y para mí gusto resultan ideales, de todos modos si os gustan más finas, añadid una ó dos cucharadas más de agua a la masa.

Ingredientes:

-150gr. de camarones
-100gr. de harina de trigo
-100gr. de harina de garbanzo
-250ml. de agua fría
-1 cebolla dulce, pequeña (si es grande ½ cebolla)
-unas ramas de perejil fresco
-aceite de oliva virgen suave para freír
-sal

Preparación:

Limpiamos la cebolla y la picamos finamente. Reservamos.

Lavamos el perejil, retiramos las hojas,  desechando los tallos, las picamos finamente y reservamos también.

En un cuenco añadimos la cebolla picada, las hojas de perejil picadas, la harina de trigo, la harina de garbanzos, y una pizca de sal. Mezclamos bien con una cuchara de madera, y por último añadimos el agua y mezclamos hasta obtener una masa homogénea. Después añadimos los camarones, mezclamos un poco, y dejamos reposar la masa en el frigorífico durante 1 ó 2 horas.

Transcurrido el tiempo de reposo, ponemos una sartén grande al fuego, cubrimos la base con aceite, y cuando esté el aceite bien caliente, pero sin que llegue a humear, vamos echando cucharadas de masa. Como es una masa bastante blanda, se expandirá en la sartén formando la tortita.

Dejamos que se hagan por un lado, y luego le damos la vuelta para que se doren por el otro. Después la retiramos del aceite, y las pasamos a una fuente sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Así hasta terminar con toda la masa, y después servir en caliente, que es como más ricas están.

La verdad es que es una receta deliciosa, ideal para un día de fiesta o celebración, y aunque no es precisamente barata, pues los camarones son carísimos,  como se necesita poca cantidad se puede uno permitir un capricho de vez en cuando.

Espero que os haya gustado. Nos vemos dentro de unos días con una nueva receta.

Un abrazo.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Flan de huevo

En alguna ocasión os he hablado de mis gallinas felices,  pues ellas me permiten elaborar dulces exquisitos como el que os muestro hoy, el flan de huevo,  esta vez en tamaño extra grande. Hace tanto que saqué la foto que no recuerdo cuando lo preparé, pero supongo que había invitados ese día porque normalmente lo hago en otra flanera más pequeña.

Es de mis postres favoritos, y ya sabéis que no tiene ninguna complicación, simplemente es batir la mezcla y cocerla en el horno al baño María hasta que cuaje.

La diferencia en el resultado final vendrá dada por la utilización de un caramelo casero, el empleo de huevos ecológicos o camperos, porque aparte de tener mejor sabor tienen menos agua, y también el empleo de leche entera, que le aportará más cremosidad.

Si os gusta darle más aroma, podemos optar por infusionar la leche con canela en rama y cáscara de limón, o con una vaina de vainilla.

Luego habréis visto flanes con burbujas en su interior y otros sin ellas, eso va por gustos, y dependerá de la temperatura del agua que utilizamos para el baño María, el que las tenga o no. Si queréis un flan con una masa compacta sin agujeritos, el agua no puede llegar a hervir en el horno, por lo tanto necesitaréis más tiempo de horneado y a una temperatura inferior, de 150º a 160º. Por el contrario si queréis un flan con burbujas, tenéis que hornearlo a 180º.

Para preparar este postre tan delicioso necesitáis los siguientes ingredientes:

Para el caramelo

-120gr. de azúcar

-unas gotas de zumo de limón

Para el flan

-10 huevos

-1 litro de leche

-150gr. de azúcar

Opcional

-1 rama de canela

-cáscara de un limón

O bien

-1 vaina de vainilla

Preparación:

Comenzaremos por preparar el caramelo, para ello ponemos un recipiente  al fuego, añadimos el azúcar y unas gotas de limón, y dejamos al fuego hasta que empiece a coger un ligero color dorado, a partir de ahí vamos removiendo poco a poco hasta que todo el azúcar esté disuelto, y en ese momento retiramos del fuego y cubrimos la base y las paredes de la flanera ó flaneras individuales. Reservamos.

Si optáis por aromatizar la leche, empezamos por ponerla en un cazo al fuego (tened en cuenta que debéis echar algo más de un litro, porque al hervir, parte se evapora), añadimos una rama de canela y la cáscara de un limón (sólo la parte amarilla), o bien una rama de vainilla abierta por la mitad, y retirándole los granos con un cuchillo (se añade todo, los granos y la vaina).Cuando la leche levante el hervor, apagamos el fuego, y dejamos que enfríe para que vaya cogiendo el aroma de la canela o la vainilla según el caso.

Una vez que tengamos la leche fría, la pasamos por un colador para retirar la canela y el limón, o la vaina de vainilla, según lo que hayamos utilizado.

A parte batimos los huevos, disolvemos el azúcar en la leche y mezclamos con los huevos, y finalmente vertemos la mezcla en la flanera y horneamos al baño María hasta que haya cuajado. En ese momento retiramos del horno, dejamos enfriar a temperatura ambiente, y luego lo dejamos en la nevera porque es bien fresquito cómo más rico está.

Si lo hacéis de un día para otro estará mejor si cabe, porque se asientan los sabores.

Se desmolda en el momento de servir.

Hasta pronto. Saludos

martes, 21 de septiembre de 2021

Habas a la vinagreta


La receta de hoy hacía años que no la preparaba, pese a que me trae recuerdos de la infancia, porque desde muy pequeña recuerdo habérsela visto preparar a mi padre en verano, cuando había habas verdes en la huerta.

Hace unos días me acordé de esta receta, y la casualidad quiso que este pasado domingo mi prima Josefa, me trajese un bolsa con habas verdes, así que hoy mismo las preparé,  le hice las fotos, y aquí os  dejo la receta  por si alguno tiene todavía habas verdes y se anima a a ponerla en práctica

Me hace especial ilusión  compartir esta receta, porque me la enseñó mi padre, y él aprendió a preparla en la mili. Fue allí dónde probó por primera vez las habas a la vinagreta.

La receta por supuesto se la dedico a mi padre, y a dos buenos amigos que hizo allí en Ceuta, donde fue destinado, Gerardo y Jesús. Ambos eran de aquí, de la provincia de A Coruña, pero por aquellos tiempos no había móviles ni siquiera teléfonos  en la mayoría de los hogares, lo cual hizo que después de la mili se perdieran la pista.

El destino quiso que muchos años después, uno de ellos, Jesús concretamente, coincidiera en una feria con un vecino nuestro, el cual le dio nuestro número de teléfono…, y un buen día suena el teléfono de casa, descuelga mi padre y se encuentra con la sorpresa… Quedó un poco cortado, a pesar de que nuestro vecino ya le había advertido de que le iba a llamar. Hablaron un rato y acordaron volver a llamarse otro día…

Por entonces mi padre estaba un poco desanimado, llevaba  meses con anemia y se encontraba siempre muy cansado. De repente todo se precipitó un día que fui con él por urgencias y me dijeron que tenía leucemia, cinco días después falleció, por lo que después de la mili, Jesús y Gerardo, que eran vecinos y nunca perdieron el contacto entre ellos, no volvieron a ver a mi padre con vida. Los avisamos y nos acompañaron el día del entierro. A día de hoy sigo en contacto con ellos.

Es una historia agridulce, pero la vida tiene estas cosas. Lo dicho, la receta se la dedico a los tres: a Jesús, a Gerardo y a mi padre (Antonio)


Ingredientes:

-1kg. de habas verdes (peso sin la vaina)

-1 cebolla

-3 huevos

-120ml de aceite de oliva virgen extra de sabor intenso

-40ml. de vinagre de vino

-sal

 

Preparación:

Comenzamos por desvainar las habas, luego las echamos en una olla, añadimos una hoja de laurel y cubrimos de agua. Ponemos la olla al fuego y cuando empiecen a hervir añadimos sal al gusto, y continuamos con la cocción.

A parte cocemos los huevos en agua durante 10 minutos, luego retiramos el agua caliente, añadimos  agua fría, y cuando hayan enfriado, retiramos la cáscara, y los picamos. Reservamos.

Por otro lado echamos en un bote que tenga tapa, el aceite, el vinagre, una pizca de sal y la cebolla picada, tapamos y agitamos bien para que emulsione un poco el aceite.  Si no tenemos un bote con tapa, batimos enérgicamente con un tenedor durante un par de minutos y obtendremos el mismo resultado.  Reservamos  la vinagreta que hemos preparado.

Cuando las habas estén casi hechas, añadimos la vinagreta con cebolla a la olla, mezclamos bien, dejamos cocer unos cinco minutos más, luego apagamos el fuego, añadimos los huevos picados, removemos el conjunto y dejamos reposar un poco.

En casa la servimos tibia, es como más nos gusta.

Así sin más están  ricas, pero si echáis en falta algún componente cárnico, acompañar este plato con unas lascas de jamón ibérico le sentaría de maravilla y convertirían a este plato, en un plato único muy completo.

Espero que os guste. 

 

martes, 14 de septiembre de 2021

Empanada de bacalao con uvas pasas en horno de leña


Hola amig@s,

Desde el pasado mes de diciembre no he vuelto a realizar publicaciones en el blog, porque en el mes de enero falleció mi madre, la luz de mi vida.

Ya nada será igual sin ella, pero ahora que llegó septiembre y es el mes de la vuelta a la rutina, mi intención es continuar con la actividad en el blog, por mí, y también por ella, porque sé que es lo que le gustaría.

Una de las cosas que a ella le gustaba mucho era la empanada de bacalao con uvas pasas, y como la tenía en la carpeta de borradores desde hace tiempo, ha sido la elegida en esta ocasión.

Cuando tengo tiempo y ganas la hago en horno de leña, que da un poco más de trabajo, pero tiene aún mejor sabor, si cabe. Por supuesto que se puede hacer en horno convencional, de hecho yo la hago muchas veces. A continuación os detallo la lista de los

Ingredientes:

Para la masa

-300 ml. de agua

-480gr. de harina de fuerza

-25gr. de levadura fresca ó un sobre de levadura de panadería deshidratada

-una pizca de sal

-una cucharada de aceite de oliva

Para el relleno

-500gr. de bacalao desalado

-250gr. de uvas pasas

-4 cebollas medianas

-pimientos rojos en conserva (o asados y sin piel ni semillas)

-aceite de oliva virgen extra

-una cucharada de pimentón dulce

-sal 

Preparación:

En primer lugar preparamos el relleno, porque lo ideal es que esté frío cuando formemos la empanada. Para ello cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen extra, cuando esté caliente añadimos la cebolla, salamos y removemos, y a continuación bajamos el fuego al mínimo, dejando que se vaya pochando muy lentamente, entre 30 y 40 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando esté la cebolla bien pochada, retiramos del fuego, y añadimos el pimentón, removemos bien y con una cuchara retiramos el exceso de aceite a un recipiente (lo necesitaremos después para pintar la empanada al final).

Mientras la cebolla se va pochando aprovechamos para hidratar las uvas pasas, para ello las ponemos en un cuenco, las cubrimos con agua caliente y reservamos.

Por otro lado desmigamos el bacalao con las manos, le retiramos las espinas, y lo escurrimos bien.

Al final cuando la cebolla esté pochada y hayamos apartado el exceso de aceite, le añadimos el bacalao y las uvas pasas bien escurridas, mezclamos bien y reservamos hasta el momento de rellenar la empanada.

Con el relleno ya listo, lo siguiente es hacer la masa, para ello echamos el agua tibia en un bol, añadimos la sal y la cucharada de aceite (sirve el que nos sobró de pochar la cebolla, teniendo cuidado de que nos quede suficiente para pintar la empanada en el paso final), mezclamos y seguidamente vamos añadiendo la harina poco a poco. Después de echar el primer puñado de harina y cuando esté bien integrada, añadimos la levadura desmenuzándola con las manos, removemos bien y seguimos añadiendo harina hasta incorporarla toda. Al principio podemos utilizar un batidor de varillas, y después cuando la masa se empiece a desprender de las paredes amasamos a mano, mínimo diez minutos.

Se puede amasar en la batidora, y también en la panificadora, utilizando el programa de amasado que en la mía dura 20 minutos, o en la thermomix siguiendo los siguientes pasos:

1-Añadir el agua, la sal y el aceite al vaso, y programar, 3 minutos/temperatura 37º/ velocidad cuchara

2-Añadir la harina y por último la levadura desmenuzada, y programar función amasar, 3 minutos/ velocidad espiga.

Una vez hecha la masa, la dejamos reposar en un lugar cálido, dentro de un recipiente tapado con papel film o con un paño de cocina, para evitar las corrientes de aire, hasta que doble el volumen.

Cuando haya doblado el volumen, la amasamos de nuevo un par de minutos sobre la encimera untada con un poco de aceite, y la dividimos en dos mitades, una ligeramente más grande que la otra.

La mitad más grade la estiramos bien con el rodillo y la colocamos en la bandeja del horno sobre papel de hornear, luego en el centro añadimos todo el relleno, y después como la masa tiende a encogerse, con la mano izquierda vamos estirando del centro hacia los bordes, y con la otra mano extendemos el relleno. 


Cuando tengamos todo el relleno extendido de manera uniforme, ponemos por encima unas tiras de pimiento rojo


Cubrimos con la otra mitad de la masa, sellando los bordes con las manos. En el centro hacemos un agujero para que salga el vapor durante la cocción. 


Por último con un pincel pintamos con el aceite que habíamos reservado del relleno.


La metemos en el horno, previamente calentado a 180º, justo en la parte central, 15 minutos con calor abajo, luego otros 15 minutos con calor arriba y abajo, y por último calor solo arriba hasta que coja un bonito color dorado.

En horno de leña ya es más complicado. A mí me dieron un truco, y es que una vez calentado el horno y retirado los rescoldos, esperar hasta que se pueda esparcir una cucharada de harina por la superficie  y no se queme. Después hay que ir vigilando de vez en cuando por la mirilla hasta que veamos que está hecha.


Parece muy complicado pero es más laborioso que difícil, de todos modos el esfuerzo merece la pena, porque está muy rica. Espero que os guste.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Casita de galletas de Navidad


Es una tradición hornear galletas por Navidad, y aunque este año no he podido hacerlo, tenía en la carpeta de borradores una casita de galletas que hice el año pasado y aprovecho ahora para compartir con vosotros las fotos, y la receta por supuesto.

No os negaré que es un trabajo un tanto laborioso, pero tuve la ayuda de una amiga que se encargó de hornearme las galletas, yo lo que hice fue elaborar la masa, ensamblar las piezas y decorarla. 

Yo ya tenía en mente hacer una casita de galletas, y esta amiga tenía que hacerle un regalo a un niño y coincidimos en que era una buena idea la casita de galletas, así matábamos dos pájaros de un tiro.

Lleva chuches en su interior, y también en la decoración, demasiadas para mi gusto pues yo hubiera preferido un diseño mas navideño, pero me tuve que adaptar.

Para elaborarla tenéis que disponer de un juego de moldes con todas la piezas que hay a la venta en tiendas de repostería, o bien imprimir algún diseño que encontréis, recortarlo y utilizarlo como plantilla. En este caso opté por esta última opción, no obstante tuvimos un fallo, y es que nos olvidamos de la chimenea, pero como no vamos a hacer fuego en ella, tampoco pasa nada ;)
Os digo ya lo que necesitáis para prepararla

Ingredientes:

-400gr. de harina de repostería
-200gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-1 huevo
-1 yema de huevo
-120gr. de azúcar
-unas gotas de esencia concentrada de anís
-una pizca de sal
Para la glasa de unir las piezas
-1 clara de huevo (preferiblemente pasteurizada)
-200gr. de azúcar glass
-5 gotas de vinagre de manzana
Para la decoración
-chuches variados y lacasitos

Preparación:

Tamizamos la harina sobre la encimera. Hacemos un hueco en el centro como si se tratase del cráter de un volcán. En él echamos los restantes ingredientes: la mantequilla cortada en daditos, el huevo, la yema, el azúcar, la esencia de anís y la sal.

Con las manos amasamos el conjunto hasta formar una masa homogénea. No hay que amasar mucho tiempo, solo lo necesario para que se integren bien todos los ingredientes, y luego formamos una bola y la dejamos reposar durante una hora en el frigorífico, cubierta con papel film.

A continuación colocamos una lámina de film transparente sobre la encimera, y ponemos en el centro la masa, por encima ponemos otra lámina de film transparente, y después con un rodillo de cocina aplanamos hasta que la masa quede de un grosor aproximado de unos 3mm. Luego retiramos la lámina de plástico de arriba, y con los moldes cortapastas o colocando encima la plantilla, según lo que usemos, vamos cortando las galletas y las colocamos en la bandeja del horno, sobre papel sulfurizado.

Seguidamente precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo, las horneamos por espacio de 10 minutos aproximadamente, cuidando que no se doren en exceso.
Finalmente las sacamos del horno, y las dejamos enfriar sobre una rejilla antes de decorarlas.

Mientras las galletas enfrían, preparamos la glasa, para ello batimos las claras ligeramente, añadimos las gotas de vinagre, y después vamos añadiendo el azúcar glass poco a poco, sin dejar de remover. Para que os hagáis una idea, os quedará una pasta de una consistencia parecida a la pasta de dientes. 

Con esta glasa, conocida con el nombre de glasa de escritura o glasa de delineado, uniremos las distintas galletas para formar la casita, pero antes de eso utilizaremos esta misma glasa para hacer las tejas, para ello introducimos toda la glasa en una manga pastelera con una boquilla del número 2 ó 3, después empezaremos pegando la boquilla a la galleta, apretamos un poco y levantamos hacia arriba formando un ángulo de unos 45º, presionando siempre de manera suave y constante sobre la manga, avanzamos llevando el cordón de glasa en el aire en todo momento, hasta llegar al final, que de nuevo pegamos la boquilla a la galleta y retiramos. Se trataría de hacer un enrejado de líneas verticales y horizontales que se asemeje a un tejado.

Finalmente con la glasa restante vamos pegando las diferentes piezas de la casita, esperando a que se seque la última que hemos puesto antes de añadir una pieza nueva.

Cuando todas estén ensambladas, y la casa haya tomado forma, la decoramos con chuches y lacasitos al gusto de cada uno, y los que nos sobren los introducimos en el interior por la puerta y las ventanas.

Por último envolvéis vuestra obra en una lámina de polipropileno transparente, la decoráis con una cinta y una etiqueta, y seguro que  al niñ@ que la reciba se le dibuja una preciosa sonrisa en su rostro.

Para finalizar os dejo con otras imágenes de la casita, y por hoy me despido hasta el próximo día.

Que seáis muy felices. Un abrazo y gracias por seguirme.


Vista frontal

Vista lateral

Envuelta para regalar

lunes, 16 de noviembre de 2020

Bombones de frambuesa y foie gras de pato con escamas de sal

Muchas veces nos quejamos de que los comercios cada vez adelantan más la campaña navideña, una práctica que me da la impresión de que ha ido calando en la sociedad y cada vez colocamos la decoración en casa con más antelación. Yo hasta principios de diciembre nunca lo he hecho, eso como muy temprano, sin embargo este año ya he visto en las RR SS a varias personas que se han puesto a ello, supongo que algo habrá influido la situación anómala que atravesamos por la crisis sanitaria del coronavirus. Os comento esto porque la receta que os traigo hoy resulta un aperitivo ideal  para los menús navideños y por supuesto para cualquier otra celebración. Se trata de un bocado exquisito, que se prepara con antelación y resulta muy sencillo. Os aseguro que sorprenderá a vuestros invitados.

Comentaros antes de entrar en materia que para elaborar estos bombones necesitaréis unos moldes iguales o parecidos a los que veis en las fotografías de abajo. Mejor sería con forma redondeada porque así la presentación queda mejor, pero sirve con cualquier forma, lo que sí es necesario es que sean de silicona para desmoldarlos sin problema.

Ingredientes:

Para la gelatina de frambuesa
-1 tarrina de frambuesas frescas
-120gr.de agua
-2 cucharadas de azúcar
-3 hojas de gelatina neutra
Para la mousse de foie gras
-200gr. de foie gras de pato
-150gr. de nata líquida de cocinar
-100gr. de leche entera
-una pizca de sal
-escamas de sal maldon para poner por encima al servir
-pimienta negra recién molida (yo uso mezcla de pimientas)
-5 hojas de gelatina neutra
-30gr. de vino Oporto (un chorrito muy pequeño)

Preparación:

Empezamos preparando la gelatina de frambuesa, para ello en primer lugar ponemos las hojas de gelatina en un plato hondo y las cubrimos con agua para que se hidraten durante unos minutos.

Mientras  echamos en un cazo las frambuesas, 120ml de agua y el azúcar, y llevamos a ebullición removiendo de vez en cuando. Cuando empiece a hervir añadimos las hojas de gelatina y seguimos removiendo hasta que se integre con la mezcla. Después pasamos esta mezcla por un colador para retirar las semillitas de las frambuesas y la echamos en los moldes llenando hasta la mitad.

Los moldes debéis de tenerlos sobre una superficie rígida para poder transportarlos hasta el frigorífico sin que se desparrame el líquido. Allí deberán permanecer hasta que la gelatina esté bien fría y cuajada.

Una vez preparada la gelatina de frambuesa toca preparar la mousse de foie gras, para lo cual empezamos también poniendo las hojas de gelatina en un plato hondo cubiertas con agua para que se hidraten.

En un cazo echamos la leche, la nata, el Oporto, la sal y la pimienta recién molida, mezclamos con unas varillas y llevamos al fuego hasta que empiece a hervir, en ese momento agregamos la gelatina y volvemos a remover hasta que se integre en la mezcla, por último añadimos el foie gras y le pasamos la batidora. Después con la mezcla final rellenamos la mitad sobrante de los moldes, pero antes con la punta de un palillo limpio hacemos unas pequeñas incisiones en forma de cruz en el centro de la gelatina de frambuesa (me olvidé de sacar foto) para que luego al desmoldar no se separen las dos capas. Que no lleguen a la superficie porque luego la presentación se vería afectada.
Llevamos de nuevo al frigorífico para que la mousse de foie gras de pato se solidifique y cuando vayamos a servirlos retiramos los moldes del frigorífico, desmoldamos con cuidado y servimos con escamas de sal maldon por encima.
 

Espero que os haya gustado la receta de hoy y os sirva para elaborar vuestros menús en ocasiones especiales o un día que os queráis dar un capricho así sin más.

Un abrazo. Cuidaros mucho

martes, 3 de noviembre de 2020

Risotto de setas y trufa negra

 
Cada vez conozco a más gente que le encanta al otoño, pero no es precisamente mi caso. Del otoño lo único que me gusta son los colores ocres que tiñen el paisaje otorgándole un encanto especial, por lo demás solo le veo desventajas, la principal la falta de horas de luz, y también la bajada de temperaturas, la lluvia y la humedad características climáticas de esta estación por estos lares.

Desde el punto de vista gastronómico, el otoño es época de membrillos, de boniatos, castañas, calabazas, de setas..., y curiosamente tampoco soy especialmente fan de ninguno de estos productos, los consumo pero sin demasiado entusiasmo. Definitivamente no me gusta el otoño, pero a estas alturas del año, se ha hecho evidente en todas sus manifestaciones y no puedo ignorarlo aunque quiera, basta con subir la persiana por las mañanas cuando me levanto para percibirlo, así que para ir acorde con esta época del año, hoy os traigo la receta de un plato de origen italiano con un toque muy otoñal, me refiero a un risotto de setas y trufa negra.

Si os gustan los risottos y os gustan las setas os va a encantar, porque resulta muy aromático. Si hasta a mí me encanta que no soy muy fan de las setas, es porque está rico de verdad.

He de aclarar que las setas que he utilizado son setas de cultivo, no setas silvestres, pues nunca me he atrevido a ir al monte a buscarlas ya que para mí es un mundo bastante desconocido y tengo miedo a una intoxicación. Si utilizáis vuestras setas silvestres favoritas, qué duda cabe que el plato gana enteros.

Ingredientes:

-380gr. de arroz especial para risotto
-1 litro de caldo de caldo de ave o caldo de verduras
-450gr de setas variadas (en mi caso champiñones y pleurotus ostreatus)
-1 trufa negra
-1 vaso de vino blanco
-2 dientes de ajo
-1 cebolla grande
-50gr. de mantequilla
-100gr. de queso parmesano
-50gr. de aceite de oliva
-sal

Preparación:

En una olla ancha y plana echamos el aceite y a fuego bajo rehogamos la cebolla picada finamente hasta que tome un color transparente, después añadimos los ajos pasados por el prensa ajos, removemos y a continuación añadimos los champiñones limpios cortados en láminas y las setas cortadas en trozos medianos, cocinamos esta vez a fuego medio y removiendo constantemente hasta que se consuma el líquido que sueltan las setas y los champiñones, entonces añadimos el arroz, rehogamos bien durante un par de minutos, después añadimos el vino blanco y esperamos al menos otro par de minutos más hasta que se evapore el alcohol, y luego añadimos todo el caldo en tres veces, removiendo constantemente, y esperando a que se consuma el caldo añadido, antes de añadir más cantidad.

Es importantísimo no dejar de remover durante todo el tiempo de cocción del arroz, pues eso hará que suelte el almidón y que quede mucho más cremoso.

Cuando añadamos el caldo restante por tercera y última vez, añadimos también sal al gusto y el queso parmesano. Seguimos removiendo un par de minutos. Para entonces el arroz ya tendrá un aspecto muy cremoso, y si lo probamos notaremos que está al dente, es entonces cuando añadimos la mantequilla y la trufa rallada, removemos bien durante otro par de minutos y finalmente retiramos del fuego, y listo para servir a la mesa y disfrutar de un risotto absolutamente delicioso y muy aromático.

Espero que os guste mi receta de hoy. Nos vemos dentro de los días. Mientras que seáis todo lo felices que se pueda ser dentro de la situación que nos está tocando vivir

Un abrazo

viernes, 30 de octubre de 2020

Galletas con forma de calabaza para Halloween


Hoy os traigo unas galletas cuya receta saqué de un libro que me regalaron por un cumpleaños, y se titula "111 galletas con 1 masa"

Es una masa muy fácil y resulta ideal si lo que queremos al final es decorar las galletas, tanto si es con fondant como hice yo en esta ocasión, como con glasa.

Respecto a la decoración siendo hoy el último día de octubre, la temática es casi obligado que sea de halloween, así aproveché para estrenar unos moldes con forma de calabaza que llevan un par de años al menos en la alacena de la cocina.

Sin más rodeos, os detallo a continuación la lista de Ingredientes:

-125gr. de harina de repostería (sirve harina común de todo uso)

-1 yema de huevo

-50gr. de azúcar

-1 pizca de sal

-100gr. de mantequilla a temperatura ambiente

-la ralladura de un limón

-fondant para decorar (podéis ver la receta pinchando aquí)

-colorantes alimentarios en gel

 

Preparación:

Comenzamos tamizando la harina en la encimera, y hacemos un hoyo en el centro como si se tratase del cráter de un volcán. Echamos en él la yema de huevo, el azúcar, la sal, la mantequilla cortada en cubitos y la ralladura del limón.

Trabajamos todos los ingredientes con las manos hasta obtener una mezcla homogénea y formamos una bola. La envolvemos en papel film y la dejamos en el frigorífico al menos dos horas.

Después precalentamos el horno a 180 ºC y forramos una bandeja con papel vegetal. Espolvoreamos un poco de harina en la encimera y con un rodillo estiramos la masa hasta dejarla de un grosor de unos 4mm, después cortamos las galletas con el cortapastas y las colocamos en la bandeja, luego las horneamos a media altura, con calor arriba y abajo, hasta que cojan un ligero color dorado. Seguidamente retiramos del horno y dejamos enfriar dentro de la bandeja, la cual colocaremos sobre una rejilla para que circule el aire por abajo.

Una vez frías, toca decorarlas con el fondant, el cual lo podéis comprar  o bien prepararlo vosotros en casa con la receta cuyo enlace os dejo en la lista de ingredientes. Si lo hacéis en casa tenéis que colorearlo, para ello os aconsejo que utilicéis colorante en gel, pues es fácil de teñir con él, y al ser en gel no cambia apenas la textura del fondant, cosa que sí ocurriría con los colorantes líquidos.

Si hacéis calabazas como hice yo en esta ocasión, necesitaréis el color negro, el color verde y el color naranja. Yo uso siempre colorantes de la marca Wilton porque van muy bien, y se mezclan fácilmente. En este caso necesitaba el color negro, el verde y el naranja. Los dos primeros los tenía, pero el naranja no, y para hacerlo mezclé 1/3 de color rojo magenta con 2/3 de color amarillo.

Para colorear el fondant, hacéis una bola con él, luego con los dedos formáis un hueco en el centro, y con la ayuda de un palillo vais echando poco a poco y amasando con las manos hasta conseguir la intensidad deseada. Para no mancharos las manos os aconsejo que utilicéis unos guantes de látex deshechables.

Finalmente solo queda cortar el fondant con el cortapastas y colocarlo encima de la galleta. Para pegar el fondant a la galleta podéis utilizar pegamento alimentario que venden en las tiendas especializadas de repostería, pero sirve perfectamente (y es más natural) la mermelada. Untáis una finísima capa de mermelada sobre la galleta y encima colocáis el fondat. Después se deja secar durante unas horas, y cuando esté seco si tenéis niños en la familia o en vuestro entorno más cercano, metéis una galleta de estas en una bolsa de las que se utilizan para las chuches, la atáis con una rafia y seguro que les hace una ilusión enorme cuando la reciban.

Y con esto finalizo por hoy, nos vemos pronto. Espero y deseo que  disfrutéis del fin de semana aunque las circunstancias no son muy propicias.

Un abrazo