domingo, 3 de junio de 2018

Azúcar Invertido

Mi amiga Cuca, del blog  los dulces secretos de Cuca, reflexiona en el último post sobre la cantidad de blogs que un buen día dejaron de actualizarse, quedando en el olvido, quizás porque esta actividad ya no tiene tanto tirón como en el pasado y hubo gente que en su día se apuntó “a la última moda” y ahora se siente desmotivada, pero sin duda también porque requiere mucha dedicación y tiempo, y no todo el mundo puede. Esto es un poco lo que me pasó a mí el pasado mes de mayo, que entre las alergias y cierto cansancio acumulado, lo fui dejando y pasaron los días, se terminó el mes y no publiqué ninguna receta, pero en el fondo esto es para mí un hobby, no una obligación, y por tanto no hay plazos de entrega, así que aquí estoy de nuevo con energías renovadas, y vuelvo con una receta que más que eso es la elaboración de un ingrediente utilizado en repostería, os estoy hablando del azúcar invertido.
El azúcar invertido se usa en la preparación de helados para evitar la formación de cristales de hielo, la cantidad empleada  en heladería está en torno al 30 % (por cada 100gr de azúcar que indique la receta se emplearían 30gr de azúcar invertido y 70gr. de azúcar normal), y es muy utilizado también en masas con levadura tipo brioche como por ejemplo el roscón de reyes, porque el azúcar invertido acelera el proceso de fermentación y le aporta humedad y jugosidad, siendo la proporción aproximada que se utiliza en estos casos de un 50%.
El azúcar invertido consiste en la separación por hidrólisis de la fructosa y la  glucosa, es incoloro, tiene mayor poder endulzante que el azúcar común, y una textura parecida a la miel.
La receta que os traigo la he sacado del blog el dulce blog de noraa, el cual me recomendó mi amiga y vecina Ana Osuna. Precisamente este blog pareciera que ha cerrado definitivamente las puertas porque hace mucho tiempo que no se registra actividad en el mismo, y es una pena porque tenía cosas muy interesantes.
Para preparar el azúcar invertido vais a necesitar un termómetro de cocina o bien un robot tipo thermomix. Necesitaréis además dos sobres de gasificantes, uno de cada color. Estos gasificantes los tienen a la venta en casi todos los supermercados, y vienen en pares de sobrecitos, siendo uno siempre de color blanco, y el otro de color variable dependiendo de la marca. El mío era azul, en otros casos  es morado como los que venden en el Mercadona.
Ingredientes:
-350gr. de azúcar normal
-150gr. de agua mineral
-1 sobre blanco y otro azul de gasificantes
Preparación por el método tradicional:
Calentamos el agua en un cazo y cuando alcance los 40º añadimos el azúcar y removemos hasta que se disuelva. Continuamos con el fuego encendido y cuando alcance los 80º añadimos el sobre blanco, removemos para que se disuelva y cuando comience a hervir apagamos el fuego y reservamos.
Cuando la temperatura baje a 60º añadimos el sobre azul, removemos bien y luego dejamos reposar hasta que desaparezca la espuma que se forma en la superficie, luego lo metemos tarros de vidrio previamente esterilizados, le hacemos el vacío sumergiéndolos en una olla con agua hirviendo durante aproximadamente 20 minutos, luego los retiramos y le damos la vuelta a los tarros con la tapa hacia abajo hasta que estén totalmente fríos, y después ya los podemos guardar en la despensa en un lugar fresco y oscuro.
Con los ingredientes que os doy sale un tarro como el de la imagen, y si lo vamos a utilizar pronto no sería necesario hacerle el vacío, se guardaría en un lugar fresco y alejado de la luz solar y se va usando cada vez que queramos hacer un helado o una masa dulce con levadura. Yo en este caso como doblé las cantidades que figuran en la lista de ingredientes me salieron dos tarros y les hice el vacío porque tardaré en consumirlos.
Preparación en thermomix:
1- Echamos el agua mineral en el vaso y programamos 3min./50º/velocidad 5
2- Agregamos el azúcar y programamos 6min./80º/velocidad 4
3- Añadimos el sobre blanco y mezclamos 30 segundos/velocidad 4
4- Cuando la temperatura baje a 60º añadimos el sobre morado y mezclamos 1 min./velocidad 4.
A partir de aquí se procede de la misma forma que por el método tradicional
Como veis más fácil imposible, así que os animo a que lo preparéis en casa,  veréis como le sacáis mucho partido en repostería.
Y por hoy nada más , me despido confianndo en volver dentro de unos días con una nueva receta. Os espero a tod@s
Saludos

lunes, 30 de abril de 2018

Champiñones al ajillo

En Galicia no hay pueblo que no cuente con su propia fiesta gastronómica, y al mío lo tocó el turno este pasado fin de semana cuando se celebró la XXIX Festa do Champiñón, cita culinaria de exaltación de este hongo que se encuadra dentro del marco de las actividades programadas con motivo de la   Feira Multisectorial e de Maquinaria Agrícola Expo Ordes 2018.
Todos los años, el último fin de semana del mes de abril se celebra este evento con la presencia de numeroso público de las localidades cercanas,   siendo el domingo cuando tiene lugar el principal acto del mismo, con la degustación gratuita de champiñones con cada consumición, en los numerosos establecimientos hosteleros de Ordes.
Este año no acudí a la cita anual, pero no quería  pasar ese día sin probar los champiñones, así que los preparé en casa. La receta elegida   fue la de champiñones al ajillo, una forma fácil y rápida de degustar un delicioso plato de champiñones, y como se trata de una receta que aún no tenía publicada en el blog, me pareció que era el momento ideal para que viera la luz.
Ingredientes (como plato único para 2 personas):
-500gr. de champiñones frescos, limpios y laminados
-65 gr. de jamón curado, en taquitos
-4 dientes de ajo
-aceite de oliva virgen extra
-1/3 de guindilla (prescindir de ella los que no se encuentran comer picante)
-1/2 copa de vino blanco (opcional)
-sal
Preparación:
Ponemos una olla o sartén al fuego y cubrimos la base con aceite de oliva virgen extra. Mientras el aceite se calienta pelamos los ajos, los abrimos por la mitad y les retiramos el germen central, luego los añadimos al aceite y dejamos que se doren. Cuando empiecen a coger un color dorado, agregamos los taquitos de jamón, rehogamos un par de minutos, sin dejar de remover, a continuación retiramos los ajos y añadimos los champiñones, laminados y bien limpios, añadimos también la guindilla y la sal, cuando levante de nuevo el hervor añadimos el vino blanco, y los dejamos que se vayan haciendo a fuego medio hasta que se consuma todo el líquido del vino y el que sueltan los propios champiñones al cocerse. Después retiramos la guindilla, emplatamos y servimos.
Con un buen pan de pueblo y una caña bien fresquita, están para chuparse los dedos. Teniendo en cuenta además que son una fuente importante de antioxidantes, ricos en vitamina D, selenio, sodio, potasio y fibra, su consumo es muy beneficioso para el organismo, así que no hay excusas para no preparar un plato tan rico y tan fácil como el que os propongo. 
Nos vemos en unos días con una nueva propuesta, hasta entonces sed muy felices.



martes, 24 de abril de 2018

Carne ó caldeiro

Después de unos días bastante desconectada del mundo virtual, sin que haya un motivo concreto, simplemente por cansancio y desgana, tal vez debido a que por fin la primavera  hizo acto de presencia en todo su esplendor, y con ella la astenia propia de esta época, aunque pese a ello y a las alergias, sigue siendo mi estación preferida, así que retomo la actividad en el blog con más ganas que nunca, y para hoy os propongo una receta que a pesar de ser típica de mi tierra, hace muy poco tiempo que la degusté por primera vez. Os hablo de la “carne ó caldeiro”
Aquí en Galicia no hay feria o romería que se precie, que no cuente con al menos un puesto de pulpo, en el que además de ofrecer el tan conocido “pulpo á feira” es frecuente que ofrezcan también churrasco y “carne ó caldeiro”
Al principio tenía ciertas reticencias a comer carne de res cocida en agua y ese fue el principal motivo por el que he tardado tanto en decidirme a probar este plato, y cuando hace algo más de un mes me lo ofrecieron en un local de menú del día me atreví con él y  logré comer casi la mitad, y teniendo en cuenta lo tiquismiquis que soy ya fue un logro.
El por qué me da repelús comer carne de vacuno cocida no lo sabría decir, quizás se deba a que en casa cuando comíamos esta carne casi siempre era o bien en guisos, para lo cual había sido rehogada en aceite previamente, o bien en las brasas, a la parrilla.
Desde esa primera experiencia en el restaurante, ya he preparado este plato en casa dos veces, y seguro que quedan muchas más... El día que me lo dieron en el restaurante me gustó lo suficiente como para comer casi la mitad del plato, y luego la primera vez que lo preparé en casa me gustó aun más, y la segunda vez  más todavía, y es que hay que ir dejando atrás los prejuicios absurdos con la comida, y más ahora que en el carrefour ya venden gusanos e insectos, jeje…
Bueno, no me enrollo más y os dejo con la receta, veréis qué fácil es
Ingredientes:
-1kg. de carne de falda de ternera preferiblemente con hueso
-1/2 kg. de patatas
-1 trozo de "unto" no muy grande (si no encontráis utilizad un trozo de tocino)
- aceite de oliva virgen extra
-sal gruesa
- Pimentón de la Vera
Preparación:
Como suele ocurrir en platos tan sencillos y con tan pocos ingredientes como este, es conveniente que los ingredientes sean de buena calidad, no solo la carne, sino  también el pimentón y el aceite con el que la aliñamos. De la calidad de la materia prima dependerá en gran medida el resultado final.
En la carnicería pedid carne de ternera para cocer, y que os la den en una sola pieza, luego la  troceáis una vez cocida.
Aclarado lo anterior, procedemos con la elaboración del plato, para lo cual ponemos una olla grande con agua al fuego, añadimos un trozo pequeño de unto y un poco de sal (no mucho porque luego salamos por encima cuando  la aliñemos) Cuando comience a hervir añadimos la carne y dejamos que se cueza a fuego medio procurando que esté todo el tiempo cubierta de agua, hasta que esté tierna. En ese momento la retiramos a otra olla u otro cuenco donde no pierda el calor, y añadimos un chorro del agua de cocción.
En el agua que queda en la olla en la que hemos cocido la carne, añadimos las patatas, peladas y enteras, dejamos cocer durante aproximadamente 20 minutos. Cuando estén cocidas las retiramos a una fuente junto con la carne, espolvoreamos por encima un poco de sal gruesa, un poco de pimentón de la Vera dulce (yo además del dulce le pongo una pizquita del picante), y regamos por encima con un chorro generoso de un buen aceite de oliva virgen extra, y listo ya para servir a la mesa.
Una última recomendación, el agua sobrante de cocer la carne no la tiréis, la podéis congelar en un tupper para utilizarla cuando necesitéis un fondo de carne, o bien para hacer una sopa por ejemplo.
Como veis una receta de lo más sencilla y saludable que os animo a preparar.
Y por hoy nada más, nos vemos con una nueva receta dentro de unos días, espero que no tantos como en esta ocasión, mientras que seáis muy felices. 
Besos a tod@s

domingo, 1 de abril de 2018

Cordero pascual dulce y monas de pascua 2018

El cordero tiene una especial simbología para cristianos y judíos. Su comportamiento y apariencia le ha convertido en el animal del sacrificio por excelencia. Es sinónimo de mansedumbre, obediencia y dulzura, así como de inocencia y pureza por su color blanco.
En las escrituras del Antiguo Testamento se relata el sacrificio del cordero para celebrar la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.
En el Nuevo Testamento Juan el Bautista se refiere a Jesús como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".
Esta simbología se ha mantenido hasta la actualidad, y tal día como hoy, Domingo de Pascua, el cordero tiene un especial protagonismo en la cocina, incluso en repostería, bien sea en galletas, figuras de chocolate, etc.
Tal día como hoy las pastelerías de muchos países europeos como Alemania, República Checa o Francia lucen en sus escaparates unos pasteles con forma de cordero. Se trata de un bizcocho tipo genovés con aroma de vainilla que tradicionalmente se hace en Pascua y se regala a los niños. Es el equivalente en esos países a nuestras monas de Pascua.
El molde que se utiliza para preparar este bizcocho y darle la forma característica consta de dos piezas de metal con un revestimiento antiadherente y con unos enganches laterales, pero el sistema de cierre nunca es del todo perfecto y es frecuente que parte de la masa se cuele por las ranuras, para evitarlo  un truco es engrasarlo previamente (bien con spray desmoldante o bien con mantequilla y harina) y luego cuando encendemos el horno para precalentarlo introducimos el molde, y cuando el horno esté caliente lo retiramos y vertemos la masa del bizcocho, la cual al entrar en contacto con el molde, al estar caliente ya queda adherida a la superficie y no se cuela. Una vez tengamos toda la masa dentro lo devolvemos al horno para que se cocine. En este caso yo no hice esta operación, pues la masa pese a ser muy ligera no se cuela por las rendijas debido a que en este tipo de bizcochos se introduce bastante aire en la mezcla, lo cual la convierte en muy espumosa y no se derrama, pero para otro tipo de masas os puede ser de utilidad este truco que venía impreso en el manual de instrucciones.
El molde que yo tengo lo compré en un reciente viaje a Frankfurt, pero en internet lo encontraréis sin dificultad, y sino utilizáis un molde cualquiera que al final lo que importa es el contenido no el continente, jeje...
Os dejo ya la receta, a ver si os gusta.
Ingredientes:
-125gr. de harina de repostería
-50gr. de azúcar normal
-75gr. de azúcar vainillado
-4 huevos
- 1 cucharadita de levadura química
-una pizca de sal
Preparación:
Antes de comenzar engrasamos bien las dos piezas del molde, y las enharinamos, sacudimos para eliminar la harina sobrante y  luego lo montamos de nuevo.
Seguidamente separamos las yemas de las claras. Al recipiente de las yemas le añadimos el azúcar normal y batimos hasta obtener una mezcla blanquecina que doble el volumen.  
En el recipiente de las claras añadimos la sal, batimos hasta que empiecen a espumar, y luego vamos añadiendo el azúcar vainillado poco a poco hasta montarlas a punto de nieve. Sabremos que están montadas cuando al volcar el recipiente no se caen.
A continuación vamos agregando las claras al recipiente de las yemas, para ello las incorporamos en varias tandas, y con ayuda de una espátula las vamos integrando despacio con movimientos envolventes de abajo hacia arriba para que la mezcla no pierda el aire.
Después tamizamos la harina y la levadura, y las vamos agregando a la mezcla anterior también con movimientos suaves de abajo hacia arriba.  Cuando hayamos terminado echamos la masa en el molde y lo introducimos en el horno, en la parte baja del mismo, con calor abajo  durante aproximadamente 30 minutos. Para saber si está cocido pinchamos con un palillo y si sale limpio es que ya está listo, sino continuamos horneando unos minutos más.
Si vemos que se dora demasiado por la parte de arriba lo tapamos con papel albal.
Por último cuando esté listo retiramos el molde del horno, esperamos diez minutos antes de desmoldar, y luego retiramos los enganches del molde con cuidado y lo sacamos.
Cuando esté frío cubrimos con azúcar glass y le ponemos al cordero un lazo en el cuello como manda la tradición.
Y esta ha sido mi propuesta de hoy. A continuación os enseño las  Monas de Pascua que hice este año. Si queréis hacerlas  podéis ver una receta pinchando aquí, y pinchando aquí podéis ver otra.

Mona tradiconal de Pascua decorada
Monas de pascua envueltas para regalo
Y por hoy nada más, solo desearos que disfrutéis de este Domingo de Resurrección.
Un abrazo

lunes, 26 de marzo de 2018

Leche frita

Metidos ya de lleno en  Semana Santa, una época en la que los más afortunados ya estaréis disfrutando de unas merecidas vacaciones, y otros esperando al jueves para poder desconectar por unos días, habrá también mucha gente, entre la que me incluyo, que va a pasar estos días en casa, pero unos y otros, estoy segura de que no perderemos oportunidad de disfrutar de la gastronomía típica de estas fechas, y en ese sentido os propongo un postre que si bien se consume a lo largo del año, es típico de Semana Santa, me estoy refiriendo a  la leche frita.
La leche frita desde que tengo la thermomix  la hago con más frecuencia que antes, porque simplifica mucho el proceso, de hecho desde entonces no he vuelto a preparar este postre por el método tradicional, a pesar de ello la leche la infusiono aparte, porque al utilizar canela en rama, no la añado a la máquina pues siempre se puede desprender algún trocito, de manera que pongo la leche a hervir con el palo de canela, y al levantar el hervor apago el fuego y dejo que enfríe, después la paso por un colador y prosigo con la preparación de la receta en la thermomix. Aclarado esto,  y  sin más dilación,  os detallo los pasos a seguir para elaborar este rico postre, tanto en thermomix como por el método tradicional.
Ingredientes:
-1000gr. de leche entera
-250gr. de azúcar
-200gr. de harina de repostería
-50gr. de maicena
-1 cucharadita de canela molida
-1 palo de canela
-2 huevos
-1 pizca de sal
-aceite de oliva suave para freír
-piel de un limón
Preparación tradicional.
En primer lugar ponemos la leche a hervir junto con un palo de canela. En cuanto levante el hervor, retiramos del fuego y dejamos enfriar. Después la pasamos por un colador para retirar los restos de canela. Reservamos la mitad y la otra mitad la ponemos de nuevo al fuego (si utilizáis el mismo recipiente lo tenéis que lavar primero)  junto con 150gr. de azúcar y una pizca de sal, mezclamos para que se disuelva y dejamos hasta que alcance el punto de ebullición.
 Mientras la leche se calienta, desleímos 100gr. de harina y la maicena, en la leche reservada. Cuando hierva, bajamos el fuego al mínimo y añadimos esta mezcla sin dejar de remover hasta que espese y se forme una crema, la cual echaremos en un molde cuadrado de aproximadamente 25cm.x25cm. Tiene que quedar de un grosor aproximado de 2cm. Dejamos enfriar y reservamos en el frigorífico durante al menos 2 horas (yo la preparo la víspera y queda en la nevera toda la noche)
Aparte ponemos una sartén antiadherente al fuego con abundante aceite de oliva suave y añadimos la cáscara de un limón (solo la parte amarilla)
Mientras se calienta el aceite, batimos los huevos y reservamos. Cortamos la crema fría en 24 porciones, las rebozamos en los 100gr. de harina restantes, y las pasamos por huevo batido.
Freímos las porciones rebozadas en el aceite ya caliente del que retiramos previamente la cáscara de limón.
Una vez fritas las porciones las retiramos a una fuente sobre papel absorbente, luego las rebozamos en una mezcla formada por los 100gr de azúcar restantes y la cucharadita de canela molida. Después colocamos en la fuente de servir, y a disfrutar!!!
En la foto no se aprecia el rebozado de azúcar y canela, porque ese día se me había terminado la canela molida, así que opté por espolvorearle el azúcar por encima y luego con el soplete caramelizarlo, y os aseguro que estaban para chuparse los dedos, tanto que repetiré la experiencia ;)
Preparación en thermomix:
Como os decía más arriba, aunque utilice la thermomix, infusiono la leche aparte, para ello echo la leche en un cazo, añado un palo de canela en rama, la pongo al fuego hasta que levante el hervor, después apago el fuego, dejo que enfríe y la paso por un colador para retirar los restos de canela.
1-Una vez infusionada la leche, la echamos en el vaso junto con 150gr. de azúcar, 100gr. de harina, la maicena y la sal. Sin poner el cubilete programamos 12min./ 100º/ velocidad 4
2- Una vez hecho lo anterior echamos la crema en un molde cuadrado de aproximadamente 25cm.x 25cm. y proseguimos con la elaboración siguiendo los mimos pasos que por el método tradicional.
Espero que os haya gustado la receta de hoy. Dentro de unos días volveré con una propuesta dulce, una receta típica de Pascua en muchos países europeos. Mientras desearos a los que estáis de vacaciones que el tiempo acompañe para que podáis sacarle el mayor partido a estos días de asueto, y a los que os quedáis en casa, desearos también que seáis muy felices y que os animéis a preparar algún postre típico de estas fechas como el que os propongo hoy, o unas torrijas de leche cuya receta podéis ver pinchando aquí
Un beso a tod@s

miércoles, 21 de marzo de 2018

Paella de bacalao, coliflor y ajos tiernos

Con la Semana Santa a las puertas, el bacalao cobra especial protagonismo en los menús de estas fechas. Quizás la preparación más tradicional sea el potaje de vigilia, cuya receta podéis más abajo , sin embargo hay muchas otras recetas que usan también como ingrediente principal el bacalao, y que están absolutamente deliciosas. Una de ellas es la que hoy os propongo:  arroz con bacalao, coliflor y ajos tiernos.
Esta paella la preparé por primera vez el año pasado por estas fechas después de verla publicada en el blog cocina por afición de Juan Hernández. Los que no lo conozcáis os invito a que lo hagáis, porque Juan elabora unos platos muy apetitosos y muy fáciles de preparar.
Aquí en mi tierra esta receta es un tanto novedosa, no es habitual comer el arroz acompañado de bacalao y coliflor, por eso la primera vez que lo preparé estaba un tanto escéptica en cuanto al resultado, pero éste no pudo ser más satisfactorio, tanto que desde ese primer día, he vuelto a repetir la receta varias veces.
Os digo cómo se prepara, veréis que fácil es
Ingredientes:
-450gr. de arroz de grano redondo
-450gr. de coliflor
-2 tomates grandes maduros
-18 ajos tiernos
-1 cucharadita de pimentón dulce de La Vera
-una pizca de azafrán molido
-caldo de pescado (en mi caso lo hice con colas de bacalao)
-sal
-aceite de oliva virgen extra
Preparación:
En primer lugar se hace el caldo de pescado, en mi caso he utilizado colas de bacalao en salazón previamente desaladas. Para prepararlo se pone una olla con agua al fuego, se añaden dos puerros limpios y cortados por la mitad (solo la parte blanca de los mismos), dos zanahorias peladas y cortadas también por la mitad, una cebolla grande cortada en cuartos y las colas de bacalao. Se deja hervir a fuego medio durante unos 45 minutos aproximadamente, luego se rectifica de sal si fuese necesario, se pasa por un colador y se utiliza en caliente para preparar la paella. En caso de que optásemos por hacer el caldo con antelación lo tendríamos que calentar antes de utilizarlo.
Cuando desalé las colas de bacalao que utilicé para el caldo, también desalé el bacalao que empleé en la paella, después medí el arroz para saber la cantidad de caldo que debía utilizar, en mi caso el doble de líquido (caldo de pescado en este caso) que de arroz.
Una vez hecho lo anterior, troceamos la coliflor y la cortamos en ramilletes, quitamos la  parte exterior y las raíces de los ajos tiernos y los cortamos en trozos de unos 3cm. Seguidamente colocamos una paella al fuego, cubrimos la base con aceite de oliva virgen extra, y sofreímos la coliflor a fuego lento hasta que coja un poco de color, después añadimos los ajos tiernos, rehogamos un par de minutos más  e incorporamos el bacalao escurrido y desmigado. Cocinamos a fuego lento unos 5 minutos más, añadimos el pimentón, removemos bien todo el conjunto y seguidamente añadimos el tomate rallado. Sofreímos hasta que el tomate reduzca e incorporamos el caldo de pescado, el arroz bien esparcido por toda la paella, y  el azafrán. Dejamos cocer durante aproximadamente 20 minutos, los 10 primeros a fuego fuerte, y los últimos 10 minutos a fuego bajo. Por último dejamos reposar 10 minutos antes de servir y a disfrutar!!! Como veis un plato lleno de sabor y muy fácil de preparar. 
A continuación os dejo las otras recetas de bacalao que tengo publicadas en el blog
Tiznao manchego
Potaje de vigilia
Bacalao con nata
Nos vemos en unos días. Un beso a tod@s

miércoles, 14 de marzo de 2018

Ponche segoviano

Como reza el dicho, lo prometido es deuda, así que tal como os adelanté en la anterior entrada, os presento uno de mis dulces favoritos, que no es otro que el ponche segoviano.
Los que me seguís sabéis que soy una enamorada de estas tierras castellanas, de sus paisajes y de su gastronomía, y en este apartado el ponche segoviano ocupa el primer puesto en la lista.
La primera vez que lo probé fue en el archiconocido Mesón de Cándido, y desde ese mismo momento el reto para mí ha sido elaborar en casa esa auténtica exquisitez, y el resultado es el que os muestro a continuación, una verdadera delicia para el paladar.
La receta que hoy os presento es la del ponche segoviano al estilo de Cándido, y para su elaboración me he guiado por la receta del mismo Canal de Candido, y por la receta de Carlos Dube  del blog Mercado Calabajío, el cual os recomiendo encarecidamente que visitéis porque para mi gusto es de los mejores de la blogosfera.
Antes de entrar en materia os cuento brevemente la historia que hay detrás del Ponche Segoviano.
En 1926 el confitero Frutos García Martín empezó a comercializar este dulce en la confitería El Alcázar de la plaza mayor de Segovia. El rey Alfonso XIII, que veraneaba por entonces en la localidad segoviana de  la Granja de San Idefonso, lo animó a que lo diera a conocer fuera de Segovia, a lo que accedió el confitero, presentándolo incluso en la Exposición Universal de Barcelona del año 1929 en donde obtuvo la medalla de oro, y desde entonces la Confitería El Alcázar tiene la patente de este dulce cuya base es la yema de huevo y la almendra, como inventores del mismo.
Como era de esperar han aparecido varias  versiones de la receta original, la de hoy es la que vienen preparando en el Mesón de Cándido desde hace muchos años. La original lleva una crema de yema, la que hoy os presento lleva un relleno de crema pastelera.
Os dejo ya con la receta propiamente dicha
Ingredientes:
Para el bizcocho
-4 huevos
-100gr. de harina floja (harina de repostería)
-100gr. de azúcar
-una pizca de sal
Para la crema pastelera
-500ml de leche entera
-2 yemas de huevo
-100gr. de azúcar
-35gr. de maicena
-1/4 palo de canela
Para el mazapán
-200gr. de almendra molida
-200gr. de azúcar glass
-40gr. de clara de huevo pasteurizada
Para el almíbar
-1 vaso de azúcar
-1 vaso de agua
-1/4 palo de canela
-corteza de limón
-corteza de naranja
Para decorar
-azúcar glass
Preparación.
Comenzaremos preparando el mazapán o pasta de almendra, para ello se mezclan todos los ingredientes con las manos hasta formar una bola, luego la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera al menos un par de horas, aunque yo suelo prepararlo la víspera y lo dejo reposar toda la noche en el frigorífico.
La víspera también os aconsejo que preparéis el bizcocho para repartir el trabajo y que no os resulte pesada la elaboración de la receta. Para hacer el bizcocho separamos las claras de las yemas, añadimos la mitad del azúcar a las yemas, y con un  batidor de varillas batimos hasta que blanqueen y doblado el volumen, reservamos.
La otra mitad del azúcar lo añadimos a las claras junto con una pizca de sal y batimos hasta que alcancen el punto de nieve. Sabremos que lo han alcanzado cuando al dar la vuelta al recipiente no se caen.
A continuación mezclamos las claras con las yemas de manera muy suave y con ayuda de una espátula realizando movimientos envolventes de abajo hacia arriba. Primero añadimos un par de cucharadas de claras y con la espátula las vamos integrando, cuando estén, añadimos otro par de cucharadas de claras, y así sucesivamente hasta terminar de integrar todas las claras en la mezcla.
Por último añadimos la harina previamente tamizada, también con movimientos envolventes, es decir,  muy suavemente y de abajo hacia arriba para que la mezcla no pierda  aire, y finalmente ya solo nos resta verterla en un molde rectangular de aproximadamente 15x25 cubierto con papel sulfurizado, e introducirlo en la parte central del horno, precalentado a 180º, con calor arriba y abajo. Lo dejamos en torno a unos 15 ó 20 minutos, luego lo retiramos del horno, lo dejamos enfriar sobre una rejilla, y cuando esté totalmente frío lo desmoldamos, lo partimos por la mitad, y reservamos.
Mientras el bizcocho se hornea aprovechamos para preparar un almíbar, para ello echamos en un cazo todos los ingredientes y llevamos a ebullición, cuando empiece a hervir bajamos el fuego al mínimo y dejamos que siga hirviendo en torno a 5 minutos, después dejamos enfriar y colamos.
Con el almíbar y el bizcocho fríos, lo siguiente que haremos es emborrachar este último, para ello utilizamos un pincel y calamos bien las dos mitades del bizcocho y reservamos.
Ahora preparamos la crema pastelera, para ello en un cazo echamos la leche y la canela en rama, lo ponemos al fuego y en cuanto levante ebullición, apagamos, tapamos y dejamos infusionar. Cuando la leche esté fría la colamos, y reservamos un vaso. La leche restante la volvemos a echar en el cazo (recomiendo que antes lo lavemos), añadimos el azúcar, removemos, y lo ponemos nuevamente al fuego. Al vaso de leche que hemos reservado le añadimos las yemas batidas y la maicena, removemos bien la mezcla, y cuando la leche del cazo levante el hervor, bajamos el fuego al mínimo, añadimos la mezcla de leche, yemas y maicena, y cocemos hasta que espese sin dejar de remover en ningún momento. Cuando haya espesado retiramos del fuego, cubrimos por encima con un trozo de papel film para que no haga costra, y dejamos enfriar.
.Finalmente ya solo nos queda montar el pastel, para ello colocamos en una bandeja una de las planchas de bizcocho que teníamos emborrachadas, encima echamos una capa de crema pastelera, a continuación colocamos la otra plancha de bizcocho, y luego cubrimos por arriba y por los laterales con la crema pastelera restante.
Después sacamos el mazapán de la nevera, lo colocamos entre dos láminas de papel de  hornear,  y con un rodillo de cocina los estiramos finamente dándole forma rectangular. Luego colocamos esta lámina de mazapán sobre el pastel, cubrimos bien la superficie incluidos los laterales, retiramos el sobrante y decoramos por encima abundante azúcar glass. Por último para darle el aspecto típico que tiene este postre quemamos el azúcar formando un enrejado, y al fin, listo para disfrutar de un bocado exquisito que pondrá el broche de oro al mejor banquete.
Aquí os dejo otra foto para que apreciéis mejor el corte
Parece complicado, y aunque sobre el papel no lo es, lo cierto es que tiene cierta dificultad encontrar el punto de equilibrio adecuado. Yo con esta receta, la cual preparé ya varias veces, lo he logrado, así que si la seguís como os indico y utilizáis materias primas de primera calidad, algo también sumamente importe, seguro que lo lograréis. Animaros porque el resultado merece mucho la pena..
Y por hoy nada más, dentro de unos días volveré con una receta de bacalao, un ingrediente que será el protagonista en los menús  de muchos hogares de nuestro país en las fechas que se aproximan. 
Os espero. Mientras sed muy felices