martes, 23 de abril de 2019

Monas de Pascua 2019

Las fiestas de Pascua este año ya tocan a su fin, los días principales fueron ayer lunes, y sobre todo el domingo, que es cuando la tradición manda que los padrinos entreguen las famosas monas a los ahijados.
Yo muy a mi pesar no tengo ahijados, lo que sí tengo es varios  niños en la familia y en el vecindario, y me gusta tener un detalle con ellos en estas fechas.
Al ser varios,  suelo rellenar una cestita con una mezcla de chocolatinas y chuches, luego la envuelvo con papel de polipropileno, la adorno con un lazo y algún motivo de Pascua, y luce igual de bonita ó más que muchos huevos de chocolate que venden a un precio desorbitado teniendo en cuenta la escasez del contenido y la mala calidad del chocolate.
A continuación os dejo las fotos de las cestitas que preparé este año,  y también de las Roscas de Pascua que es lo que tradicionalmente regalan aquí en Galicia por estas fechas los padrinos a los ahijados, y que viene siendo como un Roscón de Reyes pero adornado con pollitos, plumas de colores y otros motivos de Pascua.
Este año como novedad también hice un Tronco de Primavera, que no es más que un brazo de gitano, relleno en este caso con nata, cubierto con chocolate fundido, y adornado con detalles  propios de estas fechas: nidos, pollitos, flores, mariposas, conejitos, etc.
 Espero que estas fotos os den ideas para el próximo año, aunque si tenéis ahijados aun estáis a tiempo de cumplir con la tradición este mismo año, pues en algunos pueblos todavía se celebra la Pascua el domingo siguiente al de Resurrección, y aquí en una localidad cercana celebran todos los años el martes de Pascua, vamos que están hoy de fiesta ;)
Al hilo de esto, me viene a la memoria una estrofa que le escuché muchas veces a mi padre, y él a su vez se la escuchó a su madre, a mi abuela María, decía así:
“Domingo de San Lázaro, maté un pájaro,
domingo de Ramos, los pasé por los baños,
domingo de Pascua, lo pasé por el ascua
y domingo de Pascuantilla, lo pasé por la gargantilla…”
Vendría a hacer referencia, a que las fiestas de Pascua se clausuran el domingo siguiente al de Resurrección.
Y ya que hice mención a ellos, le dedico la entrada de hoy a mi adorado padre, y a mis abuelos paternos, Eduardo y María. 




Y con las fotos termino por hoy, espero que os hayan gustado, y os emplazo para dentro de unos días, con una nueva receta. Estad atent@s
Un beso. Gracias por leerme.

viernes, 19 de abril de 2019

Pan para torrijas


En el anterior post os había  dicho que si me daba tiempo subiría la receta de las torrijas de vino y miel, tan típicas de estas fechas, sobre todo en el sur de España, y la verdad es que aunque no voy bien de tiempo, si que preparé torrijas, pero en casa me las pidieron de leche, más típicas de aquí del norte, de modo que las de vino y miel quedan para otra ocasión.
La receta de las clásicas torrijas de leche la podéis ver pinchando aquí, y hoy lo que sí os dejo es la receta del pan para torrijas.
Es un pan con una miga compacta y consistente, que lo hace ideal para emplear en esta receta, pues absorbe mucho  más líquido y no se deshace, con lo cual logramos una torrija mucho más jugosa. Os aseguro que si probáis a preparar las torrijas con este pan no volveréis a utilizar otro.
Actualmente en muchos establecimientos ya venden un pan especial para torrijas, con las características que os acabo de describir, pero cobran lo que no está escrito por él, y con la fácil que es de preparar en casa no os aconsejo que lo compréis. Además lo casero es mucho más sano y natural.
Os dejo con la receta por si os animáis.
Ingredientes:
-300gr. de harina de fuerza
-180ml. de leche entera
-1 huevo
-1 cucharadita de azúcar
-una pizca de sal
-12gr. de levadura fresca ó 5g. levadura seca  de panadero
Elaboración:
Echamos en la cubeta de la panificadora la leche, el huevo, el azúcar, la sal, la harina y la levadura, por ese orden. Seguidamente seleccionamos el programa de amasado con fase posterior de levado, que en mi máquina es el número 7 y tiene una duración de 1 hora y 30 minutos, de los cuales  los primeros 20 minutos son de amasado y los restantes son de levado.
Una vez finalizado el programa, encendemos el horno a 200º con calor arriba y abajo, y mientras se calienta, retiramos la masa de la cubeta, la desgasificamos y la echamos en un molde rectangular tipo bundt cake, después la introducimos en el horno, en la parte central, durante aproximadamente 45 minutos (dependerá un poco de cada horno)
Si vemos que se dora mucho por la parte de arriba, colocamos encima un trozo de papel de aluminio, y continuamos con la cocción.
Sabremos que el pan está hecho por dentro si al pinchar con un palillo, éste sale limpio. En ese momento retiramos el pan del horno y lo colocamos sobre una rejilla hasta que enfríe. Después cortamos en rebanadas de 1,5 cm. aproximadamente y guardamos en una panera hasta el día siguiente para que el pan se ponga algo duro.
Esto último ni siquiera es obligatorio, pues es un pan de miga compacta que incluso horneado del día se podría emplear para hacer las torrijas, pero si no tenéis prisa, lo mejor es dejarlo de un día para otro.
Por supuesto que este pan también se puede amasar a mano, no tiene ninguna complicación, para ello echáis en un cuenco el huevo ligeramente batido, la leche, la sal y el azúcar. Mezclamos bien con una espátula de madera para que se disuelva la sal y el azúcar y a continuación echamos la levadura y la harina en dos ó tres tandas, ayudándonos al principio de la espátula de madera, y luego cuando la masa ya sea más consistente, seguimos amasando con las manos hasta formar una bola. Después colocamos esta bola en un cuenco (el cual habremos espolvoreado un poco de harina en el fondo para que luego no se pegue la masa abajo cuando la vayamos a retirar), tapamos con un paño de cocina y esperamos a que doble el volumen. En ese momento desgasificamos, echamos en un molde rectangular y horneamos durante aproximadamente 45 minutos a 200º con calor arriba y abajo en la parte central del horno.
Podéis creerme que me resulta más latoso redactar la receta que elaborar el pan, con eso ya os lo digo todo, así que la próxima vez que hagáis torrijas animaros a prepararlo veréis como quedáis encantados con el resultado.
Bueno, pues termino por hoy, el domingo ó el lunes volveré para enseñaros las fotos de las Monas de Pascua que preparé estos días.
Os espero. Mientras sed muy felices.

domingo, 14 de abril de 2019

Bacalao dorado (Bacalhau à Brás)

A pesar del tiempo transcurrido desde la anterior entrega, no me he olvidado de vosotros ni del blog, lo que ocurre es que últimamente ando un poco mal de tiempo, pero después de Semana Santa a ver si me organizo mejor y puedo retomar la actividad  habitual en el blog y la visita a mis blogs de cabecera. No prometo nada porque me conozco, pero lo intentaré :)
Por lo de pronto hoy os traigo una receta muy rica, típica de la cocina portuguesa, que utiliza como ingrediente principal, el bacalao, un ingrediente que cobra especial protagonismo en nuestras mesas estos días, y aunque de cualquier forma que lo preparemos está rico, siempre resulta más apetitoso si variamos la preparación, de manera que en esta ocasión os propongo esta receta. Para prepararla necesitaréis los siguientes
Ingredientes:
-400gr. de bacalao salado desmigado (migas de bacalao)
-2 cebollas medianas
-4 patatas grandes
-8 huevos medianos
-un puñado de aceitunas negras
-perejil fresco picado
-pimienta recién molida
-una pizca de sal
-aceite de oliva virgen extra de la mejor calidad
Elaboración:
En primer lugar pelamos la patatas, y las cortamos en bastoncitos, como si fuesen para freír, pero muchísimos más finitas. Para ello yo utilizo el rallador de queso, por la parte que tiene los agujeros más grandes, sino también lo podéis hacer a mano, pero insisto que deben quedar muy finitas, como palillos para que os hagáis una idea.
Una vez cortadas las patatas las echamos en un cuenco grande con agua muy fría (podéis añadirle unos cubitos de hielo al agua) para que suelten el almidón, y que luego el revuelto que vamos a hacer no quede como una papilla.
Una vez bien lavadas, las echamos en un escurridor para que suelten todo el agua que les queda.
Seguidamente ponemos una olla plana o una sartén al fuego, añadimos aceite de oliva  y cuando el aceite esté caliente freímos las patatas por tandas, una vez fritas las patatas las retiramos a un plato y reservamos. En el mismo aceite de freír las patatas echamos la cebolla, y cuando hecha la cebolla, retiramos el exceso de aceite, y añadimos el bacalao desmigado y desalado, rehogamos bien y dejamos hacer durante unos minutos a fuego bajo. Cuando veamos que el bacalao ya está hecho, añadimos una pizca de pimienta negra recién molida, removemos bien, y añadimos las patatas, mezclamos todo.
Aparte echamos los huevos en un cuenco, añadimos una pizca de sal, y batimos bien. Seguidamente los echamos a la mezcla de patatas, cebolla y bacalao, y removemos como si fuésemos a preparar un revuelto.
Después emplatamos, espolvoreamos con un poco de perejil picado, y adornamos con unas aceitunas negras.
Como veis, es una preparación del bacalao bien sencilla, y a la vez deliciosa. 
Como os dije más arriba, este plato es típico de Portugal, donde se conoce como bacalado dorado, por el color amarillo que le otorgan los huevos, o bien como bacalao á Brás, en honor a su inventor, un mesonero lisboeta.
Pues nada, espero que os haya gustado la receta de hoy. Según vaya de tiempo, os subiré la receta de las torrijas de vino y miel, y las fotos de las Monas de Pascua  2019, que prepararé estos días como viene siendo habitual en los últimos años.
Si queréis ver otras recetas con bacalo que tengo publicadas en el blog os dejo el enlace a continuación.
Potaje de vigilia
Bacalao con nata
Buñuelos de bacalao
Un beso a tod@s. Gracias por leerme