domingo, 26 de marzo de 2017

Tarta de zanahoria (Carrot Cake)

Después de unos días ausente por un dolor de garganta, que aun no ha remitido del todo pero espero que pronto lo haga, os traigo un pastel muy conocido, el carrot cake, o tarta de zanahoria.
Era la primera vez que elaboraba esta receta en casa, y la cogí prestada de un blog que sigo desde hace tiempo, se denomina recetas con encanto, su autora es María Jesús, y os recomiendo que le echéis un vistazo porque tiene cosas muy interesantes.
Este pastel lo había comido más de una vez fuera de casa,  pero no me terminaba de convencer, digamos que no me enamoraba, sin embargo como María Jesús hablaba maravillas de él, decidí probar a ver qué tal, y he de deciros que aunque me gustó más que los que había comido hasta entonces, aun no ha terminado de enamorarme, sin embargo en casa tuvo mucho éxito, a mí pareja le encantó, y eso que él odia las zanahorias, dice que ha comido tantas de pequeño que no las soporta.
Yo partía de una premisa, y era que lo que a mí no me gustaba no le podía  gustar a nadie, y por lo tanto no iba a publicar en el blog una receta que al probarla no me convenciese del todo, pero qué tontería, para gustos pintan colores, así que como mi  premisa era falsa, os dejo la receta para que la probéis si os animáis.
He seguido la receta de María Jesús con la salvedad de que le añadí media cucharadita de jengibre molido (que su receta no lleva), y reduje la cantidad de canela a la mitad, en vez de echarle 1 cucharadita le puse media, además aumenté un poco la cantidad de mantequilla de la cobertura, en vez de 30gr como le puso ella, yo le puse el doble, 60gr.
Os dejo ya con mi receta
Ingredientes:
-75gr de pasa sultanas
-zumo de 1 naranja
-170gr de harina bizcochona (la que lleva levadura)
-1/2 cucharadita de canela molida
-1/2 cucharadita de nuez moscada
-1/2 cucharadita de jengibre molido
-150gr de azúcar moreno
-3 huevos
-170ml de aceite de girasol
-125gr de zanahoria pelada y picada
-45gr de nueces picadas
Para la cobertura
-200gr de queso de untar tipo philadelphia
-60gr de mantequilla reblandecida
-100gr de azúcar glass
-1/2 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación:
Ponemos a remojo en el zumo de naranja las uvas pasas, y dejamos que se empapen toda la noche. Si este paso lo queréis hacer en el momento, calentáis el zumo en un cazo, añadís las uvas y reserváis, y mientras se enfría continuáis con la elaboración de la receta.
Otro paso previo es encender el horno a 180º, engrasar y enharinar el molde elegido para hornear el bizcocho de zanahoria, y tamizar la harina.
Después empezamos con la elaboración propiamente dicha, para ello agregamos los huevos y el azúcar al bol de la batidora y se bate muy bien, a continuación añadimos poco a poco el aceite y continuamos batiendo. Posteriormente añadimos la mezcla de especias,volvemos a mezclar, y luego echamos la harina poco a poco y vamos integrando con movimientos envolventes.
Por último vertemos la mezcla en el molde, repartimos uniformemente, y llevamos al horno durante aproximadamente 45 minutos, comprobando con un palillo, hasta que éste salga limpio.
Cuando esté el bizcocho hecho, sacamos del horno, colocamos el molde sobre una rejilla para que circule el aire por abajo, y cuando esté frío desmoldamos.
Mientras el bizcocho enfría preparamos la cobertura de queso, para ello echamos en el bol de la batidora el queso y batimos hasta que quede una crema blanda y esponjosa, luego incorporamos la mantequilla, el azúcar glass y la esencia de vainilla, y mezclamos bien.
Finalmente cubrimos el bizcocho con esta cobertura, decoramos a nuestro gusto, y listo para servir. Como es un postre bastante especiado, me pareció que combinaba muy bien con un té, y fue con lo que lo acompañé en esta ocasión ;)
Y nada más por hoy, gracias por leerme, y a mis blogs amigos pediros disculpas por mi ausencia de estos días, pronto pasaré de visita por vuestras cocinas porque siempre son una fuente de inspiración.
Un beso a tod@s

viernes, 17 de marzo de 2017

Callos con garbanzos

Antes de que venga el calor, que ya estamos a las puertas de la primavera, os traigo un plato de cuchara, de esos que apetecen cuando hace frío, aunque aquí en Galicia tienen tal aceptación, que en los bares los ponen de tapa durante todo el año. La mayoría los ponen los domingos, o algún día especial. En mi tierra por ejemplo, se celebra un mercadillo todos los miércoles, y en casi todos los bares de la zona ponen ese día una tapa de callos con garbanzos
Este es un plato que me trae muchos recuerdos de la infancia, de cuando los preparaba mi madre para los días de fiesta, porque era un plato que no se consumía un día de diario, sino con motivo de alguna celebración. Éstos de la foto los hice hace un par de semanas, un sábado que vinieron a comer a casa unos primos, y como ya hacía tiempo que no los preparaba les tocó el turno ese día, además tenía una bolsa de garbanzos ecológicos de la localidad zamorana de Fuentesaúco, que había traído de un viaje por esas tierras y estaba próxima a caducar, lo cual ayudó bastante a decantarme por este plato y no otro, y la verdad es que me encantó el resultado. Son unos garbanzos que no se deshacen con la cocción, y además tienen una textura suave y mantecosa muy agradable al paladar. Sin duda, después de probar éstos no compraré otros. Os los recomiendo totalmente.
Siento que la foto no le haga justicia al plato, porque estaban muy ricos, pero cuando saqué la foto ya estaba anocheciendo, y la calidad de la imagen no es buena, de todos modos lo que importa es la receta para que si os animáis podáis preparar en casa este delicioso plato típico de la gastronomía gallega. Para ello necesitáis los siguientes
Ingredientes:
-1kg de garbanzos
-1kg de callos
-1kg de pata de ternera
-2 patas de cerdo saladas
-2 chorizos
-1 trozo de panceta curada en el punto de sal
-1 cebolla
-3 dientes de ajo
-zumo de 1 limón
-cominos
-azafrán
-pimentón dulce
-pimentón picante
-sal
-aceite de oliva
-pan rallado
Preparación:
En primer lugar cuando vayáis a la carnicería, pedidle al carnicero que os trocee las patas de cerdo y la de ternera. Luego ya en casa con una cuchilla de afeitar que no haya sido usada, le sacáis restos de pelos que puedan traer, algo que por otro lado ocurre con frecuencia, y luego es muy desagradable encontrarse en el plato trozos de carne con pelos, y obviamente optar por desecharlos es una pena porque es una carne muy rica, tanto la pata de cerdo como la de ternera, además no la regalan, hay que pagarla :)
Luego la noche anterior dejamos los garbanzos a remojo en un recipiente con abundante agua. Y las patas de cerdo en otro recipiente también con agua para que se desalen. Por su parte los callos primero los troceamos y luego junto con la pata de ternera , los lavamos bien bajo el grifo y los dejamos asimismo cubiertos de agua en la olla en la cual los vamos a cocinar, y le añadimos el zumo de 1 limón.
Al día siguiente por la mañana, escurrimos el agua a la olla que contiene los callos y la pata de ternera, añadimos a esa olla las patas de cerdo que dejamos a desalar el día anterior, cubrimos todo de agua (solamente con que cubra es suficiente, no pongáis agua en exceso, en todo caso es mejor luego añadirle si hiciese falta), añadimos también una cebolla cortada por la mitad, 1 cucharada sopera de cominos, y unas hebras de azafrán, y ponemos al fuego. Cuando levante el hervor, bajamos la intensidad del fuego, y dejamos que se vaya cociendo la carne a fuego medio durante 90 minutos, Transcurrido ese tiempo, añadimos los garbanzos que teníamos a remojo bien escurridos, la panceta cortada en trozos, y los chorizos cortados en rodajas, y subimos el fuego hasta que levante de nuevo el hervor, después volvemos a bajar el fuego de intensidad y seguimos con la cocción otros 90 minutos aproximadamente.
Un poco antes ponemos una sartén pequeña al fuego, cubrimos la base con un buen aceite de oliva virgen extra, y añadimos los ajos cortados por la mitad. Cuando los ajos estén dorados, retiramos la sartén del fuego, sacamos los ajos y los desechamos, porque no los necesitamos para nada, solo los utilizamos para aromatizar el aceite, y añadimos una cucharada sopera de pimentón dulce al aceite de la sartén y una cucharadita de las del café de pimentón picante, mezclamos bien y ponemos de nuevo al fuego, añadimos dos cucharones del líquido de la cocción de los garbanzos (el equivalente a un vaso) y una cucharada sopera de pan rallado, removemos todo bien, y echamos el contenido de la sartén a la olla, mezclando bien todos los ingredientes con una espátula de madera. Probamos de sal y rectificamos si fuera necesario, miramos también si tanto la carne como los garbanzos están cocidos, y si es así, apagamos el fuego y dejamos reposar al menos 30 minutos antes de servir para que se asienten los sabores, y si fuera el caso de que todavía no estuvieran cocidos continuamos con la cocción unos minutos más.
Bueno, pues así es como hago yo los callos con garbanzos, un plato muy típico en Galicia, que como veis es muy fácil de preparar, solo se necesita tiempo, pero no es nada laborioso, de manera que los que nunca los habéis probado, os animo a que los preparéis, ya veréis como os van a encantar. 
por hoy me despido. Nos vemos en unos días. Besos

lunes, 13 de marzo de 2017

Buñuelos de calabaza

Estamos casi a mediados de marzo, la primavera ya está a la vuelta de la esquina, y los valencianos están ya inmersos en sus fiestas, con su mascletà diaria que tiene lugar todos los días desde el 1 al 19 de marzo, día en que concluyen los actos festivos con la cremá de los monumentos falleros.
Desde el punto de vista gastronómico, si con algo asociamos la fiesta de las fallas valencianas es con los bunyols de carabassa (buñuelos de calabaza). Lo típico es acompañarlos de un buen tazón de chocolate caliente, aunque solos están igual de ricos, tanto que es imposible comer solo uno y parar.
En Valencia, los buñuelos de calabaza no solo los encontraréis durante las fiestas de las fallas, sino que hay establecimientos, denominados buñolerías, que los preparan a lo largo de todo el año.
Si os apetece probar esta delicia sin necesidad de tener que viajar a Valencia, os dejo la receta a continuación, para que la hagáis en vuestra casa, pues no tiene la más mínima dificultad.
En mi caso he utilizado una rosquillera de plástico (os la muestro en la foto, la mía es de la marca Ibili), porque estos buñuelos llevan un agujero en el centro, que las personas que tienen práctica lo realizan con las manos, cogiendo un poco de masa con la mano izquierda, luego aprietan el puño, y el montículo de masa que asoma, lo recogen con la otra mano previamente mojada en agua, y luego presionando el dedo índice contra el pulgar, realizan el agujero y acto seguido dejan caer el buñuelo en el aceite. Así explicado parece muy complicado, pero si vierais con qué rapidez lo hacen pareciera que estas personas están dotadas de un don innato. Realmente solo es cuestión de práctica, pero como yo no la tengo, y además no me gusta nada la idea de embadurnarme las manos, utilizo la rosquillera, así aparte de no ensuciar las manos, queda un agujero perfecto y similar en todos los buñuelos, además sin ningún esfuerzo.
Paso ya a detallaros lo que necesitáis para hacer estos deliciosos buñuelos
Ingredientes:
-500gr de pulpa de calabaza asada
-25gr de levadura prensada de panadería
-325gr de harina de trigo de fuerza
-250gr de leche entera
-1 pizca de sal (muy poca)
-aceite de girasol para freír ( sirve de oliva suave)
-azúcar para espolvorear por encima
Preparación:
En primer lugar hay que asar la calabaza. Yo en esta ocasión he utilizado una calabaza cacahuete(cucurbita moschata) y primero hay que lavarla bien bajo el grifo de agua fría, luego la cortamos en rodajas un poco gruesas y las ponemos en la bandeja del horno, a 180º con calor arriba y abajo, y dejamos que se ase  por espacio de una hora aproximadamente. Cuando veamos que ya está asada, la retiramos a una fuente, y una vez fría le sacamos la cáscara y las semillas, y apartamos 500gr de pulpa, la cual reducimos a puré aplastándola con un tenedor.
Una vez asada la calabaza el siguiente paso es preparar la masa de los buñuelos, para ello templamos la leche (ojo, tiene que estar tibia, no sirve caliente) y diluimos en ella la levadura.
Aparte en un bol grade mezclamos la harina, añadimos el puré de calabaza, y la levadura diluida en la leche, agregamos una pica de sal, y amasamos hasta que obtengamos una mezcla homogénea. El resultado será una masa de color anaranjado, y de poca consistencia. Dicho en otras palabras, os quedará una masa imposible de manejar con las manos, pero no os preocupéis, es así como tiene que quedar. Cuando estén bien mezclados todos los ingredientes, tapamos el bol con un paño de cocina, y lo dejamos reposar en un lugar templado, alejado de corrientes de aire, hasta que doble el volumen.
Una vez que la masa ha levado, ponemos al fuego una sartén honda, echamos abundante aceite en ella, y mientras se va calentando llenamos de masa la rosquillera. Cuando veamos que el aceite está bien caliente pero sin llegar a humear, vamos echando los buñuelos, dorándolos primero por un lado y luego por el otro, y luego los retiramos a un plato sobre papel absorbente, y cuando hayamos terminado con todos, los rebozamos en azúcar y los pasamos a una fuente de servir.
Recién hechos y con un chocolate caliente como acompañamiento están verdaderamente deliciosos, luego con el paso de las horas, ocurre como con todas las masas que llevan levadura fresca, que pierden bastante, pero es difícil que eso ocurra porque con lo ricos que están casi siempre dejan el plato limpio ;)
Nada más por hoy, a los que sois de Valencia desearos que disfrutéis mucho de las fiestas, y los demás, os animo a que probéis a hacer estos ricos buñuelos en casa, veréis cómo os van a encantar.
Y por hoy termino, nos vemos en unos días. Os espero!!!

viernes, 3 de marzo de 2017

Arroz con leche

Los que me conocéis ya sabéis que me gusta mucho la cocina tradicional, así que la receta de hoy no hace falta que os diga que es de mis favoritas.
Cuando como fuera de casa y llega la hora de los postres, si hay arroz con leche es raro que no lo elija, porque sé que a mal que esté siempre me va a gustar...,bueno para ser exactos casi siempre, porque en una ocasión me lo sirvieron caliente, y así como que no, jeje… Esto me ocurrió el año pasado en Asturias, pero afortunadamente no todo ha sido negativo en este aspecto, porque en este mismo viaje por tierras asturianas he tomado el mejor arroz con leche que había probado nunca hasta entonces. La gran diferencia respecto al que yo conocía, es que llevaba azúcar caramelizado por encima como si se tratase de una crema catalana, y sinceramente le sienta de maravilla. Bien fresquito, y con esa capa de caramelo crujiente en la superficie es una pura delicia.
De vuelta a casa tras ese viaje, investigué un poco por internet, y me he enterado que en Asturias es típico que lo sirvan así. Además le añaden algo de mantequilla y en algunos casos un poco de anís. Yo lo hice así la primera vez y aunque me gustó el resultado, prefiero el arroz con leche que conocía de siempre, con la salvedad de que ahora a algunos cuencos le caramelizo la superficie, y a otros les espolvoreo canela molida por encima como hacía antes, así probamos las dos versiones.
Si os animáis a prepararlo en casa necesitáis los siguientes
Ingredientes:
-1 litro de leche entera
-110gr de arroz (mejor arroz bomba)
-cáscara de un limón
-1 rama de canela
-3 cucharadas de azúcar blanco
Para decorar
-canela molida
-azúcar moreno
Preparación:
Lo primero es lavar concienzudamente el limón bajo el grifo del agua fría, para eliminar cualquier posible resto de pesticida. Luego en un cazo vertemos un litro de leche, añadimos la rama de canela y la cáscara de limón, procurando que no lleve nada de la parte blanca, porque le daría un gusto amargo.
Cuando levante el hervor lo apartamos del fuego y dejamos en infusión durante unos 15 minutos.
Seguidamente colamos la leche para otro recipiente para retirar la corteza de limón y la canela en rama, y lo ponemos de nuevo al fuego (si vais a utilizar el mismo cazo con el que se hirvió la leche anteriormente, que no se os olvide lavarlo primero, sino la leche se pegará a las paredes y la base del recipiente, llegando incluso a quemarse, con el riesgo que eso supone, pues echaría todo a perder).
Cuando comience nuevamente a hervir, echamos el arroz, removemos bien y bajamos el fuego al mínimo, y dejamos cocer por espacio de una hora, removiendo a cada rato. Cuando haya pasado la hora de cocción, el arroz ya tendrá un aspecto cremoso, es el momento de añadirle las 3 cucharadas de azúcar blanco (es una cantidad aproximada, podéis añadirle más o menos, según gustos), removéis bien, y retiráis del fuego.
Una vez que esté frío se vierte en cuencos individuales y los guardamos en el frigorífico hasta el momento de servir. (Os recomiendo que selléis los cuencos con papel film, para evitar que cojan olores de otros alimentos que haya en la nevera, y podáis luego disfrutar de un bocado sublime)
Cuando sea el momento de servir a la mesa, tenéis dos posibilidades: o bien le espolvoreáis canela molida por encima (versión tradicional), o bien esparcimos azúcar moreno sobre la superficie y lo quemamos con un soplete de cocina (versión asturiana)
De cualquiera de las formas está rico, pero si nunca habéis probado a caramelizar la superficie os recomiendo absolutamente que lo hagáis, os va a encantar seguro.
Nada más por hoy, nos vemos en unos días con nueva receta y nuevas anécdotas. Os espero!!!


sábado, 25 de febrero de 2017

"Filloas" de Carnaval

Como lo prometido es deuda, os traigo la receta típica por excelencia de los carnavales en Galicia: las filloas.
He de deciros antes de nada que no hay una única receta de filloas, ocurre como con la “bica”, un bizcocho típico de algunos pueblos de Galicia. Cada pueblo tiene la suya con sus particularidades que la diferencia de las otras, y así tenemos la bica de Trives que lleva masa madre, la bica de Laza que lleva nata y claras de huevo pero no yemas, la de Castro Caldelas, la torta de Guitiriz que incluye entre sus ingredientes la harina de maíz, etc. Pues con las filloas ocurre lo mismo, en algunos lugares le añaden caldo hecho con carne salada de cerdo, en otros utilizan agua, y hay pueblos que añaden la sangre de la matanza del cerdo, de manera que yo os pongo la receta de las filloas saladas (porque también hay la versión dulce pero esa queda para otra ocasión) que se hacen en la zona donde vivo.
Estas filloas las hacemos en un aparato que se llama “filloeira”, porque lo normal es que una vez puestos en faena se haga una cantidad considerable, y en la sartén llevaría mucho tiempo. Hay filloeiras que permiten hacer 7 a la vez, y conozco gente que atiende a dos filloieras a un tiempo, de manera que salen 14 filloas de cada vez, pero yo reconozco que cuando las hacía me costaba lo suyo dar hecho con una filloeira de 7.
Digo cuando las hacía, porque hace años que no las hago. Siendo una adolescente, de unos 13 ó 14 años, empecé a hacer las filloas y así seguí hasta que empecé a trabajar. Entonces pasó a encargare mi madre de nuevo de hacer las filloas cuando llegaban los carnavales, pero desgraciadamente ahora por problemas de salud no puede hacerlas, y yo tampoco dispongo de tiempo, de modo que siempre hay algún familiar o alguna vecina generosa que nos las trae en esta época del año.
Estas filloas saladas se consumen como acompañamiento del cocido, y en casa nos gustan mucho con chicharrones. Pese a ser filloas saladas también hay quien en vez de tomarlas con productos cárnicos, prefiere echarles miel por encima o azúcar. Al hacer gran cantidad no se consumen todas en el momento, pero se pueden guardar en el frigorífico durante días y luego se recalientan en la sartén. De hecho a mí es así como más me gustan. Recién salidas de la filloiera también están ricas, pero personalmente las prefiero recalentadas. Se pueden recalentar estiradas tal como salen de la filloeira, o bien envueltas en forma de canutillo, eso al gusto de cada uno.
Si os animáis a hacerlas, y queréis guardar en el frigorífico las que os sobren, tened la precaución de esperar a que estén totalmente frías, y después la trasladáis a otro plato, separándolas todas una a una, porque sino después no se despegan unas de otras.
Y después de estos consejos os dejo con la receta.
Ingredientes:
-5 litros de agua
-500gr de carne salada de cerdo que contenga hueso
-1.150gr de harina de trigo
-10 huevos
-1 trozo de tocino para engrasar la filloeira
Preparación:
En primer lugar tenemos que hacer el caldo, para ello ponemos una olla grande con agua la fuego y añadimos un trozo de carne salada de cerdo de unos 500gr aproximadamente, que lleve algo de hueso, y lo dejamos hervir durante unos 90 minutos aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, retiramos la carne, rectificamos el caldo de sal si fuese necesario, y esperamos a que enfríe (yo lo hacía siempre la víspera).
El siguiente paso es preparar el “amoado”. Se llama así a la masa semilíquida que se utiliza para hacer las filloas. Para ello primero tamizamos la harina, y batimos los huevos. Luego añadimos los huevos batidos al caldo, y seguidamente añadimos la harina. Mezclamos bien y dejamos reposar 30 minutos.
Después le encendemos el fuego a la filloeira, los que no tengáis ponéis al fuego una sartén antiadherente, cuando estén caliente clavamos un trozo de tocino en un tenedor y untamos con él la sartén o filloeira según el caso. Seguidamente echamos un poco de masa o amoado, dejamos que vaya escurriendo hasta que cubra toda la superficie de la filloeira (normalmente las filloeiras se sitúan sobre un trípode que regula la altura de las patas para que la filloiera quede inclinada, y el amoado de las filloas escurra y nos quede así una filloa lo más fina posible). Si utilizáis sartén echáis un poco de amado en el centro de la misma, luego giramos la sartén para que el amado se reparta bien por toda la base, y cuando veamos que los bordes de la filloa se separan, le damos la vuelta, y luego cuando estén hechas por este lado, las vamos retirando a un plato. 
Obviamente la cantidad de los ingredientes está pensada para utilizar la filloeira, si utilizáis una sartén, debéis reducir considerablemente y de manera proporcional las cantidades, sino os llevaría muchísimo tiempo acabar con todo el amoado, y aunque es divertido hacer filloas, todo exceso termina cansando ;)
Un último detalle que sé que no os va gustar, y es que la cantidad de harina es aproximada, pues no todos los tipos de harina se comportan igual, de manera que cuando el amoado tenga una cierta consistencia podéis ir probando y luego le añadís una pizca más si fuese necesario. Es preferible quedarse corto e ir añadiendo poco a poco más harina, que pasarse. 
Nada más. Nos vemos en unos días con una nueva receta, mientras disfrutad mucho del carnaval!!!

viernes, 17 de febrero de 2017

Tortilla paisana

La receta de hoy es de sobra conocida por todos, os hablo de la tortilla paisana. Lo que a lo mejor no conoce tanta gente es la razón de esta denominación. Al parecer el nombre le viene por ser paisana de la tortilla española, es decir, del mismo país, España, dónde ambas son muy populares, y pocos son los locales de hostelería que no incluyan algunas de las dos como tapa, o incluso en el menú.
Posiblemente lo del nombre le venga también porque tiene puntos en común con la típica tortilla española, de hecho es una variante de ésta, pues lleva también huevos y patatas, pero se diferencia en que además incluye en sus ingredientes verduras como pimientos, zanahorias, cebolla, guisantes, etc. y además algún producto cárnico, generalmente chorizo ó jamón.
El año pasado comí una tortilla en Villalba, un pueblo de Lugo, que llevaba tal variedad de ingredientes que no he sido capaz de descifrarlos todos. El local que la ofrecía la llamaba “Tortilla del Mesón”, pero viene a ser lo que todos conocemos como tortilla paisana. Mi pareja que es natural de ese pueblo, me había dicho que estaba muy rica, y la verdad es que pese al batiburrillo de ingredientes me gustó mucho.
La que yo he preparado en esta ocasión es más básica, lleva menos ingredientes, pero está igualmente rica.
Paso ya a daros la receta
Ingredientes:
-12 huevos (si son de corral mejor)
-1 chorizo
-1 pimiento rojo
-1 pimiento verde
-2 cebollas
-4 patatas
-aceite de oliva virgen extra
-sal
Preparación:
En primer lugar pelamos las patatas y después lavamos las patatas y las verduras. Luego picamos los pimientos en trozos medianos, las cebollas en juliana, y las patatas en láminas lo más finas posible. En cuanto al chorizo, le retiramos la piel y lo desmenuzamos con las manos o ayudándonos de un cuchillo si fuese necesario.
Seguidamente ponemos al fuego una sartén grande antiadherente, cubrimos el fondo con aceite de oliva virgen extra, y cuando esté caliente echamos las patatas y salamos
Mientras las patatas se van friendo en la sartén, batimos los huevos en un cuenco grande, y cuando las patatas estén hechas las retiramos con una espumadera y las pasamos al cuenco de los huevos, removiendo bien para que se mezclen.
En el mismo aceite en el que hemos freído las patatas, añadimos los pimientos que teníamos troceados, salamos y dejamos que se vayan haciendo durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando, Después añadimos la cebolla, echamos otra pizca de sal, y continuamos rehogando los pimientos junto con las cebollas. Cuando estén bien rehogados, apartamos la sartén del fuego, los escurrimos con la espumadera y los echamos en el cuenco de los huevos y las patatas. Añadimos también el chorizo desmenuzado, y mezclamos bien.
Posteriormente ponemos de nuevo la sartén al fuego, retiramos el exceso de aceite y echamos la mezcla anterior, dejamos a fuego bajo-medio durante unos 3 ó 4 minutos, luego con la ayuda de un plato le damos la vuelta, y cuajamos la tortilla de la misma manera por el otro lado.
Cuando ya esté cuajada por ambos lados, y jugosa por dentro, la retiramos a una fuente, y si la vamos a servir como entrante, la cortamos en cuadraditos, para que cada comensal se sirva a su gusto con la ayuda de un palillo. Si va a formar parte del menú, entonces la cortamos en porciones.
Poco más os puedo contar, hoy no hace falta que os diga que está riquísima, la mayoría ha comido una tortilla parecida a ésta en alguna ocasión y lo ha podido comprobar ^_^
Nos vemos en unos días, con una receta típica de aquí de Galicia en época de Carnavales. Estad atentos!!!



sábado, 11 de febrero de 2017

Pastel de chocolate y castañas

La receta de hoy posiblemente muchos de vosotros ya la conozcáis, porque visitando otros blogs por la red he visto que muchos la tienen publicada, sin embargo yo la descubrí gracias a una buena amiga: Ana Osuna. Un día recibí un whatsapp de ella con la receta y animándome a que la probara que estaba muy rica. Si me lo hubiera dicho otra persona, hubiera dudado, y muy posiblemente no me animase a prepararla, porque de entrada no me gustaba mucho la idea , pero ella es una estupenda cocinera, sobre todo repostera, y me dije: "si Ana la recomienda seguro que está rica, así que tengo que hacerla", y tenía toda la razón, es un pastel de chocolate y castañas, que está muy rico.
Además es ideal para las fechas que se aproximan, me refiero a San Valentín, utilizáis un molde bonito, si es con forma de corazón mejor (yo no tenía) y qué mejor manera de agasajar a tu pareja que con un delicioso pastel como éste. El amor se demuestra día a día, lo de San Valentín y toda la parafernalia que le rodea, no es más que una forma de consumismo, pero también es cierto que de vez en cuando tener un detalle con las personas que quieres es bonito, y por qué no aprovechar ese día en concreto. No hace falta dejarse un dineral para tener detalle con los que queremos.
Como os decía fue gracias a mi amiga Ana que descubrí esta receta, y se la dedico a ella, que se lo merece por ser tan buena persona, y porque últimamente ha pasado por una etapa difícil, pero afortunadamente poco a poco va saliendo adelante.
No le pregunté a Ana de dónde sacó ella la receta, pero luego yo como os comenté, investigué un poco por la red y he visto que algunos blogs incluían esta receta, entre ellos Su, del blog webos fritos, un blog que seguro que todos conocéis ya, y sino os lo recomiendo porque todo lo que hace Susana es éxito asegurado. Gracias a ella he aprendido a hacer la masa de hojaldre en casa, y desde entonces ya no lo he vuelto a comprar. A ella también le debo el lograr unas magdalenas con un copete que da envidia ;)
Bueno, pues paso a daros la receta sin más dilación.
Ingredientes:
Para el bizcocho
-200gr de chocolate negro fondant o para postres
-200gr de mantequilla
-200gr de puré de castañas
-4 huevos grandes
-100gr de azúcar
-150gr de harina de repostería
-10gr de levadura de repostería Royal
Para la cobertura:
-100gr de chocolate negro
-100gr de nata 35% M.G.
Preparación:
Antes de nada he de deciros que como ya no estamos en época de castañas he utilizado un bote de puré de castañas de la marca Ibsa que compré en unos supermercados Gadis de aquí de Galicia, pero seguro que en otros supermercados también venden puré de castañas, tenéis que mirar en la zona de las mermeladas. Sino lo encontráis tenéis que esperar al próximo otoño, cuando haya de nuevo castañas, y entonces ya podéis hacer la receta completa en casa, y empezaremos precisamente haciendo el puré de castañas, para ello primero pelamos las castañas (la cáscara exterior), luego las ponemos a cocer en una olla con agua a fuego medio. Cuando estén cocidas, las escurrimos y aun en caliente le sacamos la piel interior (no esperéis a que enfríen porque luego resulta más difícil de sacar). Cuando estén totalmente peladas las castañas añadimos un poquito de agua, y trituramos hasta conseguir un puré bastante consistente.
Seguidamente precalentamos el horno a 180º, con calor arriba y abajo, y engrasamos el molde con mantequilla y luego espolvoreamos harina, retirando el exceso, con el fin de evitar que el bizcocho se peque a las paredes.
Con el puré preparado, el molde listo, y mientras el horno termina de calentarse, seguimos con la receta, y para ello troceamos el chocolate y lo ponemos en un cuenco junto con la mantequilla, y lo metemos el microondas durante 20 segundo a máxima potencia. Sacamos fuera, removemos y si no estuviera todo bien disuelto metemos nuevamente al microondas hasta que el chocolate esté totalmente fundido y lo podamos mezclar bien con la mantequilla. Después añadimos la crema de castañas y removemos bien hasta lograr un mezcla homogénea.
Después cascamos los huevos en un bol, añadimos el azúcar y batimos durante al menos 5 minutos, con las varillas. A continuación añadimos la mezcla de chocolate, mantequilla y puré de castañas, y removemos cuidadosamente para integrar todo. Posteriormente añadimos la harina y la levadura tamizadas y mezclamos lo justo hasta que esté todo bien integrado y después vertimos la mezcla en el molde y lo llevamos al horno a 180º durante los primeros 35 minutos, y a partir de ahí a 160º durante unos diez minutos más aproximadamente. Durante los primeros 35 minutos no abráis nada el horno, alcanzado ese tiempo miráis cómo va la cocción. En mi caso, al llegar el minuto 35 miré y ya estaba listo para sacarlo, pero eso depende un poco de cada horno.
Cuando esté hecho, lo sacamos del horno, lo dejamos reposar durante 10 minutos sobre una rejilla, y se desmolda y deja enfriar.
Por último preparamos el la cobertura, para ello ponemos el chocolate troceado en un cuenco, añadimos la nata y lo llevamos al microondas por intervalos de 20 segundos a máxima potencia hasta que el chocolate esté fundido y se mezcle bien con la nata. Después dejamos templar un poco, y lo echamos por encima del bizcocho, esperamos un poco para que la cobertura cobre algo de consistencia, y listo para servir y disfrutar de este delicioso pastel.
Yo lo guardo en el frigorífico, me gusta más así la textura, pero como todo, para gustos pintan colores ;)
Nada más por hoy, nos vemos en unos días con una nueva receta. Os espero!!!