jueves, 30 de abril de 2020

Donuts caseros con glaseado


Hace unos días subí las fotos a facebook e instagram de unos donuts que llevaba años sin hacer, y a raíz de eso varias personas me pidieron la receta, de modo que aunque tengo más de cincuenta recetas pendientes en la carpeta de borradores esperando a ver la luz, y no tenía pensado publicarla por el momento, hoy le toca a los donuts.

 No solo os voy a  dar la receta, sino que visto el interés que despertaron mis donuts, al final os daré una serie de consejos para que nada quede fuera de control en el caso de que os animéis a prepararlos y que el resultado no sea el esperado por vosotros, sino que sea mucho mejor del que podáis imaginar, porque os aseguro que si seguís los consejos lograréis unos donuts caseros que os sorprenderán, tan tiernos como los comprados, e incluso más ricos y lógicamente más sanos, así que paso ya a detallaros lo que necesitáis para prepararlos.

Ingredientes:

-250ml de leche entera
-500gr. de harina de fuerza
-70gr. de azúcar
-1 huevo
-50gr. de mantequilla
-25gr. de levadura fresca de panadería ó 9gr. de levadura deshidratada de panadería
-una pizca de sal
-cáscara de media naranja
-cáscara de medio limón
-1/2 vaina de vainilla o 1 cucharada de vainilla líquida
-4 vainas de cardamomo (opcional)
-aceite de girasol para freír.
Para la glasa:
-250gr. de azúcar glas
-6 cucharadas de agua (ver consejos y observaciones al final)
-1cucharada de zumo de limón

Preparación:

La masa de los donuts la podéis preparar en la panificadora, en la amasadora, en la thermomix, e incluso a mano. Yo en esta ocasión la hice en la panificadora, pero os indicaré también cómo hacerlos en la thermomix y cómo hacer para amasarlos a mano.

Independientemente de dónde amasemos, lo primero que debemos hacer es aromatizar la leche, para ello ponemos al fuego 300ml de leche (no me he equivocado, he puesto en los ingredientes 250ml porque esa es la cantidad que realmente necesitamos, pero debemos echar algo más porque al hervir se evapora y si echamos la cantidad justa luego no obtendremos los 250ml que nos hacen falta) junto con las cáscaras de naranja y limón, la media vaina de vainilla abierta por la mitad longitudinalmente, y las semillas de cardamomo. Tan pronto como levante el hervor, apartamos del fuego y dejamos enfriar.

Para preparar la masa en la panificadora, colamos la leche para retirar las cáscaras de los cítricos, la vainilla y el cardamomo y echamos 250ml en la cubeta, junto con el azúcar, la sal, el huevo, la harina y la levadura por ese orden. A continuación seleccionamos el programa de amasado con fase posterior de levado, que en mi máquina es el número 7, y tiene una duración de 1hora y 30 minutos, de los cuales los primeros 20 minutos son de amasado y los restantes de levado. Finalizado el programa, retiramos la masa de la cubeta a una superficie untada con aceite de girasol, desgasificamos y con ayuda de un rodillo de cocina estiramos la masa dejándola con un grosor de aproximadamente 1cm. Después cortamos los donuts de un diámetro aproximado de 10cm. para ello hay unos cortadores especiales, pero si no los tenéis os podéis ayudar de un vaso por la parte del borde, y para el hueco central podéis emplear un tapón de una botella como el de la coca cola por ejemplo. Después los vais colocando sobre cuadraditos de papel de hornear  untados también en aceite de girasol. Cuando los tengáis todos cortados y colocados sobre los trozos de papel de hornear, los cubrís con film transparente, y dejáis que vuelvan a subir un poco, al menos 30 minutos si la temperatura ambiente es alta, sino necesitarán más tiempo, incluso hasta 1 hora.

Seguidamente ponéis un cazo alto y estrecho con aceite de girasol al fuego, dejáis que coja una temperatura ni muy alta ni demasiado baja, y vais echando los donuts de uno en uno en el aceite, cogiéndolos por el papel de hornerar, dejando que se doren primero por una parte y luego le dais la vuelta y los dejáis dorar por la otra. A continuación los vais retirando a una fuente sobre papel absorbente.
Al terminar de freír todos los donuts, se prepara la glasa para ello en un cuenco mezclamos el azúcar glas, el agua y el zumo de limón, y después con un pincel de cocina pintamos todos los donuts con la glasa, y dejamos secar sobre una rejilla entre 15 y 30 minutos, y listos ya para degustar. 

Así, recién hechos, es como mejor están, porque con el tiempo se resecan, para ello es importante meterlos en una lata o sino cubrir el recipiente en el que estén con papel film, para que no entre aire y se mantengan frescos el máximo posible, y aun así no aguantan mucho. Al día siguiente de hacerlos ya no saben igual, es lo malo que tienen. 

Si en lugar de la panificadora optáis por amasar a mano, que sepáis que no tiene ninguna dificultad, en ese caso tamizamos la harina y la echamos en un cuenco,  la mezclamos junto con la sal y el azúcar. Luego hacemos un hueco en el centro como si se tratase del cráter de un volcán, y en él añadimos la levadura disuelta en la leche, el huevo ligeramente batido y la mantequilla a temperatura ambiente, y mezclamos bien con una cuchara o una espátula de madera hasta que ya no se pueda seguir trabajando la masa con ella.

En ese momento espolvoreamos una pizca de harina en la encimera y seguimos amasando durante aproximadamente unos 10 ó 15 minutos, hasta conseguir una masa lisa, sin ningún grumo, y que no se pegue a la superficie de trabajo.

Después pasamos de nuevo la masa al  cuenco en el que se inició el amasado, tapamos con papel film, esperamos a que doble el volumen, lo cual dependerá de la temperatura ambiente, y cuando eso suceda, desgasificamos, estiramos con el rodillo, los cortamos, los dejamos levar nuevamente tapados con papel film, y después los freímos y finalmente los pincelamos con la glasa de la misma manera que comenté más arriba.

Para preparar la masa en la amasadora,  simplemente añadimos todos los ingredientes en el vaso, dejamos amasando entre 10 ó 15 minutos, luego esperamos a que leven hasta que doblen el volumen, después desgasificamos, estirarmos la masa con el rodillo, cortamos los donuts, los dejamos tapados para que vuelvan a levar y luego freimos  y pincelamos con glasa.

Por último si optáis por la thermomix para prepararlos debéis seguir los siguientes pasos:

1- Echamos la leche en el vaso, y programamos 1minuto/ temperatura 37º/velocidad 1
2- Añadimos la levadura y programamos 30 segundos / velocidad 3
3- A continuación echamos en el vaso el resto de ingredientes: el azúcar, la mantequilla, el huevo, la harina y la pizca de sal y programamos 3 minutos/ sin temperatura/ velocidad espiga. Al terminar dejamos que la masa leve hasta que suba por el bocal.
4- Cuando la masa asome por el bocal, programamos de nuevo 1 minuto/ sin temperatura/ velocidad espiga para desgasificarla
5- Sacamos la masa del vaso y la echamos sobre la encimera untada con aceite de girasol, la extendemos con un rodillo, y seguimos con la secuencia ya descrita que consiste en cortar los donuts, dejar que leven de nuevo, freirlos y por último  pincelarlos con la glasa.

Consejos y observaciones:

-En la lista de ingredientes os hablo del cardamomo para perfumar la leche. Esta especia muy utilizada en la cocina hindú, no es fácil de encontrar en las tiendas de alimentación, pero imagino que en las herboristerías lo encontraréis sin dificultad, pues tiene varias propiedades medicinales.

En todo caso en la sección de gourmet del Corte Inglés la tienen porque en alguna ocasión las compré allí. También en internet están a la venta. Las que tengo ahora en casa las compré por Amazon.

Es verdad que esta especia le da un aroma especial a los donuts, pero no es imprescindible en absoluto, eso sí, en caso de que no la utilicéis os aconsejo que en lugar de emplear la cáscara de media naranja  para perfumar la leche, echéis la cáscara completa de la naranja.

-Respecto a lo de perfumar la leche, a mí parecer, es lo que marca la diferencia entre unos donuts ricos, y unos donuts irresistibles. Si no perfumamos la leche, no aportamos aroma, y al final el donuts no dejará de ser una masa dulce, tierna y esponjosa, pero sin más.

Respecto a este mismo tema, en la lista de ingredientes os menciono las vainas de vainilla o bien la vainilla líquida. A los más puristas nos gusta más el producto natural, es decir la vainilla en vaina, pero la esencia de vainilla también le aporta mucho aroma. Lo único que en caso de optar por esta opción la añadáis a la leche una vez que haya hervido con las cáscaras de los cítricos y haya enfriado.

-En el desarrollo de la receta os hablo de ir colocando los donuts una vez cortados sobre cuadraditos de papel de hornear untados con aceite (cada donut en un cuadradito) Esto se hace para que al trasladarlos hasta  el aceite donde los vamos a freír, como han estado levando y han crecido, y si los tocamos con las manos pierden volumen y se deforman.

Se trataría de coger el donut en el papel, y  volcarlo sobre el aceite con cuidado de no quemarse. Si os da miedo que os salte aceite y os podáis quemar, echad el papel también dentro, luego con una pinza de cocina cuando le vayáis a dar la vuelta al donut para que se dore por la otra parte, retiráis el papel sin peligro.

-Respecto a la glasa con la que se pincelan los donuts, necesitáis 6 cucharadas de agua si se utiliza azúcar glas del comprado porque ese contiene almidón, pero si utilizáis azúcar blanco normal del que tenéis en casa y lo pulverizáis vosotros con la thermomix u otro robot de cocina, entonces en lugar de 6 cucharadas, poned sólo 4 cucharadas de agua.

-Por último, para freír los donuts os aconsejo que utilicéis un cazo estrecho y hondo por, dos motivos. Primero porque así es más económico ya que vais a utilizar menos aceite, y segundo y  fundamental, porque es conveniente freír los donuts de uno en uno, pues así la temperatura del aceite se mantiene constante y es más fácil de controlar, ya que la temperatura del aceite es fundamental porque si está muy alta, se dorarían muy pronto por fuera pero quedarían sin terminar de hacer por dentro, y si está muy baja, absorben aceite y no quedarían bien. Los donuts deben resultar tiernos, esponjosos, pero nada aceitosos. De hecho el aceite de la fritura apenas baja después de haberlos freído todos.


Mirad cómo queda el glaseado, y en la foto del corte, que podéis ver abajo, se aprecia perfectamente la esponjosidad.


Bueno, pues con todos estos consejos espero que si os animáis a prepararlos no tengáis ningún problema, pero si os surge alguna duda me escribís un correo en el formulario de contacto, y en cuanto me sea posible gustosamente os responderé.

Y por hoy nada más, feliz fin de semana. Hasta la próxima

martes, 14 de abril de 2020

Monas de Pascua 2020


Después de un parón inesperado, vuelvo de nuevo para enseñaros las monas de Pascua que preparé este año, que ha sido tan atípico para todos.

Muchas cosas han pasado por mi cabeza desde que edité la anterior entrada hace algo más de un mes, porque también muchos han sido los cambios que se han producido desde entonces.

De repente el mundo se paró, el peligro aparecía por todas partes, y actividades tan cotidianas y necesarias como salir a hacer la compra se han vuelto peligrosas, y en mi caso que vivo con mi madre que es dependiente y está diagnosticada de demencia, reconozco que el miedo se apoderó de mí y por momentos me sentí bloqueada. 

Por un lado me hubiera gustado ser de otra manera, que las cosas no me afectaran tanto, pero por otra parte me gusta ser así, mi lema en la vida podría resumirse en el título de la canción del  cantautor argentino León Gieco, “Sólo le pido a Dios que la vida no me sea indiferente”

No quiero que me sea indiferente el dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos estos días sin poder acompañarlos en su final ni darle una despedida como se merecían, no quiero que me sea indiferente la muerte de nuestros mayores por mucho que  por su edad tengan el ciclo vital completado, no quiero que me sea indiferente la injusticia, el abuso al más débil, el abandono y maltrato de animales, y tantas y tantas cosas... Como me dice mi pareja: “no se puede ir por la vida como vas tú, sin piel, porque así todo te roza, todo te hace daño”  y es verdad, tiene razón, pero para mí no es un signo de debilidad en contra de lo que puedan pensar algunas personas.

Los estúpidos son felices casi a tiempo completo, y cuando no lo son, tampoco sufren, porque no sienten y por ello no sufren. Aunque casi mejor que no sientan, porque si un estúpido siente algo, será siempre algo malo, será envidia, el gran mal de nuestro tiempo. De lo que no se dará cuenta nunca un estúpido es que la envidia hace daño a quien la siente, no a quien va dirigida.

Pues lo dicho, yo no quiero ser estúpida, y mucho menos envidiosa, quiero continuar sintiendo la vida con intensidad, eso me hará llorar de dolor y tristeza en muchos momentos, pero también de emoción en muchos otros, como cuando veo una película o escucho una canción bonita, o cuando releo los poemas que Rosalía de Castro le dedicó a su madre, o las nanas de la cebolla o la elegía a Ramón Sijé que escribió Miguel Hernández, en definitiva, quiero seguir disfrutando de todo eso que un estúpido y un envidioso nunca entenderán.

Y por supuesto, quiero seguir cocinando que me encanta y me relaja. Resulta curioso que debido al confinamiento mucha gente se ha metido entre fogones, y las redes están llenas de imágenes que ilustran el resultado, en cambio yo estos días no he sido capaz de preparar ninguna receta nueva, he cocinado solo lo justo, y eso que tengo una amplia lista de recetas pendientes. Como afortunadamente tengo también una larga lista de recetas esperando a ser editadas, confío en al menos ir sacando algunas a la luz.

De momento en esta entrada no os muestro ninguna receta, como os dije más arriba os voy a enseñar las monas de Pascua que preparé este año. Espero que os gusten.

Como novedad este año hice una mona de Pascua de galletas, con unos cortadores de la marca Tescoma que compré hace años, los cuales simulan un jardín de hierba verde. En el centro como podéis ver en la foto de arriba puse unos caramelos y encima de ellos más galletas con forma de mariposas, huevos, conejos y pollitos, y tambíén puse dos huevos de plástico que llevaban dentro una sorpresa monetaria ;)

Las galletas que van dentro me hubiera gustado decorarlas también con glasa blanca, pero dejé todo para el último momento, y como se me echaba el tiempo encima al final no lo hice, una lástima porque hubiera quedado mucho más bonita.

Esta mona me la encargó una amiga para regalarle a su ahijado y al hermano de éste, y quería algo nuevo, diferente, así que me acordé de esos cortadores que tenía todavía sin estrenar, y por lo que me contó le gustó mucho a ella y también a los agasajados.

La receta que utilicé para hacer las galletas es la misma que en su día utilicé para hacer unas galletas con motivos navideños, y la podéis ver pinchando aquí 


Y luego, como este año no he podido salir y comprar chuches como otros años, me limité a hacer la típica Rosca de Pascua (imagen superior), que es igual que el Roscón de Reyes, pero decorado con motivos de Pascua, como pollitos, plumas, etc.

Para hacer la Rosca de Pascua utilicé mi receta favorita que podéis ver pinchando aquí


Una vez hechas solo queda envolver en papel de regalo, si es con motivos de Pascua mejor, atar con una cinta y listo para hacer entrega a los ahijados y mostrarles con ello el afecto y al tiempo cumplir con la tradición.

Y por esta ocasión nada más, nos vemos dentro de unos días, al menos  eso espero, y será con una nueva receta, pero antes de despedirme quiero agradeceros las visitas que durante este tiempo no solo no han disminuido sino que han aumentado. ¡Muchísimas gracias!

Un abrazo

martes, 3 de marzo de 2020

Huevos rotos con patatas fritas y jamón


Para el primer post del mes de marzo he elegido un plato conocido por todos, de elaboración sencilla y origen humilde, pero que pese a ello merece un lugar privilegiado en cualquier blog gastronómico, y el mío, en sus casi cinco años de andadura todavía no contaba con él, así que por fin le ha llegado su hora.

Como podéis ver por el título del post, se trata de los huevos rotos con jamón y patatas fritas, un plato que nos saca de un apuro en más de una ocasión pues se prepara en un abrir y cerrar de ojos, y dado que utiliza ingredientes muy básicos que casi siempre tenemos en la despensa, pues es fácil tirar de él cuando llega alguna visita inesperada a casa, o cuando no tenemos ganas pasar mucho tiempo preparando otra cosa, o simplemente porque nos apetece, pues los huevos con patatas fritas y jamón son un auténtico manjar.

Personalmente no conozco a nadie que no le gusten, y si se utiliza materia prima de calidad, es imposible que salgan mal.

En lo que a calidad de la materia prima se refiere, la verdad es que en mi caso puedo presumir de tener la mejor, y no es para menos, pues dudo que haya unas gallinas más felices que las mías en toda la comarca, dado que disponen de una amplia parcela vallada para su exclusivo uso y disfrute y cuando se cansan de estar fuera o llueve pueden ponerse a cubierto... Ellas deciden si estar dentro en el gallinero o fuera en la finca, en la cual no le faltan hierbas y semillas para complementar el alimento que le proporcionamos. Mirad y juzgad vosotros mismos.


¿Cómo no van a ser ricos los huevos de unas gallinas que viven en estas condiciones? 

La ventana de la cocina da a esta parte de la finca así que puedo verlas con frecuencia, y a veces me quedo ensimismada mirándolas... Desde siempre me ha resultado  muy relajante y entretenido observar a las gallinas: ver cómo toman sus baños de tierra, cómo escarban, escuchar sus cacareos... Y si se trata de una gallina con pollitos entonces todavía disfruto más.

Bueno, me enrollo, así que sin más dilación paso a detallaros la lista de ingredientes de la receta de hoy, que en este caso es para tres cazuelitas individuales, es decir, para tres personas,

-3 huevos de mis gallinas felices
-3 patatas
-3 lonchas finitas de jamón ibérico o en su defecto jamón serrano (mejor que tenga algo de tocino)
-aceite de oliva virgen extra
-sal

Preparación:

En una sartén freímos en aceite de oliva las tres patatas previamente peladas y cortadas en bastoncitos. Una vez que estén  fritas, las repartimos entre las tres cazuelitas y salamos ligeramente por encima. A continuación  colocamos en cada cazuelita una loncha de jamón sobre las patatas calientes.

Mientras se fríen las patatas en otra sartén aparte freímos los huevos procurando que la yema no llegue a cuajarse, después colocamos un huevo en cada cazuelita sobre el jamón, y con la ayuda de un tenedor, rompemos los huevos, para que se rompa la yema y se desparrame sobre el jamón y las patatas, las cuales deberán estar  todavía muy calientes, para que termine de hacerse la yema, evitando así cualquier riesgo de intoxicación.

Para finalizar solo comentaros por qué os recomiendo que si en lugar de usar jamón ibérico (el cual de por sí  tiene grasa infiltrada y eso lo hace más jugoso al paladar ) usáis  jamón serrano que es más económico, procuréis que tenga algo de tocino, y es porque las lonchas de jamón si  tienen tocino, al entrar éste en contacto con las patatas fritas recién salidas de la sartén, el calor de éstas hará que el tocino se derrita y eso junto con el huevo roto y las patatas fritas se convierte en un bocado absolutamente delicioso.

Y esto es todo, el resto en este delicioso plato lo hace un buen pan de pueblo, acompañado de un  buen vino (el que lo tome, que no es mi caso), y ya solo queda disfrutar.

Espero que os haya gustado mi propuesta de hoy. Nos vemos dentro de unos días.

Hasta entonces. ¡Que seáis muy felices!

viernes, 21 de febrero de 2020

"Orellas" de Carnaval (con levadura química)



Inmersos ya en pleno Carnaval, os traigo la receta de un dulce muy típico de estas fechas aquí en Galicia, las “orellas”.

Ya tenía una receta de “orellas” publicada en el blog, cuyo enlace os dejo al final de este post, pero hoy os muestro otra para que comparéis y  quedéis con la que más os guste.

De entrada os digo que las dos están deliciosas, a mí por sabor me costaría decantarme por una u otra receta, si bien en textura son muy diferentes. Las que tenía ya publicadas, recién hechas quedan finitas pero al mismo tiempo muy tiernas. Tienen el inconveniente de que conforme pasa el tiempo van perdiendo la frescura del principio.

En cambio, las que os presento hoy, son unas “orellas” con una textura crujiente y quebradiza que me recuerda en cierto modo al hojaldre.  A diferencia de las otras no pierden con el tiempo, ni en lo referente al sabor ni a la textura.

Esta receta es de una amiga, Tere Rico, del blog un momento dulce, lo cual en sí mismo ya es garantía absoluta de éxito, y si encima os digo que con esta receta su autora recibió por dos ocasiones el primer premio en el concurso de la “Orella” del Corte Inglés, ya no hará falta que os siga convenciendo de que es una receta que merece muchísimo la pena. Os indico lo que necesitáis para prepararlas.

Ingredientes:

-1 kg. de harina de todo uso
-1 sobre de levadura royal (16gr.)
-5 huevos caseros
-200ml de anís La Asturiana o El Mono
-10 gotas de esencia de anís de buena calidad (la mía de la marca Arconsa, que compro en la farmacia del pueblo)
-100ml de vino blanco
-2 cucharadas de azúcar
-1 cucharadita de sal
-ralladura de 1 limón
-ralladura de 1 naranja
-200gr. de manteca cocida de  vaca
-aceite de oliva suave o de girasol para freír las “orellas” aromatizado con la piel de 1 limón y un trozo pequeño de canela en rama.

Preparación:

Para preparar la masa de las “orellas” en mi caso utilizo la panificadora, porque me ahorra mucho trabajo (tranquilos,  más abajo os indico cómo amasarlas por el método tradicional)

En primer lugar comienzo por rallar muy finita la piel de un limón y de una naranja. Después añadimos a la cubeta de la panificadora los ingredientes comenzando por los cinco huevos ligeramente batidos, a continuación añadimos las ralladuras de limón y naranja, los 200ml. de anís, la esencia de anís, el vino blanco, la sal y el azúcar, y seleccionamos el programa de solo amasado, que en mi máquina es el número 11 y dura veinte minutos.

Al terminar este tiempo, volvemos a programar de nuevo el mismo programa, y poco a poco vamos añadiendo a la bola de masa que se había formado en la cubeta de la panificadora, pequeñas porciones de manteca de vaca, procurando que se vaya integrando en la masa muy lentamente, y seguimos amasando hasta que esté toda integrada y la masa resultante no se pegue a las paredes. En mi caso opté por programar una tercera vez el programa de solo amasado, pero mereció la pena porque al final quedó una masa con aspecto excelente, que al estirarla era tan finita que casi se podía ver el día a través de ella, no es para menos, pues el proceso de amasado duró exactamente 1 hora 10 minutos, algo casi impensable si se trata de amasar a mano.

Una vez que la masa esté lista la dejamos reposar como mínimo un par de horas, en mi casa la dejé toda la noche en la nevera, y al día siguiente por la mañana la parto con las manos en pequeñas porciones y con un rodillo de cocina las voy estirando y friendo en aceite de girasol o de oliva suave aromatizado con la cáscara de un limón y un trocito pequeño de canela en rama. 

Cuando están doradas por un lado les damos la vuelta para que se hagan por el otro lado, y luego las escurrimos y  las retiramos a una fuente sobre papel absorbente haciendo varias capas e intercalando más papel entre cada una de ellas.

Finalmente cuando estén frías, las espolvoreamos con azúcar glass y las colocamos en una bandeja.
Esta masa también la podéis preparar en la amasadora tipo Kitchendaid o similar, utilizando la pala de amasar, y sino por el método tradicional de siempre, es decir con las manos,  para ello tamizáis la harina junto con la levadura sobre una superficie de trabajo, hacéis un huevo en el centro como si fuese el cráter de un volcán, y en él echáis los huevos ligeramente batidos, la sal, el azúcar, las ralladuras de limón y naranja, la esencia de anís, el licor de anís, y el vino blanco. Vamos amasando hasta formar una bola. En ese momento vais añadiendo la manteca de vaca en pequeña porciones y la vamos integrando poco a poco a la masa. Continuamos amasando con las manos,  hasta que quede una masa lisa que no se peque a la superficie.

Después se deja reposar como mínimo durante un par de horas, y a partir de aquí se procede de igual modo que indico más arriba.

Y para finalizar, antes de despedirme os dejo el enlace a la receta de otros dulces típicos de Carnaval que tengo publicados en el blog.


Finalizo por hoy, vuelvo dentro de unos días. Mientras disfrutad mucho de este fin de semana carnavalero. 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Botelo con grelos y patatas


El tiempo pasa muy deprisa, y ya tenemos a la vuelta de la esquina el Carnaval (Entroido como lo llamamos aquí en Galicia)

En nuestra tierra esta época se vive muy intensamente, también en lo referente a la gastronomía, y es ahora cuando los cocidos con verduras de la huerta (generalmente grelos y en menor medida repollo) y los productos de la matanza del cerdo (lacón, orella, chorizos, botelo, androlla, etc.)  tienen más demanda.

El cocido que os traigo hoy tiene como ingrediente principal un embutido que recibe el nombre de botelo, y que es muy típico de localidades como la lucense de A Fonsagrada, y sobre todo  la orensana de O Barco de Valdeorras. En esta última celebran todos los años en el mes de enero la fiesta gastronómica del botelo, cuya finalidad es exaltar las virtudes gastronómicas del producto estrella de esta tierra,  el cual cuenta con la distinción de “Indicación Geográfica Protegida de Botelo de Galica” desde el año 2009, y cuya fiesta de exaltación ha ido creciendo en aceptación y número de visitantes desde su primera edición allá por el año 2001, lo que le ha permitido en el año 2014 ser reconocida como “Fiesta de Interés Turístico de Galicia”

Para los que sois de fuera de Galicia y no conocéis este embutido, deciros que se elabora a base de piezas troceadas del despiece del cerdo, fundamentalmente costillas, condimentadas y embutidas en el estómago del animal, que luego es ahumado y semicurado.

Y después de esta breve introducción, paso a detallaros los ingredientes que necesitáis para preparar este rico cocido con botelo. Son los siguientes:

-1 botelo de 1kg. aproximadamente
-1  trozo de carne salada de cerdo (en esta ocasión utilicé costilla)
-1 manojo grande de grelos frescos (con la cocción merman mucho) ó 1 repollo mediano
-1kg. de patatas

Preparación:

Ponemos el botelo y la carne, previamente desalada, en una olla bastante grande y alta, y cubrimos con agua hasta que falten como tres dedos para el borde. Llevamos al fuego y dejamos cocer lentamente por espacio de unas dos horas aproximadamente.

Entretanto limpiamos bien los grelos enteros (si usamos repollo, cortado en hojas) bajo el grifo del agua fría (vigilando que no se cuele ningún intruso, jeje...) y reservamos.

Aparte pelamos las patatas, las lavamos y las reservamos enteras.

Transcurridas las 2 horas, tanto la carne como el botelo ya deberían estar cocidos, de manera que los retiramos a un plato y retiramos también  parte del agua de cocción de las carnes y el embutido a una olla más  pequeña y ponemos al fuego.

En la olla grande añadimos los grelos limpios y enteros, y  encima le ponemos el botelo para que le haga peso y no suban a la superficie.

En la olla pequeña añadimos la patatas que teníamos peladas. Se añaden enteras y se deja hervir al fuego, tanto la olla de las patatas como la de los grelos hasta que estén perfectamente cocidos. En los últimos minutos de cocción comprobamos la sal tanto de la verdura como de las patatas, y después retiramos a unas fuentes, y vamos sirviendo las patatas por un lado, los grelos por otro, y  la carne junto con el botelo, previamente abierto por la mitad, por otro.

En casa nos gusta prepararle un sofrito con un par de dientes de ajo fileteados y aceite de oliva. Cuando el ajo empieza a tomar color retiramos la sartén del fuego, le añadimos  una cucharadita de pimentón dulce de calidad, removemos bien, y ese sofrito se lo echamos a la verdura y a las patatas por encima.  
En la foto apenas se aprecia el sofrito, pero tened en cuenta que no se trata de hacer un gran sofrito que le reste protagonismo a los grelos y a las patatas, sino de enriquecerlos.

En esta ocasión como me sobró caldo de la cocción del botelo y de la carne para después cocer la verdura y las patatas, ese caldo que me sobró lo puse en otra olla, la puse al fuego, y cuando comenzó a hervir le añadí unos fideos finos, y así de primero tomamos una rica sopa, que cuando hace frío sienta muy bien y sabe a gloria.

Realmente en este tipo de plato nos se desaprovecha nada, pues al día siguiente como nos sobró carne y botelo, pues solo somo tres personas en casa, piqué bien las sobras y con una bechamel hice unas deliciosas croquetas de cocido, pero esas os pondré la receta en otra ocasión.

Y poco más, espero que os haya gustado mi receta de hoy, y si tenéis la oportunidad de conseguir un botelo no dudéis en ponerla en práctica, en caso contrario si venís de visita a Galicia  en época de cocidos os aconsejo que no os vayáis sin probar esta exquisitez.

Un beso, nos vemos dentro de unos días. Mientras tanto sed felices.

domingo, 2 de febrero de 2020

Brazo de Naranja (Torta de Laranja Portuguesa)


Así como quien no quiere la cosa, ya se terminó el primer mes del año, y para la primera entrada de febrero he elegido una receta cuyo ingrediente principal es la naranja, una fruta que está ahora en plena temporada.

Esta receta es típica de Portugal, y aunque yo la denomino Brazo de Naranja, pues al tratarse de un bizcocho enrollado me recuerda al Brazo de Gitano, en el país vecino se conoce como “Torta de Laranja”, y pese a tratarse de un dulce tan popular allí, yo no lo conocía hasta las pasadas navidades.
Fue una noche que estaba viendo en la televisión autonómica gallega, la TVG, un programa de cocina que se llama “Larpeiros”, vocablo que en Galicia significa goloso, amante de lo dulce.

Cuando vi cómo lo preparaban de entrada me sorprendió lo rápido que se hace, después me conquistó por su aspecto, con una consistencia e medio camino entre un flan y un pudin ... Total que al día siguiente ya lo estaba preparando en casa, pues otra de las ventajas que tiene es que los ingredientes que lleva son tan básicos que la mayoría los tenemos a diario en nuestra despensa. 

Por último cuando lo probé, su textura y su sabor terminaron de convencerme, tanto que creo que voy a tirar mucho de esta receta cuando tengamos invitados en casa, porque es un postre que se prepara en un santiamén, y resuelve a la perfección una situación como esa, en la que hay otras cosas que hacer en la cocina y no queda tiempo para preparar una postre muy elaborado.

En fin, espero que con todo esto que os he contado os animéis a prepararlo, ya veréis como repetís.

Los ingredientes que vais a necesitar son los siguientes:

-8 huevos
-250g. de azúcar (yo puse 200)
-80g. de mantequilla fundida (yo puse 60)
-zumo de 2 naranjas
-ralladura de 2 naranjas
-15gr de harina de todo uso
-1 cucharadita de levadura tipo Royal
-1 pizca de sal
-50g. de azúcar para espolvorear por encima

Preparación en modo tradicional:

Empezamos por rallar la piel de dos naranjas, y luego a esas mismas naranjas les exprimimos el zumo y lo colamos para eliminar posibles pepitas que nos hayan podido caer, y reservamos el zumo y la ralladura.

Fundimos la mantequilla y reservamos. Mezclamos la harina con la levadura y reservamos.

Seguidamente batimos con unas varillas los huevos con el azúcar y la pizca de sal hasta que blanqueen y doblen el volumen. Después añadimos los restantes ingredientes mezclando con cuidado con movimientos envolventes para no eliminar el aire que introducimos en los huevos al batirlos.

A continuación, vertemos la mezcla resultante (queda una mezcla muy líquida, no os preocupéis, es así) en un molde rectangular de aproximadamente 40x26cm, forrado con papel de hornear, y llevamos al horno previamente precalentado a 180º durante unos 30 minutos con calor arriba y abajo, hasta que se dore por arriba.

Por último retiramos del horno, y en caliente espolvoreamos con una pizca de azúcar sobre la superficie dorada, después colocamos encima otro trozo de papel de hornear o un paño de cocina, y enrollamos sobre sí mismo como si se tratase de un brazo de gitano, y listo ya para servir a la mesa, pues es un postre que no necesita ser refrigerado, lo ideal es tomarlo a temperatura ambiente o incluso algo tibio.

Preparación en Thermomix:

1- Al igual que por el método tradicional, empezamos por rallar las naranjas y exprimir su zumo, reservando éste y la ralladura. Fundimos la mantequilla y reservamos. Mezclamos la harina con la levadura y reservamos también.
2- Colocamos la mariposa en las cuchillas, y añadimos los huevos, el azúcar y la sal y programamos 7 minutos/ temperatura 37º/ velocidad 3 y ½. Terminado el tiempo volvemos a programar otros 7 minutos/ sin temperatura/ velocidad 3 y 1/2
3-Añadimos al vaso el zumo y la ralladura de las naranjas y la mantequilla fundida y programamos 20segundos/velocidad 2 y 1/2 y con la máquina en marcha vamos añadiendo por el bocal la mezcla de harina y levadura.
4- A partir de aquí vertemos la mezcla en un molde rectangular de aproximadamente 40x26 cm. y procedemos de la misma manera que por el método tradicional explicado más arriba..

Aunque parece mucho rollo os aseguro que es muy sencillo y se tarda muy poco en hacerlo.

En cuanto a la presentación lo podéis presentar así entero como el de la foto, o en porciones individuales. Por ejemplo queda muy bonito cortarlo en rodajas y servirlo en moldes de papel alargados de los que se emplean para hacer las magdalenas valencianas.

Y con esto finalizo por hoy. Feliz semana a tod@s

sábado, 25 de enero de 2020

Guiso de calamares y patatas


Esta receta hace ya tiempo que la tengo en borradores a la espera de ser editada, y el otro día visitando el blog de una compañera he visto que ella publicó una parecida, y me acordé que la tenía ahí pendiente desde hace mucho, y entre eso y que ahora estamos en temporada invernal, me pareció el momento ideal para que viera la luz y compartirla con todos vosotros, porque estos guisos de cuchara cuando más apetecen es cuando hace frío.

Como soy del interior de Galicia, en mi casa este guiso siendo pequeña no se preparaba, sin embargo forma parte de mis recuerdos de infancia porque en el comedor escolar nos daban guiso de calamares con patatas una vez por semana, y me gustaba tanto que ese día para mí era fiesta.

Después cuando fui creciendo he ido buscando recetas, y aunque no era tan fácil como ahora porque entonces aun no existía internet, entre lo que fui encontrando hice experimentos, y poco a poco logré dar con una receta que es la que más me recuerda a la que comía en el colegio, y desde entonces es la  que sigo preparando en casa, no una vez por semana como cuando era niña y comía en el comedor escolar, pero sí con bastante frecuencia.

Os dejo ya con la lista de ingredientes, son los siguientes:

-850gr. de calamares
-1kg. de patatas
-1 pimiento verde italiano
-1 cebolla grande
-4 dientes de ajo
-2 cucharadas de pulpa de pimiento choricero
-1 tomate rallado
-1 cucharadita de pimentón dulce de calidad
-120ml de vino blanco
-agua
-aceite de oliva virgen extra
-sal

Preparación:

En primer lugar limpiamos los calamares, retiramos las vísceras,  separamos el cuerpo de los tentáculos, cortamos el primero en trozos y los tentáculos los cortamos por la mitad. Reservamos
Pelamos las patatas, las cortamos en trozos medianos con un cuchillo y casi al llegar al final rompemos (las chascamos) para que de esa manera las patatas cuando las añadamos al guiso suelten más fécula y nos quede una salsita más espesa.. Reservamos

Picamos finamente la cebolla y los  dientes de ajo,  y el pimiento en trozos pequeños.

A continuación cubrimos el fondo el una olla con aceite de oliva virgen extra y la ponemos al fuego, cuando el aceite esté caliente echamos el pimiento verde troceado, rehogamos unos minutos y luego añadimos la cebolla y los ajos picados, rehogamos unos minutos más todo junto hasta que la cebolla coja un color transparente. En ese momento apartamos la olla del fuego y añadimos una cucharadita de pimentón dulce. Removemos bien fuera del fuego para que no se nos queme el pimentón, y cuando esté todo bien mezclado volvemos a colocar la olla en el fuego, añadimos un tomate rallado, y dos cucharadas de pulpa de pimiento choricero. Mezclamos todo bien  y  seguimos cocinando durante unos minutos, a continuación añadimos los calamares, mezclamos y cuando se consuma el líquido que sueltan, subimos el fuego al máximo y añadimos el vino blanco, después de unos minutos cuando se consuma el alcohol, añadimos las patatas, cubrimos de agua, salamos  y dejamos cocer durante unos 45 minutos aproximadamente.

Después de ese tiempo, miramos si los calamares están bien hechos y en caso afirmativo retiramos la olla del fuego, la mantenemos tapada y en reposo durante unos 30 minutos aproximadamente para que se asienten los sabores, y listo ya para servir a los comensales.

Como veis es un guiso muy fácil de preparar, lleno de sabor,  que sienta de maravilla, y muy sano y nutritivo.

Un beso. Feliz domingo

domingo, 12 de enero de 2020

Nidos de bacon ahumado y huevo de codorniz


Aunque las fiestas navideñas ya quedaron atrás, hoy os traigo una receta que preparé como aperitivo el día de reyes, se trata de unos nidos de bacon y huevos de codorniz.

La verdad es que se trata de un aperitivo muy rico, muy vistoso, además de fácil y rápido de preparar, ideal para cuando tengáis invitados en casa o incluso para un día que no tengáis muchas ganas de cocinar.

A mí estos nidos de bacon con huevo de codorniz me han  resuelto más de una cena, pues con un par de ellos por persona y luego una pieza de fruta es suficiente. 

Para preparar este plato necesitáis los siguientes ingredientes:

-6 huevos de codorniz
-12 lonchas finas de bacon ahumado
-pimienta negra
-una pizca de sal

Preparación:

Para preparar estos nidos se necesitan 6 moldes de silicona para magdalenas. Con una loncha de bacon cubrimos la base de los moldes, y con la otra los laterales, como si se estuviera haciendo un nido. Después cascamos un huevo de codorniz dentro.

La cáscara de los huevos de codorniz es difícil de romper, para ello yo me ayudo de un cuchillo de sierra, les hago un corte no muy profundo para no romper la yema y luego con las manos termino de sacar la cáscara.

A continuación espolvoreamos pimienta negra recién molida, por encima del huevo, una pizca de sal (muy poca) y llevamos al horno precalentado a 180º, en la parte central, con calor arriba y abajo, durante aproximadamente 12 minutos, hasta que veamos que el huevo ha cuajado y la parte de arriba del bacon empieza a coger un color dorado.

Después simplemente  sacamos los nidos de los moldes de silicona, y los colocamos en cápsulas de papel de magdalenas, y servimos a la mesa en una fuente o en un plato, en caliente, que es como más ricos están.

Si nunca habéis preparado esta receta os animo a que lo hagáis, os aseguro que os sorprenderá por su sencillez, su textura, su vistosidad y lo más importante, por su sabor.

Abajo os dejo el enlace a otra receta con huevos de codorniz y un escabeche de codorniz que podéis encontrar en el blog.


Pues con esto me despido por hoy. Nos vemos dentro de unos días, mientras os deseo que seáis muy felices.

Un saludo

martes, 7 de enero de 2020

Recordando la Navidad de 2019


Hoy vuelvo con un post distinto a los habituales, pues no os traigo una receta, sino unas fotos de algunos dulces que preparé las pasadas fiestas.

Los que me conocéis ya sabéis que para mí el blog, además de una ventana abierta al mundo a través de la que comparto y recibo información, la cual me enriquece como persona, sobre todo en lo relativo al ámbito gastronómico y culinario, es también un cuaderno de bitácoras, un lugar en el que tener guardadas mis recetas, y mirando las fotos que hice durante las pasadas fiestas, me pareció también buena idea tenerlas almacenadas aquí, para el recuerdo, y de paso os dejo el enlace a la receta que ya había  publicado en su día.

Para empezar en la foto de arriba os muestro una  imagen del Árbol de Navidad y el Nacimiento que decoró nuestro salón estas pasadas fiestas

Abajo,  un detalle del Nacimiento, que al tener poco espacio y haber tantas figuras, son de pequeño tamaño y desde lejos no se aprecian.


En la siguiente foto podéis ver unos Árboles de Navidad de Galletas que hice para regalar. La receta la podéis ver pinchando aquí.

También hice una casita de galletas decorada con chuches que quedó preciosa, pero utilicé otra receta, la cual en su día subiré al blog junto con las fotos, por eso no las pongo ahora.


Asimismo hice dos Troncos de Navidad rellenos de nata (fotos de abajo) con cobertura de chocolate. La receta la podéis ver pinchando aquí.




Además de estos dos troncos que me encargó una amiga, hice para nosotros uno relleno de crema de castañas decorad con lascas de chocolate simulando el tronco de un árbol, y cuya receta subiré también más adelante y será entonces cuando publique las fotos.

Y para poner el broche de oro final a las fiestas, no podía faltar en casa el Roscón de Reyes. En la primera foto de abajo dos sin relleno, y en la última uno relleno de nata. 

En el blog tengo dos recetas de roscones, la que utilicé para hacer estos que aparecen en las fotos, es la que llevo preparando desde hace años y nunca me falla, la podéis ver pinchando aquí




Lógicamente no preparé solo recetas dulces,  también  platos salados, pero a esos no le saqué fotos, solo a unos aperitivos que aun no tengo publicados en el blog, y cuyas fotos verán la luz cuando publique la receta correspondiente.

Pese a que el blog lo he tenido un poco desatendido últimamente, lo que es la cocina ha trabajado a pleno rendimiento, y tengo un montón de recetas esperando a que les llegue su día, la mayoría confío en que les llegue su turno en este 2020, y espero que vosotros sigáis ahí como hasta ahora.

Nos vemos pronto, esta vez ya con una nueva receta. Mientras tanto, sed felices!!!

Un beso

domingo, 5 de enero de 2020

Naranjas Confitadas (para el roscón de reyes)


Como este es el primer post del 2020, antes de entrar en materia me gustaría desearos a todos un Feliz Año, fundamentalmente que no os falte la salud que es lo más importante.

Respecto a la receta de hoy, aunque en principio no tenía pensado publicarla tan pronto, porque estas naranjas las preparé hoy mismo, y tengo recetas esperando desde hace un montón de tiempo para ser publicadas, algunas hasta tres años,  pero sucedió que terminé las naranjas confitadas que tenía para adornar el roscón de reyes que voy a hornear mañana, así que tuve que preparar más, y como es una receta que no tenía aun en el blog, pensé que mejor ocasión que hoy para ver la luz imposible, porque todos los cocinillas de este país están metidos de lleno en la “operación roscón” para poner el broche de oro final a las fiestas navideñas, y qué mejor que unas naranjas confitadas caseras para adornar nuestro roscón.

También os recomiendo que entorno a 1/3 parte del azúcar que le añadáis al roscón lo sustituyáis por azúcar invertido cuya receta podéis ver pinchando aquí, de esta manera el roscón os saldrá mucho más jugoso y esponjoso. Si no tenéis los ingredientes necesarios para prepararlo o bien vais justos de tiempo, lo podéis sustituir por miel, el resultado es el mismo y no se nota el sabor.

Abajo os dejo el enlace de las dos recetas de roscones que tengo publicadas en el blog, una sin masa madre (mi receta de toda la vida que me da unos resultados estupendos), y otra que incluye patata cocida entre sus ingredientes, una versión curiosa de este dulce tan tradicional que acompaña nuestros desayunos el día de Reyes mientras abrimos los regalos que dejaron SS MM de oriente.

Sin más dilación, vamos ya con la receta. Para preparar estas naranjas confitadas necesitáis los siguientes ingredientes:

-2 naranjas
-350gr. de azúcar
-500gr. de agua
-1 trozo de canela en rama o de una vaina de vainilla (opcional)

Preparación:

Ponemos el agua junto con el azúcar al fuego y dejamos que empiece a hervir. Mientras lavamos concienzudamente las naranjas bajo el grifo para eliminar cualquier resto de pesticida, pues vamos a utilizar toda la naranja, corteza incluida.

Una vez limpias las naranjas, las cortamos sobre una tabla de madera en rodajas limpias.

Cuando el almíbar empiece a hervir, si lo deseáis podéis añadir un trozo de vaina de vainilla o de canela en rama según vuestras preferencias, y seguidamente añadimos las rodajas de naranjas y dejamos cocer a fuego lento durante aproximadamente unas 2 horas, removiendo de vez en cuando.

A continuación apagamos el fuego, y dejamos enfriar las naranjas en el almíbar. Después las retiramos del almíbar una a una, y las colocamos sobre una rejilla colocada a su vez en una fuente para que se sequen durante 24 horas, después cada rodaja la cortamos por la mitad, y las vamos colocando en un tupper pequeño, con papel de hornear intercalado para que no se peguen unas a otras como podéis ver en la foto de abajo, y ya las podemos congelar y estarán listas para cuando necesitemos hacer uso de ellas.


Sirven no solo para adornar el roscón de reyes, sino también otros postres, incluso en sí mismas, bañadas en chocolate, constituyen un dulce absolutamente delicioso.
Y ahora os dejo el enlace a las dos recetas de los roscones que tenéis publicados en el blog.


Bueno, pues por hoy solo me queda desearos que los reyes se porten bien. Hasta pronto

Un beso